Petardo ganadero de Santa Bárbara en Aguascalientes.

Alejandro Talavante, Héctor Gutiérrez y Diego San Román se estrellan ante un encierro sin bravura ni fondo.

Por J.C. ValadezDe SOL y SOMBRA.

El regreso del hierro de Santa Bárbara a la tierra de la gente buena no pudo ser peor. La corrida resultó tan mala como la más mala que pueda salir en una plaza de toros. Suponemos tristeza en el ganadero, pero imagínense la de los aficionados que pagaron para ver una auténtica ruina ganadera: toros mansos, descastados, flojos y deslucidos para la lidia.

Una verdadera decepción. Quizás el ganadero no haya intervenido en la elección final del encierro, no lo sé, pero lo de hoy fue un despropósito de proporciones épicas. Toda la corrida fue insufrible, aunque la segunda parte del festejo lo fue aún más. El que abrió plaza dejó su vida en el caballo: noble, sí, pero sin brío. Talavante apenas pudo sostener una labor porfiona con algunos momentos de ligazón que le sirvieron para cubrir el expediente. Con su segundo se topó con un toro soso y falto de fuerza, con el que no tuvo más remedio que abreviar.

Poca trascendencia para Gutiérrez

Héctor Gutiérrez vivió una tarde sin trascendencia en una plaza que en otras ocasiones le ha visto triunfar con fuerza. Hoy, en cambio, se llevó dos silencios y una división de opiniones, sin opciones de lucimiento ante la pobreza del material lidiado.

San Román, la disposición en medio del desastre

Entre todo este despropósito ganadero, destacó la entrega de Diego San Román, que se topó con un primero que nunca debió de haber salido de su ganadería. El toro se fue apagando irremediablemente en el último tercio hasta quedar agarrado al piso. El queretano lo intentó por ambos pitones, llegando incluso a sufrir una voltereta sin consecuencias, perdiendo una oreja tras fallar con el acero.

Su segundo permitió ver sus avances con el capote, especialmente a la verónica. Ya con la muleta, San Román trató de sacar agua de un pozo seco de casta, una misión imposible que terminó por impedirle lucirse. Nuevamente sufrió una voltereta sin consecuencias y se retiró entre algunas palmas.

Talavante y Gutiérrez regalaron…

Intentando salvar el festejo, Talavante regaló un toro de Tequisquiapan que, lejos de mejorar el panorama, lo hundió aún más. El ejemplar, desigual de presencia, careció por completo de bravura, casta y fuerza: un verdadero manso de libro.

El juez de plaza, César Pastor, multó a los picadores del extremeño por no cambiar el tercio de varas cuando se los ordenó, aunque bien hubiera hecho en ordenar mejor las banderillas negras para la cabra loca de Don Fer. Ya con la muleta, Talavante mostró su tauromaquia más ventajista, abusando del pico y de las distancias. Se superó al natural, por donde emanó algo de más hondura y temple, pero ante ese astado la realidad es que nada tenía mucha importancia…Claro, mató mal y escuchó dos avisos.

No contentos con el fiasco, Héctor Gutiérrez también regaló un toro de Tequisquiapan a destiempo y alterando el reglamento que solo sirvió para terminar de clavarle la estaca a una tarde que fue un completo desastre ganadero.

Nunca seremos partidarios del toro de regalo, pues siempre se ofrece en agravio de una de las características esenciales de la Fiesta: la suerte y la equidad entre quienes intervienen en ella.

Epílogo de un tropiezo

De verdad cuesta tolerar que dos divisas de mucho prestigio, como éstas, manden a una plaza de categoría el saldo que vimos hoy en Aguascalientes.

Espero que estas corridas no vayan a confundir a la clientela en lo que resta de la temporada de otoño. Porque como bien dicen algunos buenos aficionados locales, que generalmente pecan de discretos: “Aguascalientes no es Guadalajara” y eso es cierto. Pero aquí, o sacan el toro serio en los próximos festejos o se van a encontrar con unos problemas de tal envergadura que todos los esfuerzos que han hecho durante todo el año para sacar adelante la tauromaquia, van a parecer una partida de Monopoly.

Es cierto que la afición de Aguascalientes no quiere ver “elefantes con cuernos” (término que se han inventado unos taurinos muy creativos), pero sí un ganado de presentación irreprochable y eso no fue lo que vimos hoy en la Monumental.

Resumen del festejo

Seis toros de Santa Bárbara y dos toros de Tequisquiapan como regalo, todos desiguales de presentación, varios protestados por flojos y mansos, en general todos con problemas.

Alejandro Talavante: Silencio, palmas y división tras dos avisos en el toro de regalo. Héctor Gutiérrez: Silencio tras aviso, división y silencio en el toro de regalo. Diego San Román: Ovación y palmas.

Incidencias: El juez de plaza César Pastor multó a los picadores de la cuadrilla de Alejandro Talavante por desobedecer a sus indicaciones en el toro de regalo. El ruedo fue intervenido por el artisa Anuar Atala con el escudo del estado y se escuchó el himno nacional al inicio del festejo.

Aguascalientes, Ags.- Plaza Monumental. Corrida del 450 aniversario de la ciudad. Media plaza.


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