Cinco Villas: El valor de una vuelta al ruedo.

El diestro español Manuel Escribano tuvo una tarde muy torera, mientras que los mexicanos, que también se justificaron, se fueron en blanco tras sus innumerables fallos con el acero en un plaza que afortunadamente poco a poco está tomando mucho ambiente y lo más importante, esta registrando entradas importantes. Algo que no sucedía en el pasado en Cinco Villas.

Por José M. Juárez.

Santiago Cuautlalpan, Estado de México – En la plaza “Cinco Villas”, con ambiente festivo y casi lleno, se vivió un festejo para celebrar el medio milenio de tauromaquia en nuestro país. La corrida tuvo momentos interesantes, aunque le faltó el corte de trofeos para ser redonda.

Manuel Escribano abrió la tarde con un toro deslucido e incierto de salida. Invitó a sus compañeros de terna en banderillas y protagonizaron un tercio lucido que emocionó al tendido. Con la muleta consiguió un par de tandas de mucho mérito ante un astado deslucido y complicado. Señaló una estocada, pero no fue suficiente para que doblara su astado y tuvo que recurrir al descabello. Con el cuarto, realizó una faena completa con tandas de muletazos templados e incluso con calidad y sentimiento. Dejo una estocada entera muy tendida que le valió para una petición de oreja. Al final el juez no la concedió, supongo, que por la colocación de la espada, y de esta manera la vuelta al ruedo cobró mas valor para algunos de los presentes.

Hay que remarcar que la actuación de Escribano ha sido muy importante y esperamos que regrese pronto para verle nuevamente por tierras mexicanas.

Luis David Adame tuvo en sus manos al toro mas potable del encierro, pero no consiguió redondear su labor. Demostró su facilidad con el capote y con la muleta anduvo firme, aunque algo acelerado ante un astado que le pidió sus credenciales. Se tiró a matar con decisión, pero falló con el acero hasta escuchar un aviso. En el quinto con un toro muy soso, solamente cumplió, porque las condiciones del astado de Rancho Seco no le permitieron algo más.

Leo Valadez salió en busca del triunfo con su primero, pero los fallos con la espada le negaron la oreja. Con el sexto se repitió la misma historia, realizó otra faena de triunfo, pero de nuevo, la espada le impidió cortar una oreja y escuchó dos avisos.

La ganadería de Rancho Seco mandó un encierro bien presentado (480 a 515 kg), que pese a no dar el juego deseado, mantuvieron el interés de los aficionados durante toda la tarde.

Ficha técnica:

Toros de Rancho Seco, correctos de presentación y de juego variado.

Manuel Escribano: Silencio tras aviso y vuelta al ruedo tras petición.

Luis David: Palmas tras aviso y silencio.

Leo Valadez: Palmas tras aviso y silencio tras dos avisos.

Plaza “Cinco Villas”. Casi lleno.


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