El economista Diego Sánchez de la Cruz y el periodista Javier Romero Jordano han presentado un estudio que retrata la trascendencia económica del genio cigarrero en la temporada 2025.
Por Álvaro Rodríguez del Moral.
Las cifras marean: Morante llevó a la taquilla a 524.850 espectadores y generó un impacto económico agregado de 204 millones de euros en los 51 paseíllos que trazó en la temporada 2025, una de la más relevantes de su vida.
Las cifras las aportan el economista Diego Sánchez de la Cruz y el periodista Javier Romero en un estudio realizado con motivo de la publicación del libro Morante, del calvario a la gloria, del que son autores.
Sánchez de la Cruz, que ha realizado numerosos estudios sobre la economía del mundo de la tauromaquia desgrana en Libertad Digital los detalles de este impacto económico recordando que en otro tipo de eventos es habitual que los medios “publiquen estimaciones dedicadas a medir la contribución de tales acontecimientos al turismo, la hostelería, el comercio o el transporte”.
“La tauromaquia, pese a su extraordinaria capacidad de convocatoria, apenas había sido objeto de este tipo de análisis”, añade el coautor de un estudio que ha conseguido retratar en cifras el fenómeno del morantismo en una temporada trascendental como la de 2025, que comenzó con una reaparición tras recuperarse de su trastorno bipolar y concluyó con aquella retirada sin recorrido que iba a desembocar en otra campaña histórica, hasta ahora, como la actual
El estudio detalla que las actuaciones del diestro de La Puebla alcanzaron una ocupación media del 97,4% -en el aforo de las plazas- y generaron ese impacto económico agregado de 204 millones de euros.
Esta investigación, advierte Diego Sánchez de la Cruz, “fue presentada recientemente en la sede de la CEOE y se apoya en la metodología input-output desarrollada por el Instituto Nacional de Estadística para medir cómo el gasto inicial realizado por los consumidores termina extendiéndose al resto de sectores productivos”.
El economista presta algunos ejemplos para entender la magnitud de las cifras. El más cercano, los conciertos de Bad Bunny en Madrid, tuvieron un impacto estimado cercano a los 200 millones de euros. De la misma forma, recuerda el economista, el Papa León XIV pudo generar en Madrid más de 104 millones a raíz del incremento de la producción que se derivó de su visita.
El estudio de Sánchez de la Cruz y Romero Jordano demuestra que el impacto de la campaña completa del genio de La Puebla del Río sería parejo al de estos acontecimientos de masas “con el aliciente de que sus actuaciones no se limitan a una única ciudad ni unas fechas concretas, sino que se reparten a lo largo de la temporada y de la geografía de nuestro país”.
El estudio se detiene en lo generado en las taquillas de las plazas de toros, una facturación bruta de 37,1 millones de euros de los que 23,3 millones corresponderían a las plazas de primera; 11,7 a las de segunda y 21,1 a las de tercera. Hay más cifras para comparar: el precio medio ponderado de las localidades se sitúa en 71 euros recordando que en más de la mitad de sus actuaciones se colgó el ansiado cartel de no hay billetes.
En cualquier caso, advierte el autor en la sección Libremercado de Libertad Digital, “el verdadero efecto económico aparece cuando los aficionados viajan para asistir a las corridas”. Ese movimiento de aficionados genera un gasto turístico de 91,4 millones de euros repartido entre hoteles, restaurantes, cafeterías, comercios, estaciones de servicio y empresas de transporte “reflejando hasta qué punto la tauromaquia puede actuar como un potente dinamizador económico para los territorios que acogen este tipo de espectáculos”, añade Sánchez de la Cruz.
El efecto Morante, concluye el autor, “demuestra que, cuando un fenómeno cultural consigue movilizar a cientos de miles de personas dispuestas a desplazarse para disfrutar de él, sus consecuencias trascienden el ámbito artístico y pasan a formar parte de la economía real”.
Publicado en Diario de Sevilla



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