De Sol y Sombra.
La tradicional Corrida del Gobernador terminó convertida en otra fotografía preocupante del pésimo momento que atraviesa la fiesta en Zacatecas: poco público, lluvia, desencanto y, sobre todo, una corrida de Torrecilla que ofreció muy poco para la tercia de matadores.
Ante menos de un tercio de entrada en la Monumental, el encierro resultó desigual de presentación y de poco juego. Juan Pablo Sánchez apenas pudo dejar algunos pasajes aislados; Sergio Flores transitó entre la frustración y los intentos por agradar, mientras que Álvaro Lorenzo tuvo un desafortunado debut en Zacatecas, despedido entre pitos después de escuchar dos avisos en el sexto.

Ni siquiera el Escapulario de Plata de la Virgen encontró destinatario: quedó desierto. Una circunstancia que resume perfectamente una corrida en la que prácticamente todo salió mal.
Pero lo verdaderamente inquietante no es únicamente el resultado artístico. Es contemplar una fecha tradicional de la Feria de Zacatecas con los tendidos semivacíos y una afición que terminó marchándose decepcionada.

La lluvia puede explicar parte del desánimo. El pobre juego de los toros, otra. Pero cuando una plaza de la categoría y la historia de Zacatecas comienza a acostumbrarse a estas imágenes, resulta peligroso seguir buscando excusas.
Hoy la tauromaquia en Zacatecas necesita argumentos para sobrevivir. Tardes como ésta, desgraciadamente, ofrecen exactamente lo contrario.
Ficha: Toros de Torrecilla. Juan Pablo Sánchez, silencio y palmas; Sergio Flores, pitos y silencio; Álvaro Lorenzo, pitos y pitos tras dos avisos. El Escapulario de Plata quedó desierto.
Foto de JP Sanchez: NTR Toros.
San Román arrasa en Santa María Nativitas

Diego San Román fue el triunfador absoluto de la corrida celebrada en Santa María Nativitas, Hidalgo, donde obtuvo cuatro orejas, un rabo y el indulto de “Patriota”, de Torreón de Cañas, en una plaza que registró el lleno. El encierro estuvo bien presentado y ofreció buen juego en términos generales.
La tarde quedó marcada también por la lesión de Antonio García “El Chihuahua”, quien cortó una oreja antes de sufrir una posible cornada interna al entrar a matar a su primero. San Román se hizo cargo del toro que le correspondía, al que terminó indultando.
— JC Valadez.





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