Por Luis Cuesta – De SOL y SOMBRA.
Hoy, 24 de junio de 2026, se cumplen 500 años de la celebración de la primera corrida de toros documentada en México, realizada en 1526 durante los primeros años de la Nueva España. Medio milenio después, la tauromaquia mexicana conmemora una efeméride histórica que pone de manifiesto la profunda huella cultural, social y artística que la Fiesta Brava ha dejado en el país. Cinco siglos de tradición, de figuras legendarias, de ganaderías emblemáticas y de una afición que ha hecho de México una de las grandes naciones taurinas del mundo.
Este 2026 se conmemoran los 500 años de la tauromaquia en México, una expresión cultural cuya historia se remonta a los primeros años de la Nueva España. La primera corrida de toros documentada en territorio mexicano tuvo lugar el 24 de junio de 1526, durante el gobierno de Hernán Cortés, apenas cinco años después de la caída de Tenochtitlán.
Desde entonces, la Fiesta Brava ha acompañado el desarrollo histórico, social y cultural del país, convirtiéndose en una de las tradiciones más arraigadas de México. Durante el periodo virreinal, las corridas formaban parte de las grandes celebraciones civiles y religiosas, y con el paso de los siglos dieron origen a una industria económica muy importante.
México no solo adoptó la tauromaquia, sino que la enriqueció con figuras legendarias, ganaderías de prestigio y plazas emblemáticas que han marcado la historia del toreo mundial. Nombres como Rodolfo Gaona, Fermín Espinosa Armillita, Silverio Pérez, Carlos Arruza, Manolo Martínez, Eloy Cavazos y David Silveti, entre muchos otros que forman parte del legado que ha hecho de México una gran potencia taurina.
Asimismo, el campo bravo mexicano ha sido fundamental para el desarrollo de la fiesta, con ganaderías centenarias que han preservado la crianza del toro de lidia y contribuido al mantenimiento de miles de empleos y tradiciones rurales.
La conmemoración de los 500 años de la tauromaquia en México representa una oportunidad para recordar la profunda huella cultural, artística e histórica de la Fiesta Brava, una tradición que ha inspirado a escritores, pintores, músicos y generaciones enteras de aficionados de norte a sur.
Cinco siglos después de aquella primera corrida, la tauromaquia continúa siendo parte del patrimonio cultural y de la identidad de numerosos pueblos y ciudades de México, manteniendo vivo un legado que ha trascendido el paso del tiempo, pese a los innumerables problemas y prohibiciones que ha enfrentado a lo largo de su historia y que, afortunadamente, siempre ha logrado superar con éxito.
Es lo que digo yo.






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