El Alcalde Cruz Pérez Cuéllar de Morena que ha sido señalado en múltiples de ocasiones por presunto desvío de recursos y posibles conflictos de interés por vínculos familiares con personas que participan en contrataciones municipales, se ha convertido en uno de los principales enemigos de la tauromaquia en Ciudad Juárez.
Por Luis Cuesta – De SOL y SOMBRA.
En Ciudad Juárez, donde la afición ha resistido embates políticos y burocráticos durante los ultimos años, la suspensión de la última corrida del año volvió a revelar que, más allá de los tribunales, existe una voluntad perfectamente identificable para asfixiar la tauromaquia desde lo público. Y esa voluntad lleva nombre y apellido: Cruz Pérez Cuéllar.
El alcalde de Morena, lejos de asumir una postura institucional y mesurada frente a un tema que divide opiniones, volvió a declararse abiertamente contrario a las corridas de toros, reiterando que, para él, se trata de “maltrato animal”. Una frase corta, aparentemente inocua, pero que —en boca de la primera autoridad municipal— se convierte en una sentencia política que pesa igual que cualquier resolución judicial.
El festejo del pasado domingo 23 de Noviembre, que habría cerrado la temporada fronteriza 2025, fue suspendido luego de que un tribunal estableciera que podía llevarse a cabo solo si no existía sufrimiento para el animal, condición absurda y desconocedora de la liturgia taurina, que terminó por forzar a la empresa a cancelar. No hubo espacio para matices ni para el análisis: simplemente se optó por la ruta del silencio administrativo y la inacción.
Tras la suspensión Pérez Cuéllar, en lugar de tender puentes o buscar claridad legislativa, declaró que el municipio se mantendrá “a la expectativa” de lo que digan los juzgadores, incluso si pasa un año sin que se tome una sola decisión. Una manera pusilánime de desentenderse del tema, mientras la Tauromaquia permanece en un limbo legal diseñado, precisamente, para desgastarla.
Su afirmación de que él “no iría” a una corrida no nos habla de su sensibilidad animalista, sino de una posición personal convertida en tema político de un personaje que aspira a ser candidato a la gubernatura de su partido. Porque cuando un alcalde declara públicamente su rechazo a una expresión cultural como las corridas de toros, manda un mensaje inequívoco: aquí no habrá apoyo, ni facilidades, ni voluntad para que la tauromaquia continúe en Ciudad Juárez.
Ante este panorama a los aficionados y empresarios les queda la resistencia, la organización y la defensa jurídica. Y a la autoridad municipal, la obligación —que parece olvidar— de gobernar para todos todos los juarenses.
Así que mientras no haya claridad legislativa, la tauromaquia en Juárez seguirá dependiendo del vaivén de los tribunales… y de un alcalde que ya dejó en claro que no comparte la visión de miles de aficionados que consideran que la tauromaquia es cultura, tradición y libertad.
Es lo que digo yo.




Deja un comentario