Ginés Marín triunfa en Corrida de la Virgen de La Luz.

Ginés Marín se convirtió en el triunfador de la Corrida en Honor a la Virgen de La Luz celebrada ayer en el coso La Luz, tras cortar la única oreja de la tarde ante una buena entrada.

Antes del festejo, el Centro Taurino de León, junto a los matadores Ginés Marín, Luis David Adame y Leo Valadez, junto con personal de la empresa EMSA, develaron una placa en memoria de Don Rodolfo Gaona, al cumplirse cien años de su época como figura del toreo. También se llevó a cabo la tradicional procesión en honor a la Virgen de La Luz.

El primer toro de Santa María de Xalpa correspondió al español Ginés Marín. “Jerojero” permitió al jerezano lucirse con una faena de gran sentimiento basada en derechazos templados y naturales de calidad que conectaron con el público. Una gran estocada rubricó su actuación y le valió el corte de una oreja.

Con su segundo ejemplar, Ginés volvió a mostrar clase y disposición, aunque el fallo con la espada le privó de obtener un nuevo trofeo, siendo despedido entre palmas.

Luis David Adame enfrentó en primer turno a un toro con movilidad, aunque de escasa transmisión. A base de entrega logró momentos destacados, pero sufrió una aparatosa voltereta al entrar a matar, salvándose milagrosamente de una cornada. Dio vuelta al ruedo y posteriormente pasó a la enfermería.

Ya recuperado, el aguascalentense lidió un toro de El Salitrillo que ofreció pocas opciones debido a su falta de fuerza y casta.

Por su parte, Leo Valadez dejó una actuación de gran entrega desde el inicio, recibiendo a su primero con portagayola y un quite por zapopinas. Comenzó la faena de rodillas junto a tablas y firmó tandas de mérito por el pitón derecho. Hubo petición de oreja que no fue atendida por la autoridad, dando vuelta al ruedo.

En el cierraplaza, Leo volvió a mostrarse voluntarioso frente a un toro descastado. Intentó agradar al tendido, pero sus fallos con la espada redujeron sus posibilidades de triunfo, siendo ovacionado al final.

Al final, la tarde dejó ver a un torero que atraviesa un momento importante de madurez y plenitud, como lo demostró Ginés Marín en el ruedo de La Luz. Su concepto, la serenidad con la que entendió a sus toros y la profundidad de varios pasajes de sus faenas reflejan a un matador en plena evolución.

Por ello, creemos que Ginés debería considerar seriamente realizar una campaña más extensa en México durante lo que resta del año, especialmente ante la falta de oportunidades en su tierra. Porque un momento tan importante como el que vive actualmente, no puede quedarse guardado en casa. México puede ser el escenario ideal para que ese toreo siga creciendo y encontrando el reconocimiento que merece.

Foto: EMSA.


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