Por De Sol y Sombra.
Veinte años después de tomar la alternativa, Fermín Rivera afrontará uno de los compromisos más especiales de su carrera: hacer el paseíllo en la Plaza de Las Ventas. El matador mexicano debutará este domingo en el coso madrileño dentro de un desafío ganadero con toros de Partido de Resina y Veiga Teixeira, compartiendo cartel con Damián Castaño y Gómez del Pilar.
Rivera llega a Madrid después de desarrollar prácticamente toda su trayectoria profesional en México. Tomó la alternativa en noviembre de 2005 en la Plaza México y precisamente el gran coso de Insurgentes ha sido escenario de algunos de los momentos que mayor peso han tenido en su carrera.
Ahora, con la experiencia acumulada durante dos décadas como matador, afronta una asignatura que había permanecido pendiente: presentarse ante la afición de Madrid.
En una entrevista concedida a EL MUNDO, Fermín Rivera reconoce que uno de sus grandes objetivos será establecer esa conexión indispensable con el tendido venteño. El mexicano se define como un torero de concepto clásico y consciente de que en Madrid, además de expresión, será necesaria una entrega absoluta.
Su llegada a Las Ventas tiene también un importante componente histórico y familiar.
Fermín pertenece a una de las dinastías fundamentales del toreo mexicano. Su abuelo, Fermín Rivera, fue una figura relevante durante la época dorada de la tauromaquia mexicana y desarrolló también una importante trayectoria en España, donde compartió cartel en numerosas ocasiones con Manolete.
Su tío Curro Rivera alcanzaría posteriormente la categoría de figura en México y también dejó huella en Madrid durante los años setenta, llegando a salir por la Puerta Grande de Las Ventas.
Ese legado continúa ahora con una nueva generación. Un nieto de Curro Rivera, hijo del matador Fermín Spínola, se encuentra actualmente en España desarrollando su formación como novillero sin picadores.
Pero este domingo será Fermín quien cargue con el peso del apellido Rivera.
Según relata el propio torero a EL MUNDO, lleva aproximadamente un mes concentrado en Salamanca, intensificando su preparación entre tentaderos y entrenamientos con la intención de llegar perfectamente mentalizado a una plaza que no admite improvisaciones.
También contará con respaldo mexicano en los tendidos. Numerosos aficionados y algunos amigos viajarán para acompañarlo en una fecha que Rivera reconoce haber imaginado desde sus primeros años como torero.
No llega a Madrid como una joven promesa en busca de abrirse camino. Llega como un matador hecho, después de veinte años de alternativa, consciente de que las oportunidades en Las Ventas pueden llegar tarde, pero nunca dejan de tener trascendencia.
Este domingo, Fermín Rivera tendrá finalmente delante el ruedo que tantas veces apareció en los capítulos más importantes de su propia dinastía.
Fuente de información y declaraciones: EL MUNDO.






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