“Ha sido un invierno de muchas dudas”, primeras declaraciones de Morante sobre su reaparición.

Por Luis CuestaDe SOL y SOMBRA.

Morante vuelve. Y vuelve porque no sabe hacerlo de otra manera: sintiendo el toreo y, sobre todo, escuchándose a sí mismo. Apenas unos meses después de aquel adiós abrupto en Las Ventas, el torero de La Puebla ha roto el silencio ante los micrófonos de Canal Sur y ha puesto palabras a una decisión que no ha sido ni ligera ni sencilla. “Ha sido un invierno de muchas dudas”, reconoce, pero también de una certeza ineludible: el sitio que ocupa en la historia viva del toreo pesa, y pesa mucho.

Su regreso no podía ser en cualquier parte. Sevilla era la clave, el punto de partida y casi el único argumento posible. Domingo de Resurrección como símbolo, como declaración de intenciones y como reencuentro con una afición que no dejó de llamarlo. Morante vuelve a La Maestranza en una temporada marcada por un nuevo tiempo empresarial, con José María Garzón al frente, y con un calendario que ya dibuja hitos: Resurrección, dos tardes de feria, Corpus y posiblemente la feria de San Miguel… y lo que el propio camino vaya dictando como ha dicho el día de hoy Morante ante las cámaras de Canal Sur.

No hay prisa ni certezas absolutas. Morante lo dice sin rodeos: necesita probarse, verse, sentirse. Tampoco hay promesas grandilocuentes ni discursos épicos. Sevilla es la ilusión inmediata; lo demás, si llega, llegará paso a paso comentó con seguridad.

Y en el fondo, hay algo más. Este retorno responde a una llamada colectiva. La afición quería que fuera en Sevilla y Sevilla tendrá a Morante. No como un gesto de complacencia, sino como un acto de fidelidad mutua. Porque hay toreros que marcan épocas y hay épocas que no se entienden sin ellos. Morante ha decidido volver. Y eso, en el toreo actual, es noticia mayor.


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