Cuatro toreros que dominaron en su época como Morante en la actualidad.

Las comparaciones ya se sabe que son odiosas, mayormente porque no pueden ser objetivas, ni reales por la cantidad de variables, pero al menos este póker de matadores míticos trascendieron por su impronta, como ya lo ha hecho el genio de La Puebla, en el tiempo que les tocó vivir.

Por Mario de las Heras.

Joselito
Joselito el Gallo. José Gómez Ortega es precisamente el espejo principal de José Antonio Morante de la Puebla. Hacia «el rey de los toreros» es a donde mira el genio sevillano para darle la vida a la Fiesta en el XXI. Mirar al pasado para construir el futuro. Una vez Morante le dijo a Antonio Lorca que no podía haber modernidad en el toreo como el Papa nunca podría dar misa en bermudas. Joselito era el factótum de la tauromaquia como lo es ahora su reflejado. Con permiso de su amigo y rival Belmonte (juntos dieron nombre a la Edad de Oro del toreo), era la modernidad hace un siglo que Morante ha devuelto en este feliz, como la película, Regreso al futuro.
Juan Belmonte
Juan Belmonte. El amigo y rival de Joselito apareció en su época en la portada de la revista Time. Hasta allí llegó su fama impulsada por la admiración natural de los intelectuales españoles por las formas nuevas (otra vez la modernidad de hace un siglo) de la joven y particular estrella absoluta del toreo. A «El Pasmo de Triana» le adoraba Valle-Inclán y a este le seguía Ramón Pérez de Ayala como le pintó Romero de Torres y le escribió versos Gerardo Diego. De novillero y desde novillero. Contaba el «torerillo semianalfabeto» que no sabía por qué se sentía más a gusto entre «aquellas gentes, tan distintas de mí», que entre cualesquiera otras, del mismo modo que no comprendía el porqué de la admiración que despertaba por quedarse quieto por primera vez delante de un toro: el «parar, templar y mandar» que revolucionó la tauromaquia, cuya historia contó Chaves Nogales para la posteridad.
MANOLETE MANUEL RODRIGUEZ SANCHEZ MATADOR DE TOROS ESPAÑOL . CORDOBA 1917 - 1947 AÑO 1939
Manolete. Al cordobés Manuel Laureano Rodríguez Sánchez le llamaron el cuarto (y de momento último) «califa del toreo» después de Lagartijo, Guerrita y Machaquito. Manolete fue el emperador absoluto del toreo de su tiempo por su valor, verticalidad y elegancia. Fue un esqueje largo de Joselito y Belmonte que terminó convirtiéndose en árbol con su raíz propia. Una suerte de Gary Cooper de la Fiesta cuya muerte terrible e imprevista y conocida por todos conmocionó a España y al mundo y terminó de crear el mito simpar.GTRES
Luis Miguel Dominguin, spanish bullfighter
Luis Miguel Dominguín. Dicen que Franco le llamaba «mi niño». Y en verdad fue «el niño» de muchos. También de Ava Gardner. Fue el pequeño y el mejor de una familia taurina como Michael Jackson lo fue de la suya musical. Sucedió a Manolete en el estrellato a mediados de los 40. Cuando el califa murió la tarde en que Luis Miguel era de la terna, el sol de la tauromaquia cambió de tonalidad. Un nuevo héroe soberbio de personalidad fascinante iba a alumbrar los ruedos y la vida española. En 1949 se dijo con el ademán y la mirada el número uno en Las Ventas, el gesto que maravilló a unos y enfadó a otros para comenzar la leyenda que ya estaba dibujada en sus muletazos como en su atractivo poderoso, su genio y su carisma para la historia.

Publicado en El Debate


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