Hace medio siglo, en medio del calor del desierto cachanilla, se levantó un recinto que pronto se volvió emblema de identidad, arte y tradición: la Plaza de Toros Calafia. Desde su inauguración en 1975, este coso ha sido testigo de tardes memorables, de figuras inmortales del toreo y de un público apasionado que ha sabido mantener viva la llama de la fiesta brava en Baja California.
Hoy, al estar por cumplirse cincuenta años de su apertura, la Calafia no solo celebra su pasado: también invita a mirar hacia adelante. A lo largo de los próximos días, esta columna recorrerá sus memorias, sus personajes, sus transformaciones y los momentos que la convirtieron en una plaza con alma propia, donde cada faena, cada pasodoble y cada aplauso formaron parte de una historia que aún sigue escribiéndose bajo el sol mexicalense — Luis Cuesta.
Por Oscar López Gamboa. Primera parte.
Nuestra querida y amada tierra adoptiva Mexicali, capital de Baja California, fue oficialmente fundada el 14 de marzo de 1903, teniendo como vecina la pequeña ciudad de Calexico, California, y que uniendo los nombres de México y California, surgiera entonces, el nombre de MEXICALI. Mexicali está ubicada en un inmenso valle semidesértico el cual está dividido geográficamente, por dos Estados americanos (California y Arizona), y dos Estados mexicanos (Sonora y Baja California). De ahí que ése gigantesco valle, recibe distintos nombres mismos que se llaman: Valle Imperial, en California, Valle de Yuma, en Arizona, Valle de San Luis Río Colorado (Sonora), y finalmente Valle de Mexicali, (Baja California), y todas ésa tierras tan fértiles; son irrigadas milenariamente, por el mítico Río Colorado, mismo que nace en las Montañas Rocosas en el estado de Colorado, atravesando Utah; Wyoming; Arizona; Nevada; California; Sonora y Baja California, desembocando en el Golfo de California.
Los primeros pobladores de Mexicali, fueron emigrantes mexicanos, norteamericanos y chinos las dos últimas etnias, fueron la palanca principal de la economía comercial y agrícola de Mexicali. En sus inicios, fue el cultivo del algodón mismo que se fortaleció en los años cuarenta del siglo pasado con el desarrollo de la segunda guerra mundial,
posteriormente vinieron otros cultivos como el trigo, luego surgió la industria y así sucesivamente, su crecimiento socio-económico y poblacional.

En el ámbito taurino la ciudad de Mexicali, no estuvo exenta de él pues, se construyeron antes que Calafia, cuatro plazas hechas de madera, en diversas ubicaciones de la ciudad, he aquí la imagen de la última que hubo la cual fue destruida a causa de un incendio en el año de 1955 por lo que Mexicali, se quedó sin plaza de toros por mucho tiempo, hasta que veinte años después de aquel siniestro, se construyera la plaza de toros Calafia.

Solo existía, un lienzo charro en las afueras de la ciudad y ahí, en una ocasión se celebró una corrida de toros formal, siendo una mano a mano, entre el diestro español Juan Estrada y el mexicano Alfonso Ramírez El Calesero, con toros de la ganadería de Peñuelas dicho evento, se celebró en la primavera de 1964. En aquel festejo en el toro que cerraba plaza, lidiado por el Calesero de nombre “As de Oros, brincó un espontáneo, para calmar sus ansias y como pudo le dio 3 o 4 muletazos y al siguiente el toro, lo prendió por el centro del cuello propiciándole una cornada ascendente hacia el lóbulo derecho del oído.
En el tendido del lienzo, se encontraba un charro aficionado bajando éste de inmediato entre el público para dirigirse hacia los camilleros de la Cruz Roja, que llevaban al herido diciéndoles que lo llevaran al hospital de Instituto Mexicano del Seguro Social; del cual él, era médico cirujano y así lo hicieron. Aquel ángel de la Guarda que salvó la vida del espontáneo, se llamó Dr. Héctor Torres Sanginés, junto con los doctores Sánchez Carrillo y César Maldonado y el nombre de aquel espontáneo era Juan Lorenzo Gutiérrez.
Pasaron algunos años y Juan Lorenzo Gutiérrez El Espontáneo, se fue a la ciudad de México, por un tiempo y aprendió a torear regresó a su tierra natal Mexicali, y Ramón Rosales El Pescador subalterno
(banderillero), quien fuera nuestro Asesor Taurino en el palco de autoridad, lo ayudó a mejorar su aprendizaje taurino y fue entonces que un servidor, hizo dos festivales taurinos de aficionados prácticos, en el viejo Lienzo Charro, con reses de casta de la ganadería Santa Verónica, ubicada en el municipio de Tecate, B. C., para alimentar nuestra afición y principalmente al Espontáneo.
Posteriormente a aquellos primeros festejos que organicé y que tuvieron mucho éxito en lo taurino como en lo económico, un grupo de médicos del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), se aventaron al ruedo y empezaron a organizar sus propios festivales taurinos, para recaudar fondos para su casa club y en aquellos festejos; entre otros galenos, siempre participó el Dr. Héctor Torres Sanginés, que años después, sería el jefe de los servicios médicos y también Juez de la plaza Calafia, así como el Dr. César Maldonado, sería el anestesista de dicha plaza y también jefe de médicos de la plaza hasta su retiro; y también alternaría con aquellos médicos, Juan Lorenzo Gutiérrez El Espontáneo, como figura principal.

