Miles de peruanos exigen el reembolso de sus abonos tras la retirada de Morante.

La Plaza de Toros de Acho anunció en su cartel que el 1 de noviembre, Morante de la Puebla torearía.

Tras el anuncio la afición limeña adquirió cerca de 9.000 abonos, dejando libre solo el 35 % del aforo. La Plaza de Toros de Acho, con capacidad para unos 13.700 espectadores, no registraba una venta similar desde la corrida de Roca Rey en 2017.

Sin embargo, la retirada del torero ha provocado una ola de indignación entre miles de aficionados, que se quedarán sin presenciar las verónicas y naturales de Morante de la Puebla.

La frustración fue inmediata, y muchos culpan a la empresa Producción de la Esperanza de publicidad engañosa. Los seguidores del torero exigen la devolución del importe de sus entradas, alegando que la ausencia del maestro altera sustancialmente el atractivo del cartel taurino.

Para muchos, el desembolso fue considerable: los abonos oscilaban entre los 300 y 1.200 soles peruanos (entre 75 y 300 euros), según la ubicación.

Según trascendió, la organización había incluido el nombre de Morante sin un contrato formal, únicamente con un acuerdo verbal. La expectación era máxima: hacía años que el sevillano no se enfundaba el traje de luces en Lima, y su regreso prometía una gran faena.

El 14 de octubre, su apoderado, Pedro Jorge Marqués, confirmó que el diestro no viajaría a Perú tras su retirada.

Al conocer el anuncio, la empresa Producción de la Esperanza reaccionó con rapidez y modificó el cartel de la Feria del Señor de los Milagros, sustituyendo a Morante por David de Miranda, último ganador de la Feria de Abril.

«Mucha ilusión por estar a la altura del hueco que ha dejado el maestro Morante», declaró el onubense. Sin embargo, el público, que esperaba chicuelinas de museo, consideró insuficiente al sustituto.

Indecopi recuerda el derecho a la devolución

En el Perú, el Indecopi actúa como ente rector de protección al consumidor y recuerda que, en eventos masivos, el público tiene derecho a información adecuada sobre el objeto del contrato y a la devolución del dinero en casos de cambio sustancial.

Si bien no existe actualmente una ley específica para espectáculos taurinos equivalente a la ley que regula los conciertos, el principio de transparencia y deber de información resulta aplicable.

No obstante, la empresa alegó que, en la letra pequeña del proceso de compra, se especificaba que, si algún torero no podía acudir, sería reemplazado por otro.

Según la Inspección de Trabajo española, las irregularidades contractuales afectan cada año a un 20 % de los profesionales taurinos activos, lo que muestra la vulnerabilidad estructural del sector.

En España, donde se registran oficialmente más de 11.000 profesionales taurinos, el 56 % declaró no haber ejercido en 2024, según datos del Ministerio de Cultura. La precariedad laboral y los pagos informales son una constante en los circuitos de segunda línea.

Según la Estadística de Asuntos Taurinos 2024 del Ministerio de Cultura de España, la actividad taurina se mantiene estable tras la pandemia, con 1.457 festejos celebrados y más de 11.000 profesionales inscritos.

Sin embargo, solo el 1,9 % de la población asistió a espectáculos taurinos, lo que evidencia la creciente dependencia del sector de las grandes figuras para sostener las taquillas.

Los cambios en los carteles no han sido exclusivos del Perú. También se produjeron en la Feria del Pilar 2025, con las bajas de figuras como Andrés Roca Rey y José María Manzanares, lo que generó una ola de críticas y obligó a reconfigurar los festejos.

Todo ello confirma que, en el mercado taurino, la presencia de figuras mediáticas impulsa la venta anticipada, pero no siempre garantiza su aparición en la puerta de cuadrillas.

Publicado en El Debate


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