Por JC Valadez – De SOL y SOMBRA.
La feria de León abrió su serial taurino con una verdad incómoda: el toreo no espera a nadie. Mientras Marco Pérez confirmó que su nombre ya pesa más por hechos que por expectativas, y Emiliano Gamero resolvió con solvencia y oficio una tarde que dejó contentos a los aficionados. El Calita volvió a demostrar que es todo un caso y una vez más se quedó atrapado en el territorio donde se pierden las faenas: el acero. Pasan los años y este torero sigue sin encontrarle la muerte a los toros, y hoy vamos a referirnos a él como torero, porque el título de matador en realidad le queda muy grande.
Una gran impresión nos dejo Marco Pérez con una actuación redonda, sin adornos superfluos ni retórica hueca. Deslumbrante en el tercio de muleta, por la técnica, la imaginación y el gusto con que fue desgranando un repertorio variadísimo, acoplado en cada momento a los cambiantes estados de sus astados, hasta darles muerte bravamente. Torería fue lo que hubo principalmente a lo largo de las faenas de Marco. La torería es -esa condición indefinible, esa virtud excelsa- que prende en los públicos y los transforma como si algo les hubiera sacudido el alma con una fuerza sobrenatural. Así, con esa torería toreo Marcó esta tarde además de mando, inteligencia y una claridad que a veces me parece impropia de su edad, entendiendo a la perfección a su lote de un encierro de De La Mora disparejo en tipo, pero potable para sus lidiadores. Afortunadamente el español no dudó en ninguno de sus turnos: fue al grano y realizó dos faenas con fondo, temple y firmeza. Tres orejas que no admiten discusión.

Gamero, por su parte, demostró que actualmente es el mejor rejoneador de México (aunque hay que señalar que tampoco es que tenga mucha competencia) y se llevó dos merecidas orejas por su gran oficio, tras dos faenas donde supo medir tiempos y terrenos a la perfección. Puerta grande merecida.
La otra cara del festejo fue la del Calita que se volvió a tropezar donde se decide todo. Realizo dos faenas que en realidad no alcanzaron un nivel alto, pero si no terminaron por cuajar entre el sector mas bullanguero del tendido fue por la espada. A su primero lo toreó sin ligar ni profundizar. Mucho pico, perdiendo pasos y algunos muletazos cadenciosos en la forma, pero vacíos en el fondo. Con su segundo más de lo mismo y nada para el recuerdo. Este torero no tiene continencia en su gula derechacista, ni caridad con el espectador que tiene que aguantarle cada tarde su avalancha de pases sin arte ni sello. Pero lo más increíble es que aun así le siguen contratando en todas las plazas, aunque no lleva ni quince personas al tendido.
Al final, apenas en su primer capítulo, la feria de León ya nos dejó dos triunfadores y otro que en esta ocasión quedó señalado por sus desvaríos artísticos.
DE LA MORA / GAMERO, CALITA Y PÉREZ
Toros de De La Mora, justos de presentación y de juego variado, entre los que destacó el lidiado en cuarto lugar que fue premiado con el arrastre lento.
El rejoneador Emiliano Gamero: Oreja y oreja.
Ernesto Javier Tapia “Calita”: Ovación y silencio.
Marco Pérez: Dos orejas y oreja.
León, Gto.- Plaza “La Luz”. Primera corrida de feria. Poco más de media plaza.




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