El buen toreo de Javier Cortés vuelve a destacar en la primera semifinal de la Copa Chenel.

El buen toreo del madrileño Javier Cortés, que cortó la única oreja del festejo, volvió a destacar en la primera semifinal de la Copa Chenel, celebrada hoy en la Plaza Mayor de Chinchón y en la que la nota común fueron los fallos de la espada de la terna y el escaso juego de los toros.

Con lleno en los tendidos portátiles, se lidiaron tres cuareños de Peñajara (1, 2º y 6º), de escaso fondo de raza, y otros tantos de José Cruz -el quinto como sobrero de otro del mismo hierro devuelto al partirse la vaina de un pitón- de los que sólo el cuarto tuvo duración y calidad.

La actuación de Javier Cortés (ovación y oreja) marcó por arriba el nivel de temple y profundidad, ya con un primero de pelo salinero de Peñajara de corto recorrido y al que no mató con contundencia, y sobre todo con el buen cuarto de Cruz, que tuvo clase pero al que el torero de Getafe dio los suficientes tiempos y espacios para cuajarlo con ambas manos, por mucho que perdiera algún trofeo más por no estoquearlo a la primera.

El mexicano Héctor Gutiérrez (silencio y silencio tras aviso) también falló repetidamente con la espada con los dos de su lote, uno parado por sus escasas fuerzas y un sobrero con genio y a menos que llegó a voltearle al final de una faena estimable.

Por su parte, Alejandro Chicharro (ovación tras aviso y vuelta al ruedo) tuvo que acosar en tablas al noble pero rajado tercero de Peñajara, y le puso empeño a un sexto que se defendió con brusquedad y al que tumbó, ahora sí, de una buena estocada.


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