El torero extremeño es la interrogación del escalafón. La incógnita es su estampita. Lleva los bolsillos a rebosar de orejas, que son los despojos de la gloria diaria de estos opositores a la muerte. Es el torero con más trofeos este año.
¿Cuál es su misterio?
No lo sé. Quizá incluso a mí me queda por descubrirme. Tengo un misterio ahí dentro que me resulta difícil conocer. Puede que sea la parte más salvaje de mi personalidad. No tiene doma ese misterio. Es lo que nace con uno: nunca terminas de dominarlo. Cuando surge, tiene la capacidad de sorprenderte de lo que eres capaz de hacer cuando crees que ya lo has visto todo.
¿Quién es su Talavante favorito?
A la hora de definir un torero, la experiencia y las circuntanscias juegan un punto importante. Mi Talavante preferido es el que está por llegar. No tengo nostalgia de ninguno. He llegado a comprender que no sé cómo llegué a las cosas que surgieron de forma genial en algún momento de mi carrera.
¿Está su fortuna a la altura de su talento?
No. Espero que no, que nunca esté por encima. Eso me hace sentir bien.
¿Puede hablar el toro?
Hay un lenguaje no verbal. Hay sentimientos. Me siente a mí igual que yo trato de sentirle: cuando comprendo mejor el rival es cuando me acerco a la forma de torear que quiero. Es bueno no verlo como un animal salvaje. Comprender sus reacciones. Sentir en la muleta y el capote si la embestida fluye con ritmo o si está cómodo o incómodo. Muchas veces sientes al toro incómodo y eso hace que dificulte su ritmo. Como torero te tienen que caber muchos toros en la cabeza. Tienes que tener la mente más abierta. Hay muchos toros medianos en la temporada que si los convences de seguir la muleta un poco más dan lugar a faenas igual de importantes.
¿De cuántos miedos saca el valor?
No sé. Nunca le he dado importancia al valor porque siempre lo he tenido. La profesión te asusta un poco. La gente siempre espera pues que salgas entregado a la plaza, o con esa convicción. Para aguantar esa presión tienes que tener un corazón especial.No es solo una tarde: cuando termina una tarde, viene otra. Tienes que ser valiente para todo. A veces por dentro te cuestionas cosas y si encuentras la respuesta a esas dudas, sales fortalecido. Otras veces no estás bien con la espada, como en otras rachas, y cuando empiezas a pensar es casi peor. Hacerlo bien es tratar de volver a la idea inicial.
¿Un torero -un dios- puede contar sus debilidades?
El torero, o tal como lo entiendo yo, debe tener un punto de fragilidad. El dios que tengo en mi cabeza torea con su fragilidad y su lado sensible porque creo que entiendo mejor a los animales así. Parece que el toreo es más íntimo. Transmites cuando toreas para ti mismo.
¿Qué le debe el toreo a Rubalcaba?
La cordialidad de un diálogo. Como siempre ha sido.
¿El torero de izquierdas es un mito?
Creo que sí. A la mayoría de los toreros desde que empiezan a torear les deja de interesar la política. Los temas son menos genuinos. Fuera del toro se puede escuchar de todo menos la verdad.
¿Si los toreros sostienen la industria por qué no pueden tomar decisiones juntos?
Al final es una profesión en la que estás muy solo. Tus circunstancias son muy diferentes a las de tu compañero. Tu propio entorno y tú mismo terminas pensando que contigo mismo tienes bastante. Es una profesión extremadamente solitaria y condicionada todo.
¿Sigue creyendo en los samuráis?
Sí, claro que creo. Como que hay hombres que cuando se proponen un camino están dispuestos a lo que sea para conseguirlo.
¿Qué odiaba de Antonio Corbacho [su primer apoderado]?
A veces no comprendía que me exigiera tanto con animales que eran imposibles. Él siempre veía una posibilidad. No terminaba de entender cómo era tan cabezón. Era muy tozudo. Pero esa base es muy importante en mi toreo.
¿Un torero sin partidarios es un matarife?
No. La forma de matar al toro me parece elegante. Hay millones de animales en el mundo que se matan de otra manera.
¿Ser un torero longevo no es una forma de traicionarse?
Depende. Toreros que no tienen la suerte de ser figuras del toreo pronto son más longevos. Por mi parte, tomé la alternativa con la atención de todo el mundo. Siempre he estado ahí. Las carreras se dilatan más, pero también cuando un torero tiene su techo lejos y aún así se encuentra bien pues, no sé, no hay un tiempo; cuando sacas lo mejor es en la madurez y plenitud.
¿Cuál es su insulto favorito?
Cabrón.
¿Qué libro tiraría a la piscina?
No tiraría ningún libro: tiraría a cualquiera
¿Quién es?
Soy quien soy.
Pregunta. ¿Cuál es la pregunta más impertinente que le han hecho? ¿Y qué respondió?
Respuesta. En Córdoba se acercó un periodista en el patio de caballos, antes de torear, y me preguntó: ‘¿Cómo ves la tarde?’. ‘Pues nublada’, le contesté. Estaba nublado.
Por: Juan Diego Madueño para El Mundo




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