La Hoguera de las Vanidades. Primera Corrida de Aniversario 2011

Por Puntillero

La repetición reiterada de usos, modas y conductas nos han entregado el ya habitual resultado de Aniversario, mucho ruido y solo dos nueces. Ponce y Castellá se fueron a hombros tras lograr el aplauso y reconocimiento del entradón en tarde de claro oscuros para los toreros mexicanos y de enésima decepción ganadera. Los derechos fundamentales de los aficionados se hicieron valer a medias, poniendo en entredicho una vez más, lo legítimo de las exigencias cada día más palpables de las figuras extranjeras.

Sucedió que la Plaza México casi se llenó, empresarialmente es un triunfo de gran magnitud, a cómo están los tiempos del toreo. Ocurrió que las figuras “se lo llevaron” salieron a hombros, lo cual es un triunfo de la gestoría taurina. Muy bien. Se dio el caso de que los ganaderos echaron ejemplares que pusieron lo mínimo para que la cosa no acabara en desgracia y se gestó de nuevo la gran posibilidad de sacar el máximo provecho con el mínimo de bravura y trapío. Doble éxito.

El derecho fundamental de todo aficionado (perfumado o no) a contemplar un espectáculo de gran categoría, cosa que deberíamos tener presente cada que se organiza un festejo, parecía que se  torcía aún antes de iniciar el paseíllo. Saltó un horrendo gato negro cerca la puerta de cuadrillas, en un pasaje de pésimo gusto para los que son y no supersticiosos, con el subsecuente roce de madera y perfil desencajado de los auxiliares de ruedo. Uno de varios gatos que se atravesarían durante este cartel de aniversario.

Comenzando por la flojedad y desesperante debilidad del zambombo que abrió plaza, tan alto y carifosco que parecía hacer cierto lo que decía el cartelón: casi cinco años y medio, edad y presencia que no correspondieron a su juego, tan decepcionante como el cite retrasado y la media altura a la que se vio obligado a recurrir “Zotoluco” de nueva cuenta en contratiempo, sin encontrar la suavidad para no derrumbar y la sutileza para, con temple, brindar las fuerzas que no tenía el cárdeno. Su situación no mejoró, ni su paso por la Temporada, como en su faena al quinto. Ante un toro que comenzó a encelarse en la muleta, el de Azcapotzalco tiró mucho del zapatillazo y del pase retrasado por el lado derecho sin muchos alcances y peor aún por el izquierdo, justo cuando pareció encontrar la medida con cuatro naturales que apuntaron, dispararon pero terminaron por no acertar, tal como su espada. Cuatro tardes de compromiso y hubo más penas que alegrías.

Hubo belleza y torería cuando los cuatro espadas saludaron a la multitud luego de romper el paseíllo y sacar a saludar a los actuantes. Pero principalmente con Enrique Ponce, tras las dudas y los desencuentros de los últimos cinco años, las miradas se centraron en el valenciano justo a la salida de un bajo, descolgado y astifino segundo de la tarde, un toro cárdeno que se resistía a pasar por el lado izquierdo y que solo la gran capacidad torera del diestro le hizo romper primero en las verónicas y luego los delantales rematados con dos medias verticalísimas respectivamente. El toreo jadeaba pidiendo espacio, Ponce se hizo de él ligando derechazos con el sello personal sin mayores probaturas sobre las rayas y comenzó el despliegue torero que deslumbró por su ya aclamada inteligencia y su proverbial majestad. Vinieron los naturales con el mérito enorme de hacer romper al burel por el lado difícil, convenció al toro y claro a la tremenda entrada. De nuevo por la derecha, más próximo a la contraporra con imperial categoría y ahora manejando perfecto la difícil media altura  para que sucedieran derechazos prácticamente en el mismo sitio  abrochados con el pase de pecho con la zurda (no de codo) excepcional de trazo y conjunción. Aquí el toro, que no tenía otra opción más que embestir luego de encontrar su cara perfectamente tapada, tuvo la posibilidad de romper y crecer pero su limitada bravura y baja raza lo impidieron. Nadie en el mundo tapa la cara tan perfectamente como Enrique Ponce y, en los tiempos que corren, ese es el antídoto infalible contra el toro que la gestoría taurina consigue para los toreros buenos.Final de faena majestuoso con trincherillas de coronas, pergaminos de toreo al paso, abaniqueo y se perfiló para pinchar horadamente arriba. Estocada caída puso en su mano la oreja de “Cuatro Amores” que hoy agregamos al ya histórico listado de Ponce en México. Incomparable la entrega que contrastó con las ridículas protestas. Discutir a Ponce sin otra base más que la subjetiva es un despropósito.

Pena que lo del sexto toro impida hablar de una actuación rotunda. Devuelto por chico, el sobrero peor, le llevó a regalar otro igual de impresentable de Campo Real. Al que le bordó otra importante faena donde intercaló pases genuflexos ante otro manso con el que Ponce volvió a hacernos olvidar los malos tragos ganaderos, sin embargos no nos quita de la cabeza la oreja que logró que el camino no es el del novillo escogido sino del toro serio. Salida a hombros ganada, bien tejida administrativamente pero menos legítima que otras que ha obtenido en la Monumental. Ponce, a estas alturas de su vida, está para lo inolvidable e histórico, no para lo que está al alcance de cualquiera. Ojalá nos conceda el “Emperador” el privilegio de verle en su real dimensión.

La tarde tuvo un pasaje por demás importante con “El Zapata” y su segundo tercio al tercero “Monstri” de Teófilo Gómez. Tres pares de banderillas, el primero monumental y luego uno al violín y al relance que pusieron a la Plaza México en apasionada e inagotable entrega en la vuelta del torero, cuarta ya con banderillas en la Monumental y que fue lo más impactante de su actuación, cerró en tercio de dentro a afuera y clavando atrás.

