Volviendo los Pasos – Crónica Primera de Feria, San Marcos 2011.

Joselito Adame triunfa y avanza en Aguascalientes.

Aún sin romper el encierro de la familia De la Mora funciona. Los toros enseñan dificultades resultando el festejo inaugural un muestrario de calor, bravura, arte y el regusto de iniciar la Feria con el pie derecho. Entre las flores de la juventud y las hojas del otoño, la corrida que abre el Serial no deja a nadie indiferente.

Por «Puntillero» – De SOL Y SOMBRA. Aguascalientes.

Sumamos años, multiplicamos vivencias. Entre “El Pana” y “Rafaelillo”, que le acompaña ayer (el sábado) en el callejón de Aguascalientes, debe haber algo así como ciento veinte años de vida y… una suma incontable de vivencias.

A ellas, agreguemos hoy la del festejo que abre Feria.

Recuerdo unas letrillas de Juan Záizar poco conocidas sobre la juventud y su andar: “Al tiempo yo le pido que si es posible -que si es posible- vuelva sus pasos//Porque me siento solo yo soy la tarde -yo soy la tarde- que va al ocaso…”

Hace “El Pana” a destiempo su presentación san marqueña. Con el ocaso de frente, a media luz física pero con la personalidad intacta.

Imposible ya con el capote. Ni en la rodolfina inicial ni en los lances, acaso la rebolera en el primero. Banderillear es ya impensable. Pero aquel “Tesoro mío, flor que los años -flor que los años- ya marchitaron”, del que también habla Zaizar, parece no abandonar del todo al torero en dos tandas, una por toro, con largueza a compás abierto y que abrocha con dos trincherazos de cartel.

Esa juventud que se va, parece no flaquear cuando en el cuarto, al recurso de tocar a pitón contrario para aprovechar el contratiempo del burel y pegar el pase contrario por bajo, agrega valor para aguantar el parón –aún hay toros que no se tragan la coba.

Entonces consuma valioso pase de trinchera. Solo que lo descrito es demasiado poco para un público predispuesto solo a la “largueza” –si cabe- del éxtasis, que por algo es algo momentáneo. Con la espada está tan pesado que no es merecedor siquiera del silencio de la multitud.

Lo anticipamos, “El Pana” no sale a “inmolarse” o a dejarse matar por un toro como quisieron mal cantar algunos. Tampoco andaría, en letras también de Juan Záizar: “Como aquel Cristo -como aquel Cristo- que fue al Calvario”. Ha sido y es demasiado listo para caer en los garlitos que caen escandalosos comentadores.

Rodriguez sabe siempre donde estar parado. Aún tiene gestos como tapar cuadrillas cuando se echa a la arena por debilidad el cuarto y darse un paseito previo a levantarlo y descabellarle.

O brindar a Don Ramón Ávila Salceda –que en gloria esté- a través de su  hijo Ramón Ávila Rivera “Yiyo”. Pequeñas cosas anunciadoras de un indeclinable ocaso del cual “El Pana” extiende su declinante luz como el trazo de sus derechazos, siempre sentidos a pesar del ya infranqueable final. Ahí queda el brindis de Castella al apizaquense en el séptimo.

El francés está inteligente con el capote toda la tarde. Lucidas son sus chicuelinas en el segundo, sutiles las cordobinas al quinto al que antes deja en suerte con tijerilla frente al caballo. Su primera intervención muleteril tiene la virtud de dar los medios a un toro que presenta reacciones desconcertantes y que en banderillas levanta a Raúl Bacelis en trágica escena que no pasa a mayores.

Temple y largueza obligan a pasar y a cambiar el amago del parón del cárdeno segundo con ese toque a tiempo, ya por la espalda o de frente. En los medios plantea una faena que extrae lo mejor del toro, al que cambia sus malévolas intenciones cuando gira o se cambia de mano por la espalda para rematar emocionante con pases de pecho, trincherillas o desdeñosos pases del desprecio.

