El cartel era interesante en el papel. Juan Ortega, Luis David y Arturo Gilio reunían argumentos suficientes para despertar el interés de una afición que prácticamente llenó Cinco Villas. Al final, la llamada Corrida del Arte dejó dos orejas y esa sensación de que los mejores momentos pudieron tener otro desenlace
A Juan Ortega le cuesta triunfar y conseguir una tarde redonda en México, además de que generalmente no tiene suerte en los sorteos. Hoy dejó, al igual que ayer en Tlaxcala, algunas pinceladas de su gran concepto, pero faltó redondear. La espada le volvió a recordar que en el toreo como en las bellas artes, toda obra necesita remate. Se fue entre palmas, con dos avisos en su segundo.
Luis David cortó la oreja del quinto de Montecristo, premiado con arrastre lento. Un trofeo que llegó después de dos avisos y que le permitió mejorar el balance de una actuación iniciada sin mucho eco.
Arturo Gilio tuvo que buscar una oportunidad adicional. Tras quedarse sin premios en su lote, regaló un ejemplar de Las Huertas y se llevó una oreja .
La ganadería de Montecristo tuvo sus mejores representantes en tercero y quinto. Hubo, por tanto, material para el lucimiento, aunque sin continuidad suficiente para levantar la corrida.
Hoy Cinco Villas puso el público, un excelente ambiente como siempre en este inmueble y la expectación. En el ruedo hubo pasajes interesantes, pero el triunfo rotundo quedó pendiente para la próxima ocasión.
Así es el toreo en ocasiones.
Foto: Tauroagencia.



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