La novillera Olga Casado tiene la ocasión de acallar toda la polémica que ha levantado su anuncio con los matadores.
Por José Luis Benlloch.
La intromisión del calenturiento y alarmista estallido térmico nos dejó sin la tradicional apertura ferial de la desencajonada. Los astros, nunca mejor dicho, se alinearon contra la feria y la hiper precaución de la autoridad hizo el resto. Ya avisaban nuestros mayores en la cartelería de sus tiempos que arrancaba por todas las esquinas de la ciudad con aquella advertencia tan manida y sería de si el tiempo no lo impide y con permiso de la autoridad se celebrará… y tal y tal. Pues esta no hubo permiso final de la autoridad ni el tiempo era muy atractivo, de tal manera que el arranque de feria se postpuso y producirá hoy directamente, en lenguaje coloquial sin anestesia ni tiempo para los pronósticos sobre si este toro o aquel otro van a embestir o no puede embestir ni si está presentado para Valencia ni tampoco habrá espacio para la anécdota, no hubo cena en la plaza ni sustos ni recortes, directamente nos vamos a los festejos mayores.
Este jueves, a las siete en punto, que no es hora lorquiana pero sí tradición en Valencia por ahora inamovible, Román y Nek Romero levantarán el telón torero de la Feria de Julio. El cartel cuenta además con la presentación de Olga Casado que se enfrentará a dos novillos de Montalvo y a la oportunidad de convertir en éxito la polémica generada por su presencia en cartel de este nivel. De su espada y muleta ya escribimos en Las Provincias, depende que se cargue de razón la propia torera y sus valedores, matiz que no se diferencia mucho del reto de los compañeros que sí acuden a las ferias en el estatus que le corresponde, demostrar porque están en la Feria de Julio.
Román, además del paisanaje y los repetidos éxitos en esta plaza, viene como triunfador de la feria de San Isidro nada menos. Del valenciano está dicho todo, personaje singular, torero valiente, querido y bien visto, ostenta además la jerarquía del escalafón valenciano, es ya el más veterano. Nek viene de un tiempo de ostracismo, lo que los taurinos llaman el bache de la alternativa, una especie de vacío que se genera en los despachos si su aterrizaje en el escalafón superior no es todo lo triunfal que se exige en esos niveles de competencia. Para él es una oportunidad de oro con la que argumentar que puede ponerle un punto y seguido a su carrera y mostrar que todo lo bueno que mostró como novillero no era un espejismo, que seguía ahí, solo que pendiente de maduración. Los dos matadores se enfrentarán a cuatro toros de la familia Fraile, ganadería con rango para estar en la feria. Suerte para todos, que suene ya el Pan y Toros que en Valencia es desde siempre un símbolo de apertura y esperanza.
Publicado en Las Provincias



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