Radar Taurino: Cumbres y Desfiladeros

Diego Ventura

Por Puntillero

Una semana después del arribo primaveral el Nuevo Progreso de Guadalajara, abre sus puertas de manera excepcional para atestiguar el remate de campaña de uno de los más polémicos personajes del pasado invierno taurino. Diego Ventura deja México tras una campaña de muchas orejas, polémica, persecuciones en un contexto que anuncia la llegada de las Ferias de Primavera mexicana y que en Europa muestra los primeros apuntes del año taurino peninsular.

Será después cuando analizaremos golpe por golpe del terno torero, los carteles de Aguascalientes y Texcoco. Lo haré una vez escuche a sus organizadores, cosa que ocurrirá el próximo domingo.

Mientras es necesario mirar un poco atrás y recordar que si ha habido un torero que en los últimos tiempos ha despertado expectación en el público taurino mexicano y en la afición –que no son la misma cosa- y ha convocado a su presencia en las cosos taurinos ha sido Diego Ventura, el rejoneador europeo que remata su primera campaña mexicana este domingo en Guadalajara.

No solo previo a esta temporada, sino al menos dos años antes, se hablaba de la necesidad de ver a al mencionado jinete en México, un territorio dominado al menos la última década por el imperio mendocino. Cuando este comentarista acudió a Querétaro en plena Navidad a la presentación del caballero luso-andaluz, recuerdo haber escrito en “De Sol y Sombra” que mi deseo en Marzo era más que decir bienvenido, decir bien hallado. Hoy lo digo no sin reservas.

Salvo excepciones, Diego Ventura ha llenado en cuanta plaza se ha presentado y en un país que la pasada década sufrió y aún resiente la “pertinaz sequía” que detiene su progreso y avance taurino. Pero su cabalgata ha encontrado obstáculos, previsibles algunos, que han impedido que su remate sea lo exitoso que se hubiese querido. El primero ha sido su falta de temple y en momentos su desbordante ímpetu que le ha llevado a no ajustar su tempo al tiempo del toro y del público. No solo en la Plaza México, pues hay que reconocer que buena parte del asistente taurino en nuestro país espera que todo se haga “despacito” Ventura ha tenido que hacer un gran esfuerzo por lucir ante un toro que, a diferencia del español, tiene pujanza distinta y tarda en “calentarse”

El segundo punto es precisamente el toro. Desde su presentación Diego Ventura dejó claro que el trapío del toro no sería una de sus preocupaciones pues habría de caminar en México por el mismo camino de Hermoso, es decir tratando de conseguir torear encierros que “garanticen” Una joven hidrocálida me decía “figuras siempre quieren triunfar” a modo de explicar las razones de porque vienen o no determinados hierros. En un universo de doscientos setenta elementos pareció que Ventura y su administración no encontraron la fórmula para conseguir toros serios y en serio. Tlaxcala incomoda, pero da inigualable gloria cuando a sus toros se les puede.

Acusaron de golpes bajos y guerra fría, intereses ocultos y discriminación. En los toros el que se queja no hace más que ilustrar en donde pueden seguir lastimándole. Y Diego Ventura cuando pudo responder en el ruedo pinchó sobre todo su primera tarde en México, donde se convirtió en uno más al regalar toros, menos mal alcanzó a enmendar el camino la segunda tarde aunque sin rotundidad y con puchero al usía tras bajonazo, eso no esperábamos de una figura.

Pero estoy seguro que el jinete de la Puebla, torero de gran cartel, figura de los caballeros, logrará una dimensión insospechada ahora, si con el tiempo acorta la distancia que todavía existe entre Hermoso y él, que al menos es de una década. En ese tiempo, que también es madurez, espero que Ventura regrese a México, remonte y se atempere, como los buenos caballos, para que ande por la plaza como caminando en un palacio y no solo en la arena de un ruedo. Además, que principalmente, ello haga ver y subraye la importancia de un joven jinete, que Ventura lo es todavía, que continué y afiance una época de oro en el arte de torear a caballo. Claro está, con el toro por delante. Y eso le aplica tanto a Ventura como a todos, llámense como se llamen.

Guadalajara, puerta grande casi inexpugnable, dará la medida perfecta por su toro y su particular público del resultado taurinamente verdadero de la campaña venturista, de nuevo delante del “cuadrúpedo cornúpeta” (Malgesto dixit) que siempre calladamente pone las cosas en su sitio. Suerte al torero que deja asuntos pendientes que arreglará (espero) a partir el próximo otoño, incluidos los judiciales donde dejó al descubierto informalidad por su parte pero también la mala leche de varios arrastrados que se cuelgan de otros para figurar lo que no figuraron en el toro por ellos mismos. Que se duela, condición de manso, quien se quiera doler.

Cuando hay conjunción de formas el toreo reverdece como la primavera, no obstante la Feria de Fallas en Valencia haya dado la sensación de que debió rematarse mejor, principalmente, otra vez, por el toro. Pero no es lo mismo el toro de Levante que el toro de abril ni por supuesto el de agosto. Siempre he pensado que Valencia y Castellón, sin restar importancia, entre el frío y la falta de remate de su ganado, tiene tintes de pretemporada, cosa que se corrobora dada la falta de ritmo en los toreros.

Sin embargo, es claro que el calor del fuego de Valencia enciende y aviva el sitio de los toreros que salen a pesar de lo tierno del sembradío a pelearlo todo. Así vimos a “El Juli” Castella y Manzanares, además de Miguel Ángel Perera al que a su ya acostumbrada afirmación de valentía debe añadirse el temple que ahora reviste su tauromaquia. Debo de mencionar que Enrique Ponce y Morante siempre aprietan la llave cuando más lo requieren, así que dejen de sonreír quienes tapan la bandera del interés oculto, pues los como reza la vieja sentencia “Las figuras cuando tienen que arreglar algo, lo arreglan” Y nadie como estos dos para hacerlo bueno.

El remate de Fallas, con Manzanares como justo triunfador, da paso a la Magdalena de Castellón también en zona de Levante y veremos si el de Alicante puede consumar la hazaña de cuajar y mandar “la leche y los jamones” del “Grand Slam” del Toreo al Mediterráneo que su actuación de Valencia demuestra que el ritmo ha recuperado y que mantiene intacta su determinación cuando citó a recibir, no solo al toro, sino la puerta grande de Fallas.

Y ese gesto refleja que aunque todo el mundo “siempre quiere triunfar” como me decía la joven de Aguascalientes, es el riesgo añadido que toman los toreros lo que da inmortalidad y gloria. El toreo no es escultura, pintura o cine, aquí el guión no se escoge, aunque Simón Casas diga otra cosa. Y aún escogiendo, tomar el riesgo y arrancar su recompensa hace la diferencia entre los toros y otras artes. El riesgo, lo impredecible, lo que hace nombrar a los actos del toreo suertes, es lo que brinda al oficio de lidiar la virtud de ser el arte entre las artes. Cosa incomparable.

Twitter @CaballonegroII

* Foto Cortesía de @MaryBasurto