A partir, de entonces el de Tlaxcala pareció encontrar el toro por el lado derecho pero ayer lo noté demasiado apurado con la muleta, creo que es mejor torero de lo que nos mostró con su primero, violento y cabeceante, tras sacrificar la eficiencia de la lidia por lo espectacular de los cambiados iniciales cosa que el toro le cobró después. Lo mató de media trasera y una exagerada oreja le hizo computar la estadística, más no en lo cualitativo. Así se vio en el segundo toro muchos giros, cambiados y poca naturalidad. Espero regrese el buen toreo con la zarga.

Castellá no se encontró en modo alguno con su lote. Era imposible. Débil y mansos, tanto el cuarto como el octavo. Por ello, el ya acostumbrado toro de regalo, un garfeño que revivió oros viejos y antiguos fuegos fue el ideal, aún sin el gran trapío, para observar el perfecto manejo del capote del francés en los lances soñados con el percal y los remates sedeños. La faena, bien lograda y larga, con temple y mucho mando, nos otorgó una última alegría, tan necesaria para la gran entrada. Lo mismo en el impávido y quieto inicio por alto, que al trazar el natural y la dosantina con su admirable sobre temple ese que marca gran distinción en su toreo. Sebastián se impuso y logró llevar a “su” velocidad al castaño “Cumpleañero” con un final por bajo de la faena sensacional.

Contrasta su inseguridad para perfilarse. Esta vez forzado por los antecedentes cobró media trasera que fue suficiente para el toro, bravo y noble, bien homenajeado. Dos orejas fueron el premio justo que al menos rescató del naufragio en playas de la monotonía al Aniversario.

Hace tiempo el empresario mencionó que era un “administrador de las vanidades de los taurinos” Tiene razón. Sin embargo, debemos tener precaución, debemos tener cuidado. Administrar vanidades y no razones tiene un precio caro, que nos condenaría a una alegría anual, llenar la Plaza México, a condenar al público al desconocimiento nacionalista y peor aún a una hoguera inacabable donde el toro ocupa el principal de la quema. Tal cosa sería imperdonable.

Twitter: @CaballoNegroII

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2010-2011. Febrero 5. Décima cuarta de Derecho de Apartado. Casi lleno en tarde fría con mucho viento y cielo taurinamente encapotado. Corrida del LXV Aniversario de la Inauguración de la Monumental. Mucho ambiente y gente guapa en los tendidos.

11 Toros, 2 de Julio Delgado (Divisa Naranja y Oro) Primero y octavo; flojos y atacados en exceso de kilos, sin bravura y faltos absolutamente de fuerzas. 6 de Teófilo Gómez (Divisa Azul cielo, blanco y plomo) Desiguales y con poca cara, ligeros de carnes y protestados algunos desde salida, el sexto fue devuelto por falta de presencia; destacaron por juego segundo y quinto por nobles, el tercero por su voluntad para tomar el cite aunque fue violento. 1 de Campo Real (Divisa Naranja, blanco y azul rey) Regalo del segundo espada, chico y pobre de cara y cabeza, manso y sin casta, rompió por la lidia que impuso su matador. 2 de Garfias (Divisa Naranja y Rojo) Sexto Bis como substituto del sexto, aún más chico y sin pitones, alimaña geniuda. El décimo primero castaño, con buen fondo bravo y emotivo, mereció los honores del arrastre lento merecidamente.

Eulalio López “El Zotoluco” (Marino y oro) Silencio y división. Enrique Ponce (Marino y oro) Oreja con protestas; silencio y Oreja en el de regalo. Uriel Moreno “El Zapata” (Tabaco y oro) Oreja protestada y división tras aviso. Sebastián Castellá (Grana y oro) Silencio en su lote regular y dos orejas con leve petición de rabo en el de regalo. Destacaron Luis Castañeda y Javier Ambel de la cuadrilla de Sebastián Castellá.

4 Comentarios »

  1. Mmm…. note algo extraño sobre su articulo señor puntillero, algo como lo que note en el articulo de la 11a corrida cuando llego Ventura! Yo quede muy decepcionado con la corrida del 5 de febrero, de 11 toros 8 rodaron por el ruedo literalmente. En plena Faena del noveno me llamo una amiga de Gdl y me dijo: «oye porque se caen tanto esos toritos, vente a la Nuevo Progreso para que veas toros», eso encendio mi repugnancia hacia la empresa! que tristeza causa ver ese tipo de toros, e insisto con eso por que vamos a la plaza de toros! no de culebras que se arratran por el suelo! Ponce como siempre arancando mis oleees, y como ha venido siendo costumbre en cualquier plaza donde se presente el de beziers, ya sabra usted señor, el estetico frances salvando mi tarde de toros! lamentable que era un toro para cortarle el rabo y no lo aprovecho cabalmente!! saludos.

    • Señor Rodrigo:

      Y cuál es esa extrañeza que se reitera en esta crónica respecto de la corrida once? Coincido en que necesitamos un toro mejor. Y así, no desperdiciar tan incomparable marco de La México a tope.

      Gracias por su comentario.

  2. En la corrida del 65 aniversario de «La Plaza Mexico» quedo demostrado que un magnifico torero Enrique Ponce puede hacer faena y cortar oreja a un toro manso como el de Campo Real y para trinfar,emocionar y transmitir al respetable se necesita un toro mexicano como el castaño de Garfias y un torero bien plantado como el Frances Sebatian Castella que corto dos orejas.Juan Manuel Basurto L.

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