ESPARTACO 30 AÑOS DESPUES

Por Zabala de la Serna   http://www.zabaladelaserna.com

En pleno azote del invierno, Juan Antonio Ruiz «Espartaco» sonríe ilusionado con una nueva primavera. Cumple treinta años de alternativa (Huelva, 1979) y quiere celebrarlo y compartirlo con ABC. Cuando el manto del frío desate las copas de las encinas y el sol alargue su vuelo sobre los campos de Extremadura, Espartaco vestirá de oro la mañana del 8 de marzo en Olivenza para soplar las velas con José María Manzanares y Cayetano.
—Me hace muchísima ilusión cumplir treinta años de alternativa y tener la posibilidad de vestirme de torero, de encontrarme bien físicamente y alcanzar ese objetivo, ese sueño. Así que hemos decidido hacerlo realidad en la plaza de toros de Olivenza, que ha sido muy importante en mi carrera.
—El cartel no puede ser más bonito…
—Precioso, con José María Manzanares y Cayetano. Es un cartel de importancia por el futuro y por la plenitud presente que viven estos toreros. Y será un día muy especial. Yo siempre he dicho desde que me retiré que me gustaría torear alguna corrida que otra extraordinaria, si tenía capacidad suficiente, y, bueno, voy a torear en Olivenza… No en muchas corridas más. Ni entrará dentro del concepto estricto de reaparición como tal. Ante todo el máximo respeto hacia la afición, hacia mis compañeros y hacia mí mismo. Sé cuáles son mis posibilidades. Simplemente me hace ilusión torear unas cuantas corridas y disfrutar, dentro del miedo, la responsabilidad y la tensión, que ahí siempre están.
—Para aclarar al lector, maestro: ¿está usted retirado o en activo?
—Mi situación es la de totalmente retirado. Lo único es que suelo torear festivales benéficos y un par de corridas, o tres, extraordinarias todos los años. Aquí todo es muy bonito pero luego sale el toro.
—¿En qué número de tardes fija la conmemoración de su treinta aniversario?
—No me fijado ningún número porque no sé si tendré la capacidad suficiente. Una vez que toree en Olivenza veré. No quiero arriesgarme hasta ver cómo me encuentro y cómo estoy. Hay que tener sensatez. Me han ofrecido cosas muy bonitas. Y no es siquiera tema económico, porque lo primero es la ilusión.
—¿La ilusión es un motor tan fuerte?
—Sí. Sin ilusión faltaría a todos mis principios. Por otra cosa no es. No hablo nunca de reaparición, por respeto a mis compañeros, que se van a arrimar más y están en mejor momento; ya, a mis 46 años, yo no voy a ser el Espartaco de antes.
—¿Y si le llamase Canorea para Sevilla?
—Eso sería un sueño, pero nada más. En cuanto saliese la noticia, mi capacidad para torear algunas corridas se terminaría ahí. Palabras mayores.
—¿Qué queda de aquel chaval que tomó la alternativa en Huelva el 1 de agosto de 1979?
—La profundidad del ser humano, la gente que me ha apoyado, la que me quiere. Eso es lo más bonito. No ya por uno, sino por tus hijos, tu familia. La alegría del reconocimiento.
—¿Recuerda las palabras de Manuel Benítez, su padrino?
—Sí: «Espero que llegues donde yo llegué y ganes el mismo dinero que yo gané».
—¿Y?
—Hombre, no lo sé porque en la historia él fue un torero muy importante y, en cuanto al dinero, ganó mucho, aunque yo también gané el mío.
—El toro «Facultades» le puso en figurón del toreo para marcar y mandar una época. ¿Cómo anda ahora Espartaco, precisamente, de facultades?
—Cuando no estoy vestido de torero, perfecto (risas). Pero en cuanto veo el traje en la silla se acaban las fuerzas (risas).
—¿Su rodilla sigue en orden?
—Está bien, pero esto me viene todavía fenomenal para fortalecer. Ahora estoy mejor que cuando reaparecí.
—¿Qué sentimientos se agolparán el 8 de marzo en su cabeza cuando se vea al lado de los hijos de quienes fueron figuras del toreo y compañeros de cartel?
—Imagínese. ¡Pues ésa es la ilusión, decir «estoy aquí todavía»! ¡Voy a celebrar mi sueño de cumplir treinta años de alternativa con los hijos de quienes fueron mis maestros!

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