Federico y Amorós analizan la corrida del Domingo de Resurrección de Sevilla con toros de Garcigrande para Morante, Roca Rey y David de Miranda.
Federico Jiménez Losantos y Andrés Amorós analizan la corrida del Domingo de Resurrección en Sevilla como un éxito rotundo en lo mediático y social, marcado por el lleno absoluto y el ambiente de gran acontecimiento, pero con matices importantes en lo estrictamente taurino.
El eje de la tertulia es Morante de la Puebla, cuyo regreso es valorado como el gran motor de la tarde. Destacan su capacidad para conectar con el público y generar emoción, subrayando que su figura trasciende lo puramente técnico y se instala en el terreno del acontecimiento cultural. Coinciden en que su actuación tuvo momentos de gran belleza y peso simbólico dentro de la temporada.
Sin embargo, el análisis no elude críticas. Señalan la pobreza del encierro de Garcigrande, con toros faltos de fuerza y casta, lo que condicionó el desarrollo del festejo. En ese contexto, consideran que hubo exceso de generosidad en la concesión de trofeos, especialmente en el caso de Morante, dentro de una plaza y un público más predispuestos a celebrar que a exigir.
Sobre Roca Rey, apuntan que tuvo el lote con más opciones, mostrando su habitual capacidad de imponerse, aunque sin redondear una tarde rotunda. De David de Miranda, valoran su entrega y disposición, logrando también tocar pelo, pero sin que su actuación alcanzara un peso determinante en el conjunto del festejo.
La conclusión del análisis es clara: triunfo en la superficie —taquilla, ambiente, impacto—, pero con señales de alerta en el fondo, especialmente por el nivel del toro y la tendencia a rebajar la exigencia en una plaza como Sevilla.
Con información de Libertad Digital



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