Por Javier Lorenzo.
Con una corrida de toros de Zacarías Moreno este sábado en La Flecha (Valladolid), junto a Castella y Talavante, comenzará Marco Pérez su primera temporada completa como matador de toros. El punto de partida de un año clave, por sorprendente y rápido que parezca en el que se jugará gran parte de su futuro. La novedad en el toreo hoy dura un suspiro, ni se admite el fallo ni se tiene paciencia. Y todo eso marcará a Marco Pérez, a quien no van a ver como a un torero que apenas lleva una treintena de corrida de toros en los diez meses que lleva de alternativa si no que en él, públicos y empresas, ven ya a un torero que ha encontrado un acomodo en carteles destacados y ferias y le exigirán resultados, y también sensaciones, que justifiquen su situación de privilegio. Y esa presión pesa más que nada y será lo primero que tenga que gestionar Marco Pérez a las puertas del inicio del curso y en los primeros meses de la temporada.
La continuidad y la regularidad en el triunfo fue el aval que más puso en valor la media temporada de Marco Pérez en su estreno en el escalafón superior: 32 de toros y 22 salidas a hombros. A esos triunfos deberá aportarle mayor autenticidad y compromiso para darle mayor contundencia a su nombre y a su cotización también. Se estrena Marco Pérez en 2026 con la tranquilidad de que va a torear y sabedor de tener en su agenda bastantes más compromisos de los anunciados que le aportarán continuidad y presencia en todo el curso; y también con la presión de responder no solo a las expectativas sino de justificar y asentar su presencia en los carteles para asentar su nombre en el gran circuito del que ahora forma parte como uno de los llamados a tomar el relevo de las estrellas.
Salvo en Madrid, la tarde de la encerrona en su presentación y despedida novilleril en Las Ventas, Marco Pérez tuvo la virtud de sobreponerse a un delicado percance de cadera que le tuvo parado un mes en pleno verano; de superarlo y no fallar en tardes clave, como la de su alternativa con la expectación desbordada; la de la reaparición e inmediatamente posteriores para retomar la campaña en son triunfal como lo había dejado antes de aquel incierto trance en Alicante. Antes no falló ni en su presentación en La Glorieta, y en España, como matador de toros; ni en la Feria ni tampoco en su debut en Arles ni menos todavía en su regreso a Nimes en aquella mañana en la que logró cortar un rabo. No salió bien sin embargo el órdago de quedarse con los cuatro toros en solitario tras la baja de Morante en San Sebastián en el que fue su estreno en una plaza de primera categoría en España.

Con todo aquello ya en la historia, el 2026 de Marco Pérez está por escribir. No hay opción ni a la duda ni al fallo. El reto es superar la presión aplacar las críticas de los enemigos y alimentar las ilusiones de los partidarios de quien está en boca de todos, con la división de opiniones en plena efervescencia y también con la situación de privilegio que todos quieren tener. Así empieza…
Las claves
—Fuera del gran escaparate del año. Por decisión propia en San Isidro y por no llegar a un acuerdo en la Feria de Abril, Marco Pérez no estará en el gran escaparate de la primera parte de la temporada, en el que se cocerá gran parte de lo que suceda hasta que llegue el verano. Alejado de las citas estelares en Olivenza, Castellón y Valencia necesita que en esas tres tardes suceda algo relevante para hacerse notar y llamar la atención en esta primera parte del curso.
—Discreta temporada en América. La temporada de América, México, Colombia y Venezuela, donde toreó este invierno una veintena de festejos no terminó de ser todo lo relevante que se esperaba. Su paso en los festejos de allí fue en tono menor, salvo el indulto que logró en Mérida (México).
—Llegará la exigencia… La situación de privilegio que se ganó en el ruedo y que le lleva a tener una intensa agenda por delante, la decisión voluntaria de no comparecer en San Isidro hace que, sobre todo, en sus primeras apariciones vaya a estar en el foco de todos. Subirá la exigencia, le dejarán de ver ya como a un niño y le exigirán triunfos de autoridad.
—La presión de no poder fallar ni una tarde. Más allá de los escenarios que pise Marco Pérez tiene ante sí el reto de que cada tarde que se vista de luces se hable de él. No habrá opción al fallo y debe suplir la ausencia en las citas estelares del gran circuito con triunfos contundentes y continuos para mantenerse en ese lugar de privilegio.
Publicado La Gaceta de Salamanca





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