Ortodoxia y Sublime Torería en La Mexico – “El Juli” Corta un Rabo.

La poderosa y privilegiada cabeza de Julián López “El Juli” rescata de la quema una corrida baja de raza y corta de trapío que tiene solo un toro de bravura concentrada, el cuarto. La antológica muestra torera de “Juli” encuentra perfecto marco en el tremendo y precioso orfeón de fieles que, congregados fervorosamente catorce años después, siguen entregados con igual o aún mayor pasión con el que hoy es uno de los maestros más grandes de la tauromaquia contemporánea. Preludio perfecto de Aniversario.

Por: “Puntillero” – De SOL Y SOMBRA.

Para Don Fernando González (Q.E.P.D.)

Sinceramente nos llena el ojo. Ya no solo desborda nuestra expectativa taurina o colma las ilusiones de los más de treinta y cinco mil espectadores. “El Juli” anda por la Plaza toda la tarde, con esa “amplitud de palacio” hoy ya tan personal en él.

Camina sobre la arena de La México como bien dice un célebre apoderado “como debe de andar una figura del toreo en el ruedo”.

Luego entonces, Julián López impregna en su integridad la enorme Plaza México, tan grande como su estatura torera, casi llena en preciosa estampa, y que en él no solo es talla de la calidad sino pilar fundamental de la tauromaquia contemporánea. Una columna de la ortodoxia taurómaca sin la cual el toreo hoy se derrumbaría estrepitosamente.

Viéndole torear recuerdo la diferencia entre la potestas, aquella legitimación pública (política si se quiere) por parte de una autoridad reconocida por la generalidad para realizar su función y la auctóritas romana, cualidad que refrenda la legitimación derivada de un saber socialmente reconocido. Tal posición que no requiere para ser, la expresión de un norma, trascendía a la persona su muerte y aún más allá. Pues a quien la ostentara le implicaba la calidad de un resultado único, el de la sabiduría. “Cayo, el pretor es; Cicerón, el Maestro”.

“El Juli” no lo tiene fácil, se lleva de entrada el peor del encierro. Un castaño que conjunta en las mitades de su nombre compuesto el antecedente de dos toros célebres en esta vacada. “Palomo Rojo” sale lastimado de las patas traseras y se acobarda delante de los burladeros. El torero luce al pararle con la seda de su capote, así como en un estrecho pero a la vez templado y emocionante quite por chicuelinas donde parece que el ojinegro y rebarbo, bien armado y degollado de cuello castaño, podría irse arriba.

Pero tras par de banderillas de Christian Sánchez en el que el toro arrea, Francisco Acosta “El Paquiro” se prepara a clavar por pitón izquierdo. Justo está por arrancar cuando el astado se refugia en el burladero de la contraporra. El banderillero entonces, se perfila en el tercio sin verlo claro. Al arrancar clava un palo y no puede salir de la cara quedando en angustiantes y eternos segundos entre los pitones. Lo veo de frente y temo lo peor, las cuadrillas a mi lado igualmente. Pese al cate grande el desaguisado sale barato, sin embargo, las consecuencias se extienden al toro.

Peligroso y reservón, pega arreones principalmente por su falta de fuerza, comienza a poner las cosas muy a la contra. Brinda “El Juli” a la memoria de José María Luévano, comienza por bajo y castigando en medio de un vendaval. Procura obligar en todo momento al violento ejemplar que cabecea y se defiende. Julián lo hace pasar por derecho e incluso al natural, gana perfecto las salidas y retrasa el engaño para que no se quede corto. Atinada lidia, a pesar del viento, sin mayores alcances por el toro.

Pero en donde “El Juli” deslumbra es en el toreo de castigo, bien valorado por el público. Una maravillosa segunda parte de la faena con doblones rodilla en tierra, rematados al pitón contrario que otorgan el debido castigo con el látigo poderoso de su sarga frente al burladero de sol, así deja al castaño servido para el perfecto volapié en la suerte natural. Muerte, lenta y espectacular del encendido manso de Xajay pone en su mano una oreja protestada. Probablemente excesiva, pero en “Los Banquetes” decía Renato Leduc: “Cierto, dar al César lo que es del César, a cada pueblo el gobierno que merece y cada toro la lidia que requiere”. Ayer “Juli” es el impertaror en la gran Plaza.

