“El Fandi” da una clase en Motul.

Un apunte de David Fandila previo a la corrida de ayer en Motul versaba sobre la pasión por dar a los públicos todo lo que tiene en su quehacer taurino.

“El Fandi” viajó de Venezuela a Cancún y llegó luego a Yucatán casi a la hora del paseíllo y su entrega fue tan espectacular que no se vio para nada el agotamiento. Profesional en toda la extensión de la palabra, saldando con una oreja su presentación en la Plaza Monumental Avilés.

Fue el único trofeo en una corrida que se calentó con todo lo hecho por el granadino en una lidia completa, igual que por la entrega de un Fermín Espinosa “Armillita IV”, que perdió trofeos al fallar con el acero en ambos ejemplares.

Una corrida muy interesante, de forma especial porque atrapó a los aficionados y los metió de lleno. A veces eso cuesta mucho, convencer los de abajo a los de arriba.

Una cosa igual que decía “El Fandi” en su charla fue que los toreros deben ser como son aquí y allá. Con una experiencia que se nota hasta en caminar, mostró sus facultades con las banderillas en sus dos toros, en ambos entregando todo. Máxime se destaca que su primero le pegó un puntazo que hizo ver rictus de dolor. Pero no mermó en nada. Cualquier otro pegaba dos, tres trapazos y listo.

En el callejón muchos profesionales presentes coincidieron en algo: profesionalismo en toda la extensión de la palabra.

Falló con el acero en el primer toro y perdió la oreja. Al segundo lo bordó y se fue con todo con el acero. El público estalló. Le concedieron una oreja nada más, cuando valía para dos, pero el torero sólo agradeció con la clase que se obtiene con los años. Un espectáculo sin duda alguna.

De verdad que fue grato ver al cuarto Armillita como lo vimos. Le cantaron en el público a todo pulmón el pasodoble “Fermín” que compuso Agustín Lara para su abuelo. Cómo habrá alimentado la moral al joven torero.

No tuvo fortuna Arturo Gilio, quien pechó con el peor lote. Mala fortuna que su segundo, de Bernaldo de Quirós, se inutilizó en el corral y sacaron un sobrero de Garfias impresentable, el lunar de un festejo en que los toreros dignificaron la profesión y los aficionados hicieron click.— Gaspar Silveira Malaver – Diario de Yucatán.


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