La novillada que abre septiembre con seis ganaderías de la Comunidad de Madrid dejó dos novillos interesantes, de Guadajira y La Machamona, al igual que ganas de volver a ver al azteca, en un cartel en el que se presentaban los tres protagonistas.
Por Alicia P. Velarde.
Lleva un tiempo México sacando un puñadito de buenos toreros. Pese a la complicada situación política, el país azteca es taurino por los cuatro costados, saliendo chavales que tienen un toreo para ilusionarse. Aquí y allí, porque de pie cayó Andrés García en su presentación en Las Ventas. No era para menos: con gusto, temple, pureza y llevando a los novillos hasta el final toreó el chaval, que ya apuntó cosas interesantes en el tercero, que brindó a su hermano.
No hacía falta que se dijera el parentesco, se parecía una barbaridad al Payo, tanto en hechuras como en ademanes. Comenzó con el de Chamaco en los medios por alto, con un desdén precioso, como adelantando algo de lo que tiene su toreo. Pero Romano fue el más deslucido de la primera parte del festejo, pasaba sin decir mucho y con mala clase. Noblote, eso sí. Pero sin mucho recorrido ni nada. Por poner un defecto al mexicano, que estuvo muy por encima del utrero, alargó un poquito la labor.
Pero lo bueno llegó al final, con el de José Cruz, que era un toro completamente, y que lo recibió a pies juntos. Lo picó bien Rafael Agudo, pero el animal ya estaba parado en el segundo tercio. No le importó: con guapeza se lo sacó el mexicano, y en los medios le hizo tragar una buena serie de derechazos, porque compone muy bien. Pero Madrid se rompió con la mano de la cuchara. Qué naturales pegó Andrés, citando a’lante y llevándolo toreado hasta el final. Si bueno era el primero, mejor el segundo, y aún con más calidad el tercero. Calidad que ponía el novillero, ralentizando la embestida de un Principal que nunca se entregó. Y los remates los tiene cogidos, y los borda. Aquello iba para una oreja importante de Madrid, pero la espada hizo que todo quedara en una ovación, y ganas de volver a ver al chaval.
Nos quedamos con ganas de haberle visto con el de Guadajira, el animal que abrió al novillada, ya recuperado el horario habitual de las seis de la tarde, con un calor asfixiante este domingo. Se echó de menos que no fuera nocturna… Pero cuando hay algo en el ruedo, eso pasa a un segundo plano. Y eso pasó con Jabasolo, un novillo que hizo las cosas bien los primeros tercios, y que en la muleta repetía con codicia y trasmisión. Y si bien iba por la diestra, por la zurda se vino arriba, yendo a más, siempre con fijeza y nobleza. «Cómo obedece», comentaba una señora. Efectivamente, entre otras muchas virtudes. Centenera estuvo enfrente y lo lució, pero cuando cogió la espada, el novillo tenía otra faena dentro. Espacialmente al natural. Eso sí, se tiró a matarlo muy bien. La única estocada de la tarde.
Y también fue un buen novillo el segundo, al que recibió Tomás González con una larga cambiada en el tercio. El encastadito animal, de vareadas hechuras, fue bien al caballo las dos varas, enseñando en el segundo tercio que no quería nada por arriba. Pues por ayudados por alto se lo sacó el chaval. Eso sí, Jaquetón no estaba sobradísimo de fuerza, y por eso optó el turolense en no obligarle, llevándolo a media alturita, pero entonces aquello no iba a ninguna parte. Un señor desde el uno toreaba con la mano a ras del suelo, indicándole a un amigo que era por bajo. «Y si se cae, que se caiga, pero así», le decía. También es verdad que desde el tendido se ve más fácil que como lo ven chavales apenas toreados, que se presentan en el escenario más importante del mundo, como era el caso de los tres actuantes de hoy. Pero la gente se puso de parte del de Santa Coloma, que además no hizo una mala mirada, y eso que llegaron a sonar dos avisos.
Cuarto y quinto volvieron a recordarnos que no bajaba nada la temperatura. Había que ser un valiente para estar al sol este domingo. El de José González iba un poco a regañadientes, tanto al capote de Gómez Escorial como al caballo. Por bajo comenzó Adrián para sacarse a este Alabastrero, un novillo bruto que se descomponía una barbaridad al tocar el engaño. También es verdad que pegaba cada cabezazo que era complicado que no lo tocara. Con oficio estuvo el madrileño, y a otra cosa.
Y la mayor ovación en el quinto capítulo fue para Álvaro Fernández. Da gusto, casi es más rápido que Florito. Extraordinario. Dos veces tuvo que sacar a los bueyes, ya que el titular, de Ángel Luis Peña, era un inválido. El problema fue que el primer sobrero, de El Cotillo, estaba tan paralítico como el anterior. Pañuelo verde de nuevo. Salió entonces un precio ensabanado de Couto de Fornilhos, del que se hablaba desde la mañana y al que querían ver los aficionados. Directo al caballo que hacía puerta fue Vivinho, que no hizo honor al nombre. Le pegaron duro, y tampoco estuvo muy allá con la brega Marcos Prieto, algo poco habitual en un extraordinario subalterno como él, pero llevaba ya tantos novillos lidiados esta tarde, que era normal. Durante la faena, el animal no pasaba y el chaval pajareaba. Hasta ahí la historia.
- Plaza de toros Monumental de Las VentasDomingo, 6 de septiembre de 2026. 6.992 espectadores. Novillos de Guadajira (ovacionado en el arrastre); La Machamona (aplaudido en el arrastre); Chamaco; José González; Ángel Luis Peña; El Cotillo (5º bis); Couto de Fornilhos (5º tris); y José Cruz.
- Adrián Centenera, de catafalco y oro. Estocada trasera (saludos). Dos pinchazo y estocada tendidita (silencio).
- Tomás González, de turquesa y plata. Estocada delantera y contraria y dos descabellos (silencio). Pinchazo, media atravesada y cuatro pinchazos (silencio).
- Andrés García, de azul pavo y oro. Pinchazo y media desprendida (saludos). Media y ocho descabellos (saludos).
Publicado en ABC





Deja un comentario