Por Luis Carvajal – De SOL y SOMBRA.
Quinta corrida de la temporada 2026 de la Plaza de Toros Nuevo Progreso. Un 1/4 de entrada. Se lidiaron 6 toros de la ganadería Tequisquiapan, propiedad de Don Fernando de la Mora, correctos en presentación y de interesante juego, destacando el lidiado en 1er y 2do lugar de la lidia ordinaria.
Lo que parecía un cartel del interés del público por una tercia de banderilleros se vio opacado por el poco lucimiento de la terna en el 2° tercio y una benévola oreja para Jesús Enrique Colombo, que fue el único premio en una tarde que no terminó por romper.
Abrió el cartel el hidrocálido Leo Valadez, que recibió a Jimador con una larga de rodillas para comenzar a bregarlo con facilidad y mostrar al tendido el buen pitón derecho que tenía el de Tequisquiapan. Recibió un buen puyazo y Leo se soltó en un vistoso quite por chicuelinas y un precioso recorte con la punta del capote.
En el segundo tercio invitó a sus alternantes a acompañarle y, aunque emocionó al público ocasional, fueron pares a toro pasado a excepción del par al violín de Valadez.
Con la muleta Jimador no le puso las cosas fáciles al hidrocálido. El toro pedía mando y firmeza en los toques, pero al no obtenerlo hizo que se le colara de fea manera hasta en dos ocasiones al no ajustarse Valadez. Sin embargo, consiguió un par de tandas de mucho mérito por el pitón derecho, donde mostró nuevamente la calidad que tenía en su embestida el de Tequisquiapan. Intentó al natural, pero por ahí el astado no tenía la misma condición. Dejó una estocada media, algo caída, pero efectiva. Al final Leo se retiró en silencio, mientras que Jimador lo hizo entre algunas palmas.
Al 4° de la tarde y segundo de su lote lo recibió por verónicas un tanto deslucidas por el ímpetu del toro que salió con mucho fuelle de toriles. Un toro muy serio que fue fuertemente aplaudido por su presencia. Sin embargo, manseó en el caballo y resintió la puya, por lo que Leo acertó en realizarle un breve y discreto quite por faroles.
Con la tarde cuesta arriba, se la jugó en banderillas, ésta vez en solitario, donde consiguió emocionar en dos pares bien ejecutados en la cara del toro y en gran sitio.
Con la muleta el de Tequisquiapan dio poco juego, siendo lo más vistoso de su labor el inicio de faena de hinojos y una primera tanda por el derecho con mucha firmeza. Pronto el toro comenzó a mansear y Leo se fue por espada. Dejó una estocada entera y tendida sin efecto, por lo que tuvo que descabellar acertando en el primer intento.

Aunque el público estuvo cariñoso toda la tarde con Valadez, los años pasan y son pocos los avances que vemos en el hidrocálido. Ojalá pronto pueda encontrar la madurez de un torero con su bagaje y sorprenda en sus próximas actuaciones. Hoy por lo pronto pasó sin pena ni gloria por el Nuevo Progreso.
Jesús Enrique Colombo tiene su público en Guadalajara y parte del tendido lo invitó a saludar al tercio al finalizar el paseíllo. Sin embargo, su tarde fue contrastante porque, aunque mostró nuevamente oficio con sus dos adversarios, su actuación estuvo empañada por la falta de ajuste y abuso del recurso del pico de la muleta.
Al primero de su lote lo recibió por verónicas flexionando la rodilla de salida para continuar por delantales y un bonito recorte. Después llegó un buen puyazo de José Prado, que se gustó con una buena vara y recibiendo de largo a Forjador. Al igual que Valadez invitó a sus alternantes a banderillear; donde lo más destacado lo hizo el venezolano al poner un par por los aires en todo lo alto.
Con la muleta mostró oficio pero también mucho pico. El toro, que tenía buenas condiciones, fue metiéndose poco a poco en la picosis de Colombo, en lo que fue una faena derechista, con muletazos templados y largos, pero que el aficionado serio le recriminó por su falta de ajuste. Los gritos a favor del toro no se hicieron esperar y, a pesar de haber cerrado su faena con unas ajustadas manoletinas, no pudo meterse al tendido de sol en el bolsillo.

Se tiró a matar dejando una estocada entera, algo caída, pero que fue suficiente para que doblara el de Tequisquiapan. Pero el buenazo del juez de plaza (Alfredo Sahagún) sacó con una velocidad olímpica el primer pañuelo, provocando con esto que los seguidores del venezolano pidieran la segunda oreja. Al final fue una oreja sin mucha historia para Colombo, producto de la falta de cultura taurina que prevalece en algunos aficionados que se olvidan de la categoría de la plaza y que piden orejas por estocadas en pésimo sitio y faenas sin mucha trascendencia.
El 5° de la tarde fue otro de los toros que de salida hicieron romper las palmas a la afición. Artista tenía una gran lámina pero muy poco juego. Intentó lancear el venezolano, pero sin fijar los pies en la arena y fue recriminado por ello. Con las banderillas estuvo aseado; aunque colocando dos de sus pares a toro pasado. Con la muleta mostró nuevamente oficio, sin embargo el toro no transmitía mucho y su lidiador tampoco, por lo que fue una faena irrelevante con otra dosis alta de picosis. Finalizó con una media estocada en buen sitio y un pequeño sector del público nuevamente sacó los pañuelos, que en esta ocasión no tuvieron efecto en el palco del Licenciado Sahagún.
André Lagravere “El Galo” sorteó con el peor lote. Recibió a Tortolito por verónicas cuando aún se escuchaban las palmas por su imponente estampa. Buen puyazo de Erick Morales ante la fuerte acometida del toro de Tequisquiapan. Al igual que sus alternantes los invitó a banderillear, siendo su par el que se llevó las palmas.
Comenzó su faena con un cambiado por la espalda y toreando por alto, siendo ovacionado por su colocación y firmeza. Después todo cambió: se empeñó en una labor derechista que no caló en el tendido, por la poca comunión que hubo entre toro y torero. Cerró su faena por bernardinas cuando el toro ya se quedaba corto y a punto estuvo de llevarse un buen susto. Dejó una estocada trasera y se retiró en silencio.

Con el segundo de su lote y último de la tarde, la historia fue similar. Lo mejor de su actuación fue cuando consiguió llevarse al toro por tapatías hacia el caballo, donde pudimos ver desde el primer puyazo la debilidad que tenía el toro de Fernando de la Mora.
Con las banderillas estuvo aseado, con un buen par al violín y otro más jugándosela en serio.
La faena de muleta no pudo tomar vuelo por la falta de fuerzas del astado. Intentó torear a media altura, pero sin éxito. Terminó su faena por luquesinas que fueron muy aplaudidas, pero se puso pesado con el acero y tuvo que descabellar en cuatro ocasiones.
No dejó una mala imagen “El Galo”, pero nuevamente dio la impresión de que no ha terminado por encontrar su concepto y ya es preocupante tras varios años de alternativa. Condiciones tiene, pero sigue faltando ese sello que lo haga diferente al resto de sus compañeros.
Para el próximo domingo se espera la comparecencia del español Antonio Ferrera y los hidrocálidos Juan Pablo Sánchez y Luis David Adame, con toros de San Constantino. Esperamos ver un festejo de mayor calidad muleteril y que los toros de Juan Pablo Corona nos permitan disfrutar una gran tarde.





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