Hasta con los toros de Marbella, Morante improvisa, sorprende y cautiva.

Salen a hombros Talavante y David de Miranda, con reses de El Juli de vuelta al ruedo.

Por Andrés Amorós.

La exigencia de la Plaza de Marbella no es la de Las Ventas, ni los toros que allí se lidian son los de Bilbao (es Plaza de tercera categoría). Sin embargo, con el gancho de Morante, que ahora mismo es fuertísimo, se coloca el cartel de «No hay billetes» en la Plaza, el día de San Bernabé: fue un compañero de San Pablo, patrono de la ciudad desde el sigo XV. Como en tantas ciudades de España, el festejo taurino se une aquí a la procesión del Santo, la romería y la Feria.

Un periodista francés, especialista en temas religiosos, ha comentado que el extraordinario éxito de la visita del Papa se ha debido, entre otras causas, al mantenido fervor popular por las fiestas religiosas tradicionales, algo que también se da en la Tauromaquia.

La Plaza de Marbella estuvo cerrada de 2015 a 2023: la ha recuperado un grupo de empresarios andaluces; entre otros, El Litri, Fermín Bohórquez y José María Pacheco, con la gestión de El Tato y José Cutiño. Está ya anunciado el próximo festejo, el 7 de agosto: la llamada Corrida de los Candiles, nocturna, también con Morante.

Esta tarde, se lidian toros de El Freixo, propiedad de El Juli, que pastan en Olivenza: son de encaste Juan Pedro Domecq, proceden de Garcigrande y Daniel Ruiz: son justos de presentación y de fuerzas pero muy nobles. Se le da la vuelta al ruedo al tercero y no menos la merecía el quinto.

Salen a hombros Talavante, con tres orejas y David de Miranda, con cuatro. Con menos suerte en el sorteo, Morante se queda en un trofeo pero hace cosas extraordinarias. (Gracias a Canal Sur, pueden disfrutar de este festejo los aficionados de toda España).

Como algunos pueden identificar a Marbella con el typical spanish, me gusta recordar el poema que le dedica María Victoria Atencia, una gran escritora:

«El cuerpo de esta joven, junto a mí, doblegada
por el sol en la playa,
soporta su belleza
en la quietud del sueño
y en oro confúndese de su piel, ignorante
del mar que al lado rompe».

En su vigésima temporada como matador de toros, Talavante abrió la Puerta Grande en la corrida inicial de San Isidro; actúa en Marbella la víspera de hacerlo en la corrida madrileña de la Beneficencia.

Recibe con delantales al segundo, cornicorto, apenas picado; flaquea pero embiste con nobleza y repite. Alejandro no tiene ningún problema para ligar fáciles muletazos por los dos lados. Mata contrario, alargando el brazo: oreja.

Saluda con lances a una mano al cuarto, que embiste suave y repite con nobleza. Comienza de rodillas, con cambiados. El toro, justo de fuerzas, es obedientísimo, le facilita enlazar derechazos y naturales. Liga tres cambios de mano, que se convierten en circulares. Torea mirando al tendido, algo que tan poco me gusta. Remata con manoletinas. Estocada atravesada, en dos tiempos: dos orejas. En mi opinión, este toro hubiera merecido la vuelta al ruedo, más aún que el tercero.

Debuta en Marbella el onubense David de Miranda: sus triunfos de Sevilla y su valor han logrado que esta temporada haya entrado en los carteles de figuras.

Lo muestra en el quite por impávidas saltilleras al tercero, que se mueve mucho. Deja pasar al toro en los estatuarios. El animal flaquea pero repite, incansable: eso aporta emoción al trasteo , rematado con una arrucina, circulares, cambiados, bernadinas…. Le ha hecho de todo al bravo toro, que sale distraído de los muletazos. Algunos piden el indulto. Estocada: dos orejas y vuelta al toro.

David de Miranda, con la muleta al primero de su lote, al que cortó las dos orejasEFE

Recibe con lances suaves al último, que protesta un poco y se da una vuelta de campana. David se dobla con él , lo mete en la muleta y el toro, algo más encastado que sus hermanos, saca buen fondo. Recurre el arrimón final y mata con un espadazo defectuoso: dos orejas.

