Álvaro Serrano, herido grave en su arriesgada y deslucida encerrona.

El novillero fue cogido por el tercero y la tarde quedó rota a pesar de la voluntad de los sobresalientes Héctor Roberto y Aitor Fernández.

Por Antonio Lorca.

Momento de la cogida sufrida por Álvaro Serrano en el tercer novillo de la tarde.Alfredo Arévalo (Imagen cedida por Plaza 1)
El joven novillero madrileño Álvaro Serrano hizo una apuesta muy arriesgada y no ganó. De momento, se recupera en un hospital de la grave herida que le produjo el tercer novillo de la tarde en la primera tanda con la mano derecha tras un elegante inicio por alto abrochado con una trincherilla y un remate torerísimo. A renglón seguido, el animal se lo echó a los lomos y lo buscó en el suelo, donde Serrano quedó inmóvil y tuvo que ser recogido por las asistencias que lo trasladaron a la enfermería.

Ahí se rompió la tarde, y había quedado claro que Serrano no había ganado la apuesta; el tiempo dirá si la he perdido. Lo que es evidente es que era arriesgada por varios motivos. Es encomiable, en primer lugar, que un chaval que había salido por la Puerta Grande en la pasada Feria de San Isidro se atreva a encerrarse en solitario en la de Otoño con las dificultades inherentes a una gesta de este tipo. Y así se lo reconoció la plaza entera, que lo obligó a saludar desde el tercio cuando se rompió el paseíllo.

Pero hay que ganar con mucha fuerza, lo que no es nada fácil, para que la encerrona se convierta en una catapulta para el futuro. Es más habitual que no suceda nada, y la gesta te la recuerden para dejarte en el olvido.

Y algo más: hay que ser muy buen torero para salir airoso de la lidia de seis novillos de distintas ganaderías. Hay que poseer, además, una personalidad desbordante y un sello propio e inequívoco.

Y por lo que Serrano pudo demostrar en los novillos que lidió, no le adornan cualidades para dejar huella; al menos, por lo que ha dicho esta tarde. Se mostró animoso y variado con el capote, sin que las verónicas ni las caleserinas, ni la larga afarolada de rodillas con la que recibió al tercero permanezcan en el recuerdo.

El primer novillo era manso, blando y muy noble, que el torero brindó al cielo en memoria de su abuelo, recientemente fallecido, y repitió con bondad sus embestidas para que Serrano se mostrara firme en una labor toda ella sobre la mano derecha, acelerada y escasamente conjuntada. Aceptable faena para abrir boca, pero sin la entrega esperada.

No mejoró el panorama con el segundo, con el que se lució Iván García con las banderillas, pero no Serrano con los engaños. La muleta resultó enganchada en un par de ocasiones, y el torero prefirió acabar pronto para esperar al siguiente. Pero el siguiente, el tercer novillo de la tarde, lo hirió, y ahí se acabó la encerrona. El tiempo, solo el tiempo, dirá si la arriesgada apuesta de Álvaro Serrano le sirve para abrirse camino en su carrera.

Con el matador en la enfermería, el festejo quedó en manos de dos sobresalientes, Héctor Roberto y Aitor Fernández, dos toreros con escaso oficio y buena disposición. Salvaron los muebles con voluntad y salieron por su pie de la plaza.

Roberto acabó pronto con la vida del tercero, y se encontró en quinto lugar con el novillo de Montealto, el más bravo de la tarde; le costó acudir al caballo, pero, después, empujó con fuerza y derribó a Pedro Iturralde en el primer encuentro, y volvió a cumplir en el segundo. Se lució Víctor del Pozo con las banderillas, y el novillo acudió con nobleza y recorrido a la muleta, pero necesitaba mando y orden, cualidades que no estaban en las manos de su lidiador.

Aitor Fernández trazó algún natural estimable al noble y soso cuarto, y trató de justificarse a pesar de su escasa experiencia, y sufrió varios desarmes ante el sexto al que pudo pasaportar no sin dificultad.

Seis ganaderías/Álvaro Serrano, en solitario

Se lidiaron novillos de distintas ganaderías, en general correctos de presentación. Por orden de lidia, 1º de Domingo Hernández, manso, muy noble y blando; 2º Fuente Ymbro, manso y soso; 3º Conde Mayalde, manso y soso; 4º Luis González Conde, manso y soso; 5º Montealto, bravo en el caballo y noble; y 6º Julio de la Puerta, cumplidor en el caballo y noble.

Álvaro Serrano: estocada atravesada y perpendicular (petición de oreja y ovación); tres pinchazos, media tendida y baja y dos descabellos (silencio). Fue cogido al inicio de la faena de muleta al tercero. El parte médico señala que sufre una herida en la cara interna del muslo derecho, con una trayectoria ascendente de 20 cm que contusiona la arteria femoral y produce destrozos en músculos aductores e isquiotibiales. Tras ser intervenido en la enfermería de la plaza fue trasladado al hospital de la Fraternidad, Pronóstico grave.

Héctor Roberto (sobresaliente): estocada baja (silencio); pinchazo, estocada y tres descabellos (silencio).

Aitor Fernández (sobresaliente): metisaca en los bajos y estocada aviso (ovación); tres pinchazos aviso dos pinchazos y un descabello (silencio).

Plaza de toros de Las Ventas. 10 de octubre. Quinto festejo de la Feria de Otoño. Lleno (21.864 espectadores, según la empresa).

Foto parte Médico: Diego Romero.

Publicado en El País


Descubre más desde DE SOL Y SOMBRA

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario

Anuncios