En el marco de la Corrida de las Luces, celebrada en la Plaza de Toros Nuevo Progreso de Guadalajara dentro de la segunda parte de la Temporada Grande, el matador Diego San Román vivió una noche de triunfo y emoción, al cortar dos orejas a su segundo astado y salir en hombros por la Puerta Grande, entre el fervor del público tapatío.
El queretano firmó una actuación plena de entrega, temple y verdad, en la que se le vio dueño del escenario y de sí mismo. Su faena al segundo de su lote —un toro nada fácil, pero con el que se impuso con inteligencia y poder— alcanzó momentos de gran profundidad y conexión con los tendidos, rubricando una obra de altos vuelos que fue premiada con fuerza y justicia por los aficionados.
Con este nuevo triunfo, San Román confirma el extraordinario momento que atraviesa y se consolida como uno de los toreros jóvenes mexicanos con mayor proyección y carisma del escalafón. Dejó en Guadalajara una huella imborrable en una noche donde la fe, la luz y la tauromaquia se fundieron en un solo sentimiento, en ese marco único que cada año convierte la Corrida de las Luces en un verdadero rito de arte y devoción.









Deja un comentario