Álvaro Serrano: «Mucha gente nos tacha de auténticos locos por dar este paso tan pronto»

El joven madrileño repasa en esta charla íntima su reto ante seis novillos en solitario durante la Feria de Otoño en Las Ventas.

Por David Jaramillo.

La dureza de las enfermerías y la competencia en el escalafón inferior ponen a prueba la verdadera vocación de los jóvenes valores del toreo. Tras deslumbrar con su actitud sincera en la pasada Feria de San Isidro y superar un verano marcado por graves percances, el novillero madrileño Álvaro Serrano afronta el reto más exigente de su carrera: estoquear seis utreros (de los hierros de Fuente Ymbro, Montealto, Conde de Mayalde, Torrehandilla, Domingo Hernández y Julio de la Puerta) en solitario en la Monumental de Las Ventas. En esta charla cercana, el torero reflexiona sobre la madurez adquirida, el valor de la autenticidad y la férrea mentalidad necesaria para afrontar una tarde que promete marcar para él un antes y un después, analizando sin tapujos los momentos más difíciles y los aprendizajes reales que guían cada uno de sus pasos hacia la gran cita madrileña de Otoño.

¿Cómo valora esta temporada tan marcada por las lesiones y el esfuerzo?

Ha empezado siendo una temporada muy bonita, aunque no haya acabado siendo la soñada, ya que perdimos en torno a diez novilladas de las previstas y nos quedamos sin torear la mayor parte del verano debido a los fuertes percances sufridos en plazas de la exigencia de Valencia y Dax. Pese a todo, el mes de septiembre ha resultado muy bueno, he podido torear todas las citas con un ritmo altísimo y ya estoy deseando que llegue el gran día en Madrid con la cabeza puesta en que no hay dolor y en que el sacrificio siempre tiene su recompensa.

¿Qué pasó por su cabeza al ver que el verano se esfumaba entre hospitales?

Al principio, con los primeros percances y días negativos, uno se cabrea muchísimo con el mundo entero y sí, llegué a dudar el venir ir a Madrid por miedo a pegar un petardazo o no estar a la altura. Sin embargo, analizando las cosas con perspectiva, comprendo que si ha tenido que pasar ha sido por algo superior para ponerme a prueba, mentalizarme al máximo y prepararme con una madurez muy distinta y profunda a la que tenía cuando me presenté en mayo.

¿Cómo se gestó la decisión de estoquear seis novillos en solitario?

La empresa nos propuso el reto al acabar la tarde inolvidable del 12 de mayo y, tras valorarlo detenidamente con mi maestro [Alberto Aguilar] y pensar en todos los riesgos, tanto los positivos como los negativos, decidimos dar el paso adelante sin vacilar un instante. Mucha gente nos tacha de auténticos locos por dar este paso tan pronto, pero en este mundo hay que asumir grandes riesgos porque quien no arriesga no gana, y lo lógico tras Madrid será dar el salto definitivo para tomar la alternativa como matador de toros.

¿Cómo afecta psicológicamente un compromiso como este?

A veces pesa, pero soy del Atlético de Madrid y tengo clarísima la filosofía del Cholo Simeone. Esto es partido a partido, o mejor dicho, toro a toro. Si la gente paga una entrada por verme a mí solo, son seis novillos y en cada uno voy a dar todo lo que tenga, sin guardarme nada ni especular, porque si el animal tiene una mínima oportunidad hay que ponerse en el sitio exacto para que embista y exprimir al máximo cada arrancada.

¿Qué le han aconsejado los toreros que ya han pasado por esta experiencia?

He hablado con bastantes matadores que han tenido esa oportunidad y cada uno te da su punto de vista. El consejo más valioso que me han dado, y que más me ha calado, lo encontré en una entrevista del maestro Joselito, cuando comentó que se preparó para que ningún toro le embistiera y solo el último le diera quince embestidas, hay que mantener una mente titánica de toro a toro, sin desistir ni venirte abajo jamás, pensando que, si el primero o el segundo no embisten, el tercero o el sexto pueden regalarte la oportunidad de tu vida.

¿Cuáles considera que son sus principales puntos fuertes para esta cita?

Ahora mismo, creo que la motivación que tengo, la actitud y el sincero deseo de dar una gran tarde de toros, pero está claro que técnicamente tengo que dar una mayor dimensión a la que ya se vio en San Isidro. Me gustaría ofrecer una gran variedad tanto con el capote como con la muleta, expresándome tal y como soy a través de mi propio concepto y mis ideas propias. Además, estamos haciendo un hincapié tremendo en la espada para pulir esa pequeña irregularidad derivada de las lesiones en el verano, deseando profundamente que los aceros entren con rotundidad y vaciarme por completo en el ruedo demostrando mi verdad. Sé que la espada es mi talón de Aquiles. Cuando se acumulan percances y parones porque pierdes continuidad en la suerte suprema, y por eso le estamos dedicando horas extras de machaque en el campo; si matas bien a los seis toros, la dimensión de la encerrona cambia por completo.

Publicado en La Razón


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