He dejado para el final el comentario de las dos faenas de Morante, aunque encabeza el cartel. (El ingenioso  Federico Jiménez Losantos ha propuesto que actúe siempre el último: en su actual momento artístico, es muy difícil torear después de él).

Sale el primer toro echando las manos por delante y desarma a Morante, en los lances de recibo; en vista de eso, traza airosas chicuelinas de aroma sevillano. Flaquea el toro, después de la vara. Aunque lo acaricia con la muleta, el toro es noble pero muy flojo. Después de dos tandas de derechazos al ralentí, el animal se para por completo y ha de desistir de torearlo al natural. Mata con facilidad. No ha habido toro.

Recibe al lado de toriles al cuarto, algo más toro pero acapachado de pitones: allí mismo, sorprendentemente, liga con decisión verónicas arrebatadas. Quita con suaves tafalleras y remata con una revolera, toreando, no sólo dejando pasar al toro. Brinda a Manolo González, hijo de aquel maestro, que, en su breve carrera, unió el arte sevillano con el gran valor.

Conduce Morante con suavidad al animal pero aún así, flaquea. Cita de frente y liga circulares con naturalidad y ritmo, al compás del precioso Suspiros de España. Los naturales de mano baja, sujetando al toro, son extraordinarios, aunque el animal acaba flaqueando. Los alterna con derechazos a media altura, por la justas fuerzas del toro, y remata con un abaniqueo , que hubiera firmado Antonio Bienvenida. Con un solo muletazo, por alto, cuadra al toro pero el animal humilla en el momento de entrar a matar y pincha, antes de una estocada: por eso se queda Morante en una oreja; si no, hubieran sido dos, sin duda alguna (y no sólo en Marbella).

La anécdota: ¿habíamos visto alguna vez recibir a un toro al lado de chiqueros y enlazar allí emocionantes verónicas? Yo no lo recuerdo. No es lo más importante pero hay que entender lo que eso significa.

Hasta con los toros justos de fuerzas que se han lidiado esta tarde en Marbella, está claro que Morante improvisa, sorprende y cautiva. Es todo lo contrario del torero que trae la faena hecha, desde el hotel: como debe ser. No sólo da lances y muletazos estéticos: es un verdadero maestro. Una tarde más, deja una faena para el recuerdo.

POSTDATA. Aunque no es un tema taurino, subrayo el acontecimiento que supone la reapertura, en Madrid, de la Ermita de San Antonio de la Florida, con los extraordinarios frescos de Goya: un conjunto artístico extraordinarísimo (no exagero), de primera fila mundial. Recuerdo muy bien, cuando yo era chico, que la editorial suiza Skira montó unos andamios especiales para sacar fotografías de primeros planos, para un nuevo libro. Entonces, el mundo artístico descubrió unos frescos absolutamente únicos: muchos expertos dijeron que suponen el origen de la pintura contemporánea y compararon su importancia con los de Miguel Ángel, en la Capilla Sixtina, o los de Tintoretto, en la Scuola de San Rocco, en Venecia.. Bastantes madrileños los desconocen: suele pasar con maravillas artísticas que los españoles tenemos cerca…

Recomiendo a todos los lectores de El Debate que no dejen de acudir a estos maravillosos frescos. Y les recuerdo que Goya, el genio aragonés cuyo bicentenario vamos a conmemorar en 2028 , les guste o no a los antitaurinos –Urtasun, incluido–, era un apasionado por la Fiesta: firmaba «don Francisco el de los toros».

  • Plaza de Toros de Marbella. Feria de San Bernabé. Sábado, 13 de junio. «No hay billetes».
  • Toros de El Freixo, cómodos de cabeza, nobles pero flojos; vuelta al ruedo al tercero.
  • MORANTE, de azul marino y oro, estocada (ovación). En el cuarto, pinchazo y estocada (oreja). 
  • TALAVANTE, de blanco y oro, con cabos negros, estocada contraria (oreja). En el quinto, estocada atravesada (dos orejas).
  • DAVID DE MIRANDA, de salmón y oro, estocada (dos orejas). En el sexto, media atravesada (dos orejas).

Publicado en El Debate


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