Por Juan Carlos Valadez – De SOL y SOMBRA.
Con un lleno que confirmó la vigencia simbólica y emocional de la fecha, el coso de “La Luz” celebró la tradicional Corrida Guadalupana de las Luces. Tras el paseíllo, una procesión con la imagen de la Virgen de Guadalupe bajo la luz de cientos de velas, recorrió el ruedo entre ovaciones y el fervor del público asistente.
En lo estrictamente taurino, el encierro de Begoña, hierro de grandes triunfos en esta plaza, en esta ocasión condicionó el desarrollo del festejo y no dejó mucho margen a los espadas para el lucimiento. Hubo voluntad, momentos sueltos y algunos detalles de peso, pero en general la noche fue larga y por momentos algo tediosa.
Diego Silveti, se encontró de inicio con un toro que, pese a embestir con la cara a media altura, no tenía malas ideas y le permito estar a su aire. Silveti lo entendió bien desde el capote y le realizó una faena con la muleta, basada en el temple y el sitio, que conectó por momentos con el tendido. El mal uso de la espada enfrió lo que pudo haber tenido mayor premio: aviso y ovación.
Con el cuarto, un toro sin posibilidades de triunfo, todo se redujo todo a la pura voluntad del torero local, que insistió mucho, pero sin recompensa. Regalo un toro del hierro titular buscando el triunfo, pero nuevamente la suerte le fue adversa y la lidia se le alargó hasta escuchar dos avisos y retirarse entre algunas protestas.

Andrés Roca Rey tuvo una de esas noches en las que nada fluye. Su primero fue un toro complicado, peligroso, que por momentos se le colaba, le avisaba continuamente y ante el que poco pudo o quiso hacer. La espada volvió a ser un obstáculo para el peruano y el público le reprochó con pitos su labor. En el quinto, la historia no cambió mucho: nada para el recuerdo con el capote y después se dedicó a tirar líneas con la muleta, ante un toro de medias embestidas, incierto y áspero.

Leo Valadez logró encender por unos momentos el ambiente. Entusiasmó con el capote y en banderillas con su primero, llevando al público a su terreno desde el principio. Con la muleta construyó una faena que fue de más a menos, condicionada por un toro que se vino abajo y perdió fuerza. De nuevo, la espada dejó todo en ovación. En su segundo, volvió a mostrarse dispuesto ante un toro sin muchas opciones, pero la faena no rompió y el público lo despido en silencio.

Roca sufre lesión
El torero peruano sufrió una fractura en la mano derecha tras entrar a matar al quinto, específicamente en el cuarto metacarpiano, según informó el médico de plaza, Hugo Mora. Tras la valoración inicial, fue trasladado en ambulancia al sanatorio Aranda de La Parra para realizarse algunos estudios complementarios.

Al final la Corrida Guadalupana de las Luces nos dejó un sabor algo amargo a pesar del marco grande, de la voluntad de la tercia y de un público entusiasta que respondió como pocas veces en el presente año en la ciudad de León. Pero como dicen los tauromacos más antiguos: el toro no tiene palabra de honor.
Ficha del Festejo:
Siete toros de Begoña (7° como regalo) correctos de presentación y de juego variado.
Diego Silveti: Silencio tras aviso, silencio y leves pitos tras dos avisos en toro de regalo.
Andrés Roca Rey: Pitos y división de opiniones.
Leo Valadez: Leves palmas y silencio.
León, Gto.- Plaza “La Luz”. Corrida Guadalupana de Las Luces. Lleno.





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