Gloria Instantánea, Litis Pendiente. Puerta Grande de Manzanares en Madrid.

La Gloria a los pies de Manzanares vista desde casi la calle de Alcala en Madrid.

Por “Puntillero”

Dos salidas a hombros en dos días seguidos en Las Ventas. Desde el Aniversario de 2008 no ocurría en Madrid y hay quienes se remontan hasta 1991 con César Rincón para recordar la última ocasión que esto sucedió en San Isidro. Lejos de efemérides, “Juli” y Manzanares salvan la debacle de Cuvillo y los pucheros de la minoría concurrente. Quedando a la espera de un nuevo encuentro con la historia el próximo viernes.

Se requiere tener moderación en el juicio para ser buen aficionado. En general para ser buen taurino. Sí, porque estar sentado en el tendido degustando la ginebra y mandando pegas a los toreros dista mucho de la rectitud taurina que debería privar en el “inteligente aficionado a los toros”

La autoridad no va nada bien. Le perdona la vida a Cuvillo, ¿Cómo dejó pasar el tercero? Astiagudo pero de cara aniñada. Los ganaderos hablan muy bien, parecen políticos -casi como los mexicanos. Hablan de “errores”. Recomiendo no caer en tópicos como “administrar la abundancia”

Los gestores, administradores y veedores tampoco mejoran y siguen “llevándoselo”. Estrellan a la gente con nuevas escenas de “Mercado de Lágrimas” Sí, cada una de las que brotan al vislumbrar flojedad y mansedumbre. Y por encima, amenaza la lluvia toda la tarde hasta que rompe en el sexto.

Roto el primero de “Juli”. Toro sin chiste, sin gracia alguna de Ortigao Costa. Cabe la dignidad, algún lance pero nada más. Demasiada generosidad del madrileño al llevar a los medios con el viento. Ni ahí.

Castella se las ve con el protestado segundo. Enoja la gente y se enoja el torero. Con tanta muina, es difícil aún con el temple que muestra en los medios y llevando largo. Pero las malas caras se trasladan y se olvida que “la mala leche es pa´l toro.” Porque cuando se gira para el de pecho con tanta brusquedad la cosa se pierde. “En mala hora Manolo Martínez inventó el martinete” Dice un gran aficionado. Ahora entiendo porque el “Martiologio de Fuego” decía “Si no es pa´todos.”

Menos sería con el devuelto quinto y el sobrero de Camacho. Aún en menor escala, por la falta de bravura. Ya lo hemos dicho a Castella le queda mejor el toro grande, no solo de tamaño. El viernes tendrá la segunda vuelta.

Afortunadamente, “Juli” puede hasta con el viento que dispara ráfagas durante el cuarto. Chicuelinas de gusto. Enorme con la muleta baja, sometiendo y extendiendo el fondo oculto del toro. Aún cuando el cuvillo amenaza con pararse se encuentra con la mano zurda fabulosa y con que Julián tiene la afición más grande del mundo, la muleta más sabia y la raza más alta para poder con las bajezas del toro y del público. Oreja a la raza tras espadazo entero y las cosas en su sitio. Magister dixit bis.

Pasada la muina castellista, Manzanares se encuentra con un torazo negro que muestra una mancha blanca en la parte baja de su badana. Lancea fácil. El toro tira el ancla pronto pero el mediterráneo diestro hace el esfuerzo por romperle ante la espera del público. Importante con la derecha, no hay fondo con la izquierda. Sí una estocada formidable al citar a recibir y el toro, que da un pasito adelante, termina muerto tras el embroque. Discreta y levísima ovación que se queda corta. Molesto zumbido madrileño. Eso no es categoría.

Con la tarde a pique, José María Manzanares para perfecto con el capote al sexto mostrando que el lado izquierdo será un garlito. En varas tumbo a “Chocolate” y Barroso deja excelso puyazo. La experta cuadrilla mantiene vivas las esperanzas que se lanzan hacía templado sendero cuando Manzanares traza tres formidables tandas con la derecha, la última, lenta y amplia, abrochada con un fabuloso cambio de mano a