Los aficionados taurinos de Mexicali, éramos bastantes y durante cada verano nos desplazábamos por carretera a Tijuana, para asistir a las corridas de toros que daban en las dos plazas que había en aquel entonces; El Toreo de Tijuana, que fue inaugurado el 3 de julio en 1938, por Fermín Espinosa Armillita y Alberto Balderas, y demolido en 2007. La plaza Monumental de playas de Tijuana, fue inaugurada en mayo de 1960, con los diestros Alfonso Ramírez El Calesero, Rafael Rodríguez y Antonio del Olivar.
En aquel entonces era muy tardado y cansado el periplo a “la coqueta Tijuana” nombre con el que se identifica a esta ciudad; atravesando la zona montañosa, de la cuesta de La Rumorosa que era y sigue siendo muy peligrosa por tantas curvas que hay pues, en aquel entonces la carretera era, de un sentido y muy angosta. En la actualidad se viaja muy cómodamente dicha cuesta pues, para subirla se hizo otra carretera de dos carriles y para bajarla, se utilizó la antigua carretera ampliándola también a dos carriles y aquel viaje a Tijuana que se hacía hasta en 3 horas o más, hoy, solo se transita en 1 hora y 45 minutos. Como la afición de Mexicali iba en aumento y sin tener su propia plaza de toros, fue entonces que el Licenciado Milton Castellanos Everardo, cuando Cuesta de la rumorosa llega a la gobernatura de Baja California, decide entre sus obras prioritarias de gobierno, construir una plaza de toros para nuestra ciudad capital.

Durante el periodo de gobierno de Baja California, del Licenciado Milton Castellanos Everardo, que dio inicio el primero de noviembre de 1971 y concluyó el 31 de octubre de 1977, se construyó el Centro Cívico de Mexicali, y como parte integral de dicho proyecto, se erige entonces, la plaza de toros Calafia, y que el próximo 16 de noviembre del presente año, cumplirá sus ¡Bodas de oro!
SU CONSTRUCCIÓN Y DISEÑO
Milton Castellanos, como coloquialmente le decía la ciudadanía de nuestro Estado, le encargó su diseño arquitectónico al Arquitecto Gout, y el encargado de la obra negra, fue el Ingeniero Manuel Martínez; la construcción de Calafia, inicia a fines de 1974 y concluye en noviembre de 1975, no sin antes, pasar por la prueba de resistencia; consistente en colocar costales de arena, en cada una de sus localidades durante tres semanas para ser revisadas cuidadosamente durante dicho lapso, por los ingenieros encargados de la obra así como de todas las partes estructurales de la plaza, y que no hubiera indicio alguno, de daños para que pudiera abrir entonces; sus puertas a la afición taurina de Mexicali, el día 16 de noviembre de 1975.

LAS PRIMERAS AUTORIDADES DE CALAFÍA
Siendo presidente Municipal de Mexicali, el señor Armando Gallego Moreno, cuyo periodo fue de 1974 a 1977, nombra a las primeras autoridades de la plaza Calafia, en apego a lo establecido en El artículo 75 del Reglamento Taurino de Mexicali:

AFORO DE LA PLAZA
El aforo de Calafia, siempre fue tema de discusión en un principio, se habló de once mil localidades, luego de diez mil y finalmente sé hizo un estudio de su capacidad real, por parte de la cervecería Cuauhtémoc-Moctezuma, cuándo se convirtió en empresa de Calafia; mismo que arrojó, un aforo de 8,700 localidades.

LOS EMPRESARIOS
En un principio el Gobernador Milton Castellanos, le ofreció la plaza al empresario taurino de la plaza de toros “Toreo” de Tijuana y poderoso hombre de negocios el Lic. Alberto Bailléres González, quien le pidió al Gobernador Milton que por su experiencia taurina, hiciera la plaza con un cupo máximo para seis mil localidades; petición a la cual Milton no aceptó pues su idea, era convertir la plaza, en un “centro de espectáculos múltiples”.
Así que en vísperas de ser terminada la construcción de Calafia, el Licenciado Bailléres, toma las de “Villadiego”; haciendo la “graciosa huida”, y se retiró como prospecto a empresario y es cuándo entra al
quite el Licenciado Nicolás González Rivas, como tal en Calafia, durante los años de 1975 a 1981, y durante todo ese tiempo, se convertiría en el mejor empresario que haya habido en dicho caso fueron, seis grandiosas temporadas en la cuales; la afición de Calafia, gozó de los mejores carteles de toros, de todo el país, al igual que la plaza de Querétaro, ya que ni la empresa de la plaza México, que regenteaba en aquel entonces el Dr. Alfonso Gaona, presentaba
los mismos carteles que la afición de la plaza de toros Santa María, de Querétaro veía los días sábados, y que en La Calafia, los disfrutábamos al día siguiente.
Nicolás González Rivas junto con su señor padre también abogado, Nicolás González Jáuregui, dueños de la plaza de toros Santa María de Querétaro y propietarios de la ganadería San Diego de los Padres, avecinados en aquel entonces, en Ajuchitlancito, Municipio de Pedro Escobedo, Querétaro, luego siguieron otros empresarios como el recordado Gabriel España (matador de toros); Rodolfo Marcado; Roberto Martín del Campo, Issac Varschavsky; Alfredo González; Rafael Herrerías y la Cervecería Cuauhtémoc Moctezuma entre otros.

En la próxima entrega les contaré más sobre la inauguración de la plaza, que ocurrió un 16 de noviembre de 1975.






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