Mata caído y la primera oreja es tan suya como el cariño de la gente. Castella está entre los preferidos.

Por segunda vez en la Monumental se le despitorra a Castella un toro bravo, ahora también antes de iniciar su faena de muleta al bravo quinto, el más del encierro. Comienza con gran atingencia alternando lados pero al toro físicamente le quedan los pases justos que le cuaja el torero pasándose inclusive de faena. La calma que pide al público no la tiene al desconcertarse ante el toro que rasga. Pinchazos y frustración al no poder salir en hombros.

Ni con el de regalo, el más toro del encierro que se desfonda tras varas. Será pues el veinticinco. Aguardemos.

Joselito Adame tiene su mejor actuación en Aguascalientes. No solo por el triunfo, sino por estar en torero con la desbordante afición de sus inicios pero que hoy reviste de conocimiento y capacidad torera. Áspero, cabeceante y rajado es el primero, de horrible cabeza. Joselito se hace de él. Le fija de salida a pies juntos y en el quite hay una gaonera, la tercera, formidable de verticalidad y temple no obstante el toro trae la tentación de rajarse.

Banderillea sin estridencias en la suerte y alternando lados en gesto que le honrado, incluso para a cuerpo limpio al astado en muestra de poderío y facultades que resultan claves para restar tentaciones a “Aduanero” que queda en los medios. Ahí Adame comienza sin mayores probaduras en pases largos y por abajo.

Rotundo y templado sujeta conforme torea. Con la muleta en la zurda lo borda. Capacidad torera plena en excelso, toreo de muñeca bañada en oro. Pena que hace la molesta concesión musical a la masa. Con o sin “Pelea de Gallos” el faenón crece hasta decantar en dos soberbios trincherazos y un espadazo de maravillosa conjunción. Dos orejas perfectas e ilusión mayor.

Todavía al sexto sale a recibirle de hinojos en el tercio frente a toriles. Tras lances otorgando los adentros deja una pintura de remate: una larga rodilla en tierra hacía las rayas en momento estelarísimo. Prosige con zapopinas y banderillea de nuevo con éxito por ambos lados.

De nuevo, hace romper al frente esta vez a un berrendo en cárdeno al que las fuerzas faltan. Enfundado en ese blanco y azabache, de crucetas bordado y mariposas por alamares al frente, gusta por templado y acompasado en el ejercicio de la lidia. Así, con la asilverada referencia, la “Chaquetilla color de menta//Voló a tus brazos morenos” Joselito prosige su empeño hasta pasar de faena, como Castella, al sexto. No es óbice para que al final la entrega sea absoluta en la inobjetable salida hombros.

El ocaso de la tarde, los emborronados oros del sol y el polvo de los antiguos lodos siempre brindan la forma de vislumbrar los baños de gloria. Así sale Joselito en derroche de pasión y afición. Tan solo espero que pegue dos veces para que esa ilusión que los aficionados en él centran no se rompa a destiempo.

La juventud tiene unos pasos contados que, contrario al sacrificio del toro que nace y muere para nunca desaparecer, el rocío juvenil se escapa del torero que porta para no volver. Por ello queda siempre aprovecharle como es debido.

Antes de decir, como hacía Juan Zaizar: «Adiós mi juventud… adiós.»

Twitter: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Monumental de Aguascalientes. Primera de Feria San Marcos 2011. Apertura del Serial. Más de tres cuartos de plaza en tarde con mucho calor.

6 Toros, 6 de Vicky de la Mora, desiguales y variados de juego destacando el quinto. Rodolfo Rodríguez “El Pana” (Amaranto y plata) División y pitos tras aviso. Sebastián Castella (Malva y Oro) Oreja, ovación y palmas en el de regalo. Joselito Adame (Blanco y azabache) Dos orejas y ovación, salió a hombros.

Raúl Bacelis sufrió voltereta al banderillear al segundo sin consecuencias.

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