Vergonzoso, manso y deslucido desafío ganadero en Las Ventas.

Damián Castaño dio una vuelta tras un derroche de firmeza; y Gómez de Pilar pechó con un lote infumable. Fermín Rivera vuelve a su país sin que Las Ventas lo haya visto ni con capote ni muleta. Regular estuvo con el estoque y eso sí que se vio.

Por Antonio Lorca.

Es de suponer que los toros lidiados hoy en Las Ventas le habrán salido baratos a la empresa; de lo contrario, están autorizados para pedir el libro de reclamaciones a los ganaderos porque es difícil enviar cinco toros más mansos, sosos, descastados, deslucidos y con menos clase que los corridos en el ruedo; cinco, sí, porque hubo uno, el quinto, de Partido de Resina, que salvó a medias los honores de su casa al acudir tres veces al caballo, aunque en ninguna de ellas hizo una pelea vibrante, y después, en la muleta, demostró tanta nobleza como sosería y falta de celo.

Si al deficiente juego de los toros en los caballos y su falta de empuje en el tercio de banderillas (las cuadrillas protagonizaron momentos infumables con los palos) se le añade que faltaban tres minutos para las tres horas de festejo cuando Gómez del Pilar acabó por fin con el sexto, tras escuchar dos avisos sin acierto alguno con el descabello, es lógico pensar que la corrida fue un tostonazo de época para todos, pero, en especial, para quienes acudieron a la plaza a la búsqueda desesperada de una tarde de casta y bravura.

Pero, no. Ni Veiga Teixeira ni Partido de Resina han aprobado en esta comparecencia, y más hubieran ganado sus dueños si hubieran vendido estos toros para las calles; pero, claro, un festejo popular no concede el prestigio de estar anunciado en Las Ventas, aunque para ello 7.582 espectadores (esos dice la empresa que había en la plaza, aunque la impresión visual es que éramos bastante menos) hayan tenido que soportar un festejo vergonzoso.

Abrió el cartel el torero mexicano Fermín Rivera, que ha cumplido 20 años de alternativa y ha desarrollado toda su carrera en su país natal; pero ha querido que conste en su hoja de servicios su confirmación en Madrid y ha viajado para tal fin. Ya podía haberlo hecho antes… Lo cierto es que se ha debido conformar con este pastel y su paso por aquí no pasará ni a la historia de la plaza ni a la suya propia. Se fue como vino, discretísimo toda la tarde, ante dos toros que no le permitieron la más mínima confianza. Insulso hasta la extenuación el primero, y descastado en extremo el tercer sobrero que le tocó en segundo lugar. Es decir, que Rivera vuelve a su país sin que Las Ventas lo haya visto ni con capote ni muleta. Regular estuvo con el estoque y eso sí que se vio.

Damián Castaño dio una vuelta al ruedo ganada a ley tras la muerte de su primero, un sobrero de Veiga Teixeira, soso, complicado y distraído, al que le plantó cara, muleta en mano, desde el primer momento, y obligó al toro a embestir en contra de su deseo. De tal modo, le robó algunos naturales sueltos que fueron jaleados con razón por el tendido. Otros del mismo corte pudo dibujar ante el soso y noble quinto, ese que acudió tres veces al caballo, y al que recibió con cuatro verónicas y una media de calado.

Y todo iba bien para Gómez del Pilar, bien en el sentido de su firmeza, su actitud y buena disposición hasta el mitin con el descabello en el sexto. Hasta cuatro naturales de categoría le pudo robar a su primero, y ningún lucimiento obtuvo ante el muy soso sexto, pero el torero no encontró el sitio con el verduguillo y por poco si no escucha el tercer aviso. Hubiera sido la triste guinda de una tarde soporífera para el olvido.

Partido de Resina, Veiga Texeira/Rivera, Castaño, Del Pilar

Desafío ganadero entre tres toros de Partido de Resina, primero, tercero y quinto, bien presentados, mansos, sosos y descastados; el quinto, descarado de pitones astifinos, acudió tres veces al caballo fue soso y noble en el tercio final. Y tres -segundo y cuarto, devueltos- de Veiga Texeira, primer sobrero del mismo hierro, muy manso y deslucido; segundo sobrero de Paloma Sánchez Rico, devuelto; tercer sobrero, de San Martín, mal presentado y muy descastado; el sexto, único del hierro titular, bien presentado, manso y muy descastado.

Fermín Rivera, que confirmó la alternativa: estocada tendida y muy trasera, cuatro descabellos aviso y dos descabellos (silencio); media tendida, un descabello y el toro se echa (silencio).

Damián Castaño: estocada (petición y vuelta); tres pinchazos aviso pinchazo y cinco descabellos (ovación).

Gómez del Pilar: media baja aviso (silencio); media tendida, un descabello aviso, tres descabellos segundo aviso y siete descabellos (silencio).

Plaza de toros de Las Ventas. 20 de septiembre. Desafío ganadero. Un cuarto de entrada (7.582 espectadores, según la empresa). Se guardó un minuto de silencio en memoria del empresario y apoderado taurino Luis Álvarez, recientemente fallecido.

Publicado en El País


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