El torero valenciano cortó una oreja a un toro de Puerta Grande; David Galván fue volteado en un quite por chicuelinas y Gonzalo Caballero pasó desapercibido ante una corrida blanda y noble de Conde de Mayalde.
Por Antonio Lorca.
Román tuvo delante un toro que le ofreció en bandeja la posibilidad cierta de salir a hombros por la Puerta Grande, pero el torero valenciano se debió conformar con volver al hotel por el patio de cuadrillas. Así son las cosas.
Y no es que el torero estuviera mal, no, sino que torear es muy difícil, y no todos los que visten de luces tienen las condiciones necesarias para estar por encima de un toro muy noble, de clase exquisita en la muleta, que exige, en pura lógica, un oponente con mucha gracia en las muñecas.
Dicho de otro modo, Román estuvo bien, todo lo bien que él puede estar, pero no más. Lució al toro citándolo de largo hasta en tres tandas con la mano derecha y una con la zurda; el animal obedeció con prontitud, humillación, fijeza y ritmo, y se encontró en todo momento con una muleta que iba y venía sin la hondura que la embestida requería; unas veces, por estar despegado, otras, por falta de templanza… En fin, que Román intentó poner en práctica todas las ideas que bullían en su cabeza, pero el que destacó de verdad fue el toro, que fue despedido con una ovación en el arrastre.
Y no es demérito de Román; cortó una oreja con todo merecimiento, pero quizá por esta circunstancia está donde está y no entre los primeros del escalafón. De todos modos, quien da todo lo que tiene merece agradecimiento.
Tampoco destacó ante su primero; es cierto que también lo citó de largo muleta en mano, pero al ver que su toreo no llegaba a los tendidos se desanimó. Esa fue al menos la impresión que transmitió. No tuvo ese toro la clase del otro, pero sí la suficiente para que el valenciano no aburriera a la concurrencia, como así ocurrió.
David Galván, por su parte, llegó a la plaza para lidiar dos toros de Conde de Mayalde y se encontró con otros dos de Fermín Bohórquez porque los suyos fueron devueltos por inválidos. No tuvo suerte el gaditano. Su innata elegancia chocó contra la sosería manifiesta de sus oponentes. También le molestó el viento en el que abrió plaza, un toro triste, soso y agotado, con el que Galván exhibió sus buenas maneras y su sentido de la ligazón, pero poco más.
Sucedió después que quiso hacer un quite por chicuelinas en el tercero de la tarde, y el toro le pisó el capote en el primer lance, lo que le hizo perder el equilibrio y fue arrollado con violencia en la arena. Fue trasladado a la enfermería, pero salió al final del festejo, con una faja en la cintura, para matar su segundo toro, que tampoco le permitió opciones de triunfo.
Y cerraba el cartel Gonzalo Caballero, que no comparecía en esta plaza desde 2022 y que el año pasado solo hizo el paseíllo una tarde.
También se encontró con dos toros de probable triunfo, pero no pudo subir al tren del éxito porque no se puede jugar la champions si se ha estado calentando el banquillo todo el año. Carece de la experiencia necesaria para cuajar dos toros en Madrid, y se le esfumó una oportunidad que nunca se sabe si volverá a tener en su vida. Muy entregado, eso sí, toda la tarde, pero en el toreo no valen solo las buenas intenciones; hay que estar muy preparado para un compromiso tan serio como la Feria de San Isidro; y Gonzalo Caballero no lo está.
Conde de Mayalde/Galván, Román, Caballero
Toros de Conde de Mayalde, -el primero y el cuarto, devueltos por inválidos-, correctos de presentación, mansurrones, sosos y muy nobles. Destacaron en el tercio final el tercero y, sobre todo, el quinto -lidiado en cuarto lugar- de clase exquisita en la muleta. Los sobreros, de Fermín Bohórquez, de feas hechuras, cumplidores en varas, nobles y descastados.
David Galván: aviso media estocada y un descabello (ovación); estocada (ovación). Fue volteado en un quite al tercero, y el parte médico indica que sufre un puntazo corrido sobre la cresta ilíaca posterior derecha y contusiones en la parrilla costal derecha y en el tobillo izquierdo. Pronóstico reservado y pendiente de estudio radiológico.
Román: dos pinchazos aviso pinchazo, media estocada y tres descabellos (silencio); estocada perpendicular aviso (oreja).
Gonzalo Caballero: pinchazo, media estocada aviso seis descabellos y el toro se echa (silencio); aviso pinchazo y estocada baja (palmas).
Plaza de toros de Las Ventas. 10 de mayo. Tercer festejo de la Feria de San Isidro. Casi lleno (20.699 espectadores, según la empresa).
Publicado en El País



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