Eso le otorga también al quinto. Conduce la lidia del cárdeno, muy en tipo Xajay, a pies juntos de manera impecable, indica a Curro Campos picar a discreción. Lo borda en las “cordobinas” con su ya proverbial temple que deriva en suavidad al torear con el percal y logra encelar al toro. Perfecto el remate. Tras tercio de palitroques breve y eficaz, brinda a la generalidad para, de dentro a fuera, comenzar un gran concierto.

Péndulo, pase por alto y dosantina. Ya los pases cambiados colman en cantidad esta temporada pero ayer “Juli” demuestra que pesa más embarcar al natural y aguantar el segundo, tercer y demás muletazos por delante que consiguen sostener en pie a “Mil Tardes”. No solo está en el culmen de su técnica sino que hoy pone en juego la imaginación, como en el cambio de mano por la espalda fabuloso que remata con un soberbio natural para salir andando.

Después, a media altura, le lleva muy enceladado y tan bien colocado que cada pase, cada centímetro que recorre el toro por el lado izquierdo es la conjunción perfecta entre los dos aspectos fundamentales del toreo, distancia y ritmo. Más que ritmo es un compás admirable, supremo donaire de los remates y los cites por detrás del cuerpo para de nuevo intercalar el pase de “El Ranchero” con el público entregado.

Su colocación es simplemente sensacional, hay que aplaudir el mero cite todo en los medios. Pega el pase de Emilio Ortuño “Jumillano” y liga el derechazo. Nueva ranchera seguida a molinete con la izquierda y el desdén. ¿Dónde están las dianas? Ni falta que hicieran, se oye el coro de “¡Torero, Torero!”

Pena que, a mi gusto, se apresura entrar a pinchar el faenón. No le importa. Olvida la merecida vuelta y pide el sobrero. Hagamos una pausa pues para seguir escuchando aún el clamor del público…

Reseñar la actuación de “Zotoluco” es entrar a un debate estéril sobre los merecimientos de una oreja por cada toro, sobre todo la del segundo, que solo se entienden de la terrible valoración de número que el juez Roberto Andrade provoca. No entiendo la razón de tantos cambios de perfil y tantas cercanías cuando da la impresión de poder torear largo y sobre la línea. Se va a hombros como agazapado. Ojalá y que cambie su sino en el Aniversario ya en su cuarta tarde.

Hablar de “El Payo” hoy es perder el tiempo. Lamento decirlo. Sus hazañas televisivas en la semana lo ponen en boga pero no en boca del aficionado taurino. No sé porque se empeña en correr alrededor del toro. No sé si mentalmente esté preparado para llegar al Aniversario. Un desarme en cada toro, un dedo roto, más pena y menos gloria. Pena en verdad.

Volvamos a lo excelso. “Sí, una desgracia tremenda por la espada, la obra ha sido tremenda, hemos estado a gusto. Una de mis mejores faenas aquí en La México, no he rematado con la espada pero esperemos que con el sobrero sea”. Dice “EL Juli” una vez muerto el quinto. Y vaya que lo fue.

El hambre de ser del torero es tan interminable que ayer restaura el orden que necesitaba la Temporada. La Plaza es un clamor al cantar al temple con el capote en el recibo. Luego, tras breve castigo y vuelta contraria del toro hacía la querencia, dibuja con gracia las navarras en el quite cerradas con recorte de la tarde, fabuloso.

Tras banderillas, misteriosamente no brinda. Quizá como anuncio de una obra personalísima, una opus que se aleja al fin de la mocedad mozartiana y que se ubica más próxima a la profundidad de una polonesa.

Comienza por alto a pies juntos sobre las rayas. Seis cincelazos al frágil mármol de “Guapetón cárdeno claro, de capa preciosa pero de discreta cabeza y de una nobleza a destacar. Seis golpes autoritarios que fijan los ojos del toro para siempre en la modélica, planchada y adelantada muleta que embarca maravillosamente sin un solo enganchón en el derechazo, con lo que en antaño habría sido en el torero “insospechada” suavidad del toque y el toreo deletreado.

Anteriormente, la tarde de su confirmación por ejemplo -la noche de “Platero y Yo”- “Juli” representaba la gracia precoz, ayer es el arte mayor. A madurez plena y culminante pone la muleta y gira, forjando la brisa del abanico más torero, el del temple absoluto y redentor del toreo natural.

