Bajonazo a la Plaza Santa María de Querétaro.

A casi 63 años de su inauguración, vuelve a hablarse de la venta y derribo de la Plaza de Toros Santa María, ícono de la arquitectura de la ciudad, uno de los principales referentes de la decadente fiesta brava en nuestro país y escenario de acontecimientos artísticos y políticos.

Ahí han actuado las principales figuras de la tauromaquia, desde Alfredo Leal (en su apertura) a Manolo Martínez pasando por El Calesero, Paco Camino, El Cordobés, Jorge Gutiérrez, Manzanares, Curro Rivera, Antonio Lomelín, Eloy Cavazos, Mariano Ramos, David Silveti, Enrique Ponce, Roca Rey, El Zotoluco, José Tomás, El Juli, los Sanromán y El Payo, entre otros, con las mejores ganaderías.

Más allá de lo taurino, el autor de esta columna presentó a principios de los 80 el concierto de Vicente Fernández a beneficio de un asilo de ancianos, pero Querétaro ha visto ahí a Raphael, Mocedades, los Aguilar, Juan Gabriel y El Buki.

¿A dónde vamos a parar?

Eso se pregunta Ana María González Rivas, la hija del empresario Nicolás González Jáuregui (QEPD), creador de una de las plazas más bonitas del mundo que hoy “muere lentamente desollada, sin dignidad y no por ella. La que fue la Catedral del toreo no pudo defenderse ante la ambición de sus dueños.

O sea, Anita, sus sobrinos.

¿Dónde quedó, se pregunta, esa hermosa plaza creada para Querétaro por su dueño y constructor Nicolás González Jáuregui que la llevó a la gloria presentando  los mejores carteles con toreros mexicanos y españoles , además de  espectáculos como la Ópera Carmen.

Este columnista agregaría los cierres de campaña de los candidatos a gobernadores Rafael Camacho Guzmán en 1979 y de  Fernando Ortiz Arana en 1997.

Alerta Ana María sobre un nuevo proyecto para tirar el coso inaugurado el 22 de noviembre de 1963. El tema no es nuevo, hace varios años se publicó aquí que la empresa HEB estaba interesada en comprar el inmueble para su desarrollo comercial, proyecto que se cayó ante distintas voces críticas de la queretanidad.

De allá para acá la plaza no ha tenido mantenimiento y se han prohibido los espectáculos por seguridad del público.

Hoy vuelve a hablarse de demoler ese monumento que indudablemente ya tiene un valor arquitectónico e histórico, que es parte del paisaje de Querétaro y cuya construcción básica podría aprovecharse, como se hizo con la plaza de Barcelona y en otras ciudades.

Es un tema de pesos, se quejó Ana María González Rivas, muy molesta por lo que juzga una traición a la obra y herencia de su padre.

Habrá que ver si las autoridades lo permiten.

Hace poco, en una plática en el Museo de Arte Sacro, comentamos sobre las obras que hacen y deshacen el Centro Histórico como el derribo de casas para abrir calles o edificaciones que alteran la zona fundacional y el Acueducto. Y por ahí salió el derribo del Teatro Plaza, frente al Jardín Zenea, para levantar el anodino cajón de la Tienda de El Sol.

¿Qué va a pasar con la Santa María?

Poderoso caballero es don dinero.

Publicado en Plaza de Armas


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