La tarde de ayer en el Nuevo Progreso dejó una faena para el recuerdo, de Juan Ortega. El sevillano convirtió Guadalajara en un templo del toreo bueno, de ese que nace despacio, se recrea en la cadencia y emociona sin necesidad de artificios.
Por: Luis Ernesto Carvajal – De SOL y SOMBRA.
Vigésima segunda corrida de la temporada 2025 de la Plaza de Toros Nuevo Progreso. Cerca de la media entrada con toros de la ganadería “Los Encinos” de don Eduardo Martínez Urquidi, con desigual presencia, nobles y débiles en su juego.
Juan Ortega hizo “el toreo” en Guadalajara, haciendo rugir al tendido con su despaciosidad y garbo torero. Le hizo un “faenón” con todas sus letras al 1º de su lote, faena que no pudo coronar por sus fallas con el acero. La vuelta al ruedo más clamorosa que se ha dado en muchos años.
Abría el cartel Diego Silveti, que tuvo una tarde desigual como ha venido siendo su andar por los ruedos. Con el primero de su lote no se acomodó con el capote y lo más destacado fue un quite por gaoneras. Con la muleta todo fue a media altura, cuidando al burel como un enfermero a su paciente. Mucha parsimonia y muchos tiempos muertos, pero “Oye Poco” terminó la faena literal muerto en vida por su agobiante debilidad. Terminó su trasteo con las clásicas dosantinas y, para cerrar, bernardinas muy ajustadas. Pinchó al primer intento, dejando una entera en el segundo intento y recibió una benévola ovación en los medios.
Con el segundo de su lote, Silveti no hizo más que aburrir al respetable. El toro de mayor presencia del encierro no podía con los kilos que traía encima y rodó por la arena después de cada muletazo que intentó Diego ejecutar. Como cereza del pastel, se puso pesado con el estoque y se fue silenciado.
Lo mejor de la tarde vendría con “Guantero” y el sevillano Juan Ortega. El toro negro bragado fue pitado desde salida por su anovillada presencia; sí, hemos de decir que era el peor presentado del encierro. Juan lo recibió con verónicas muy ceñidas y remató con un par de preciosas medias verónicas. Apenas recibió un leve puyazo y pronto decidió Ortega probarlo por delantales; la lentitud fue impactante y con ese lance metió a todo el mundo en la corrida.
Después de brindar su faena al maestro César Rincón, comenzó su faena pegado a tablas dando muletazos por alto y pegando un trincherazo, el de la firma, y un cambio de mano que hizo vibrar al tendido. Lo fue llevando a los medios con torería y comenzó la sinfonía. El toreo en redondo fue un clamor, se enroscó una y otra vez a “Guantero” y cada pase de pecho era mejor que el anterior. Al natural no fue menor su labor y terminó su faena con la rodilla flexionada toreando en redondo, que para entonces la plaza ya estaba rendida a sus pies. Pinchó una gran faena y terminó dejando una estocada entera desprendidita.

La petición de premio no fue atendida por el juez Alfredo Sahagún, que ha mostrado un lamentable criterio al momento de hacer uso de los pañuelos. A nadie le importó, la vuelta al ruedo fue la más clamorosa que se ha dado en muchos años y qué importante es que sea el que paga un boleto quien valore lo hecho en el ruedo.
Con el segundo de su lote, la historia fue distinta. Juan le hormó la cabeza poco a poco con el capote en cuanto lo recibió y las verónicas posteriores nuevamente fueron un deleite para paladares exigentes. Con la muleta comenzó su faena flexionando la rodilla, dejando auténticos pases para carteles de toros. Pronto se dio cuenta de la poca fuerza del toro de “Los Encinos” y fue mimándolo con su muleta, toreándolo en redondo, muy largo y muy templado. La velocidad de los muletazos fue un deleite y los oles se hacían igual de largos y despaciosos al ritmo de la muleta del sevillano. Terminó su faena con toreo de aliño y con doblones muy toreros. Dejó una media estocada en buen sitio y paseó un apéndice ante el clamor de la afición tapatía.
Diego San Román no solamente sorteó el peor lote, sino que la mala suerte le acompañó también esta tarde. Con el primero de la tarde destacó su quite por saltilleras y su gran mejoría al instrumentar la verónica. Con la muleta poco pudo hacer con un toro que pronto desarrolló sentido y buscaba el cuerpo del queretano. Intentó por ambas manos, pero el peligro era latente al quedarse corto en cada muletazo. Dejó una estocada entera en buen sitio y salió a saludar al tercio.

Con el cierra plaza, un imponente cárdeno de preciosa lámina, le recibió por verónicas de rodillas y parecía embestir con mayor calidad que sus hermanos, pero la debilidad era la misma. Desafortunadamente, cuando San Román se preparaba con la muleta, el toro remató en un burladero, partiéndose un pitón y siendo inutilizado para la lidia.
El próximo domingo vuelve a Guadalajara la figura peruana Andrés Roca Rey acompañado de Octavio García “El Payo” y Arturo Gilio con un encierro de Peñalba. Habrá que estar pendientes del trapío de los toros de Bernaldo de Quirós y cuidar, por supuesto, la seriedad que siempre ha tenido la Nuevo Progreso.






Deja un comentario