Las Tablas de la Ley son cortas para el majestuoso toreo con la zurda y a veces a media altura. Deja de lado la ciencia y pasa a la creación, lo mismo en los cambiados que en los pases de costado, en lo fundamental y en el ornato de los pases por bajo, simplemente sensacionales. Claro, ayer además afirma, como me dice una gran crítica taurina, la ética de su toreo: lo hace en los cites naturales, lo hace al desoir la villamelona petición de indulto y, claro,  al perfilarse en la suerte contraria y cerca de donde inició la faena.

Situado en el mismo escenario que varios toreros a través de la historia “Juli” desatiende la petición ínfima e infame del indulto, así como la ridiculez catilinaria de regatear el momento, hoy más que nunca supremo, de la estocada. Julián pasa por encima de los sofistas del toreo en la perfección del volapié.

No rueda el toro porque tiene en fondo bravura, lo demuestra, este sí, al sentir la muerte entre sus carnes. En escena catedralicia la gloria del toreo aletea “en los tendidos y las lumbreras” “en toda sombra y también en sol” Ahí “El Juli” pasa del borde del abismo a la cumbre del toreo y el Juez Andrade no regatea, en gesto que le honra, el pañuelo verde. Situación contraria al homenaje que decreta en la vuelta al ruedo del toro. El arrastre lento era suficiente.

La multitud desciende a la arena del Palatino taurino, que ayer es la Plaza México, para pasear a en volandas al espada eximio, al diestro fabuloso. Como se hacía antes. Puesto que como dicta Cicerón a los infieles: “¿Acaso falló, no solo predicción tan grande y tan increíble, en verdad, lo que es más digno de admirar: el día?”

Ayer en la noche taurina es “Juli” el deslumbrante día.

Como las constelaciones deslumbrantes o los Maestros de iluminante sabiduría pero revestido con la majestad de los Dioses de Roma.

Twitter: @CaballoNegroII

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2010-2011. Enero 20. Décima tercera de Derecho de Apartado. Tres Cuartos largos de Plaza en tarde fresca y con mucho viento.7 Toros, 7 (uno de regalo) de Xajay (Divisa verde y rojo) Terciados y disparejos de presencia. Con poca cara salvo el segundo, débiles en general con problemas el primero. Destacaron el cuarto y en la muleta el quinto y el de regalo; el tercero menormente se le pegó de más en un segundo puyazo. Excesiva vuelta al ruedo al toro de regalo. Se le protestó al ganadero cuando intentó salir a hombros.

Eulalio López “Zotoluco” (Tabaco y oro) Oreja en ambos con protestas. Salió a hombros con protestas también. Julián López “El Juli” (Turquesa y oro) Oreja con protestas; al tercio tras aviso y orejas y rabo en el de regalo. Octavio García “El Payo” (Negro y oro) División tras aviso y silencio. Destacaron Álvaro Montes a la brega y Christian Sánchez en banderillas con el de regalo. Efrén Acosta López picó magistralmente al tercero. El banderillero Francisco Acosta “Paquiro” recibó una cornada grande al intentar banderillear de dentro a afuera al segundo de la tarde.

“Zotoluco” cumplió su corrida mil recibiendo homenaje de grupos taurinos. Se guardó un minuto de aplausos en memoria del matador de toros José María Luévano, lamentablemente fallecido el pasado lunes 24 de enero. “El Juli” cortó el rabo ciento veinticuatro en la historia de la Monumental México.

4 Comentarios »

  1. TAN “HONDO” COMO EL ESPACIO EXISTENTE ENTRE EL CIELO Y LA TIERRA, asi calificaria yo al faenon a “guapeton”. Que buen sabor de boca me dejo el Juli! y lo mas sobresaliente para mi punto de vista, ignoró a todos los “pasarelistas” que se encontraban en el tendido, que como siempre eran minoria, sin embargo, de haber observado al juez, los pañuelos blancos de éstos hubieran tapizado de blanco nuestra plaza solicitando un estupido e inmerecido indulto, y demostrando una vez mas porque es lo que es el Juli, si es verdad recorrido y nobleza tenia “guapeton”, faltaba bravura, y faltaba fuerza, y no tenia un lado izquierdo facil y el MAESTRO JULI lo hizo AL NATURAL!!! Sr. puntillero es mi infame imaginacion o el toreo tanto del payo y del zotoluco JUNTOS no le llega ni a los tobillos a la magnificente obra de arte desbordada ayer por Julian Lopez?

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      • Su cronica describio lo que ha ocurrido en el ruedo de La México un 30 de enero de 21011 sin necesidad de haber estado ahi! si de eso se trataba FELICIDADES!! MUY BUENA CRONICA. un abrazo mataor.

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