Talavante indulta a “Mi Compa” en Provincia Juriquilla.

El español Alejandro Talavante terminó por conquistar a la afición queretana gracias a la faena que cuajó al segundo de su lote, “Mi Compa”, un toro de 482 kilos de la ganadería Xajay, al que terminó indultando tras una obra de ligazón, profundidad y emoción que hizo estallar al tendido.

La noche, denominada Cartel de Triunfadores de Madrid, había transcurrido sin grandes emociones en los cuatro primeros ejemplares del encierro. Talavante abrió plaza con “Carnal”, un toro que amagó condiciones pero que se vino a menos conforme avanzó la lidia.

Todo cambió con “Mi Compa”. Desde los primeros compases, el astado mostró embestida alegre, viaje largo y una bravura sostenida que permitió al español desplegar su tauromaquia más templada. El público respondió pronto con olés de peso, y la faena creció hasta desembocar en gritos de “¡Torero, torero!”. Llegó la petición de indulto, correspondida por el propio matador y respaldada por el clamor de la plaza. Finalmente, la autoridad concedió el indulto: el toro regresó vivo a los corrales para volver a la dehesa.

El indulto de “Mi Compa” se suma al de “Hermano del Alma” (2023), también de Xajay, lidiado por Isaac Fonseca. Dos astados de bandera en pocos años que refuerzan el nombre de la ganadería de Javier Sordo y su relación con la plaza queretana, donde comienza a consolidarse como una de las preferidas de la afición.

En la última década, Juriquilla ha visto otros indultos igualmente significativos: “Onceavo” (Arturo Macías, 2022), el primer indulto de un rejoneador logrado por Tarik Othón también en 2022, y “Fandango” (Fernando de la Mora), lidiado por Joselito Adame en 2016. 

Por su parte, Diego San Román cortó una oreja a su segundo toro tras una faena vibrante y de buen ajuste, que metió a la plaza en ambiente y cerró con fuerza su participación. Con su primero estuvo firme pero no consiguió redondear su actuación.

La actuación de Emilio de Justo pasó sin pena ni gloria por Juriquilla. Pese a su condición de torero sólido y de indudable técnica, esta noche nunca terminó de acoplarse con su lote. Ni en su primero —un toro bravo que destacó dentro del encierro de Xajay con el que tiró muchas líneas— ni en su segundo —donde hubo más voluntad que aciertos— logró conectar con los tendidos.

En contraste, Bruno Aloi mostró una versión más interesante y en claro crecimiento. Sin contar con un lote de triunfo, el joven matador se vio sereno, asentado y con las ideas claras, especialmente en su primero, donde dejó muletazos de buen trazo que conectaron con los aficionados.

En su segundo, pese a que el toro no terminó de romper, Aloi mantuvo la compostura, tiró de recursos y dejó una actuación seria, madura y prometedora, que confirma la línea ascendente que viene enseñando desde su alternativa.

La plaza no se llenó como en otras ocasiones, pero alcanzó tres cuartos largos de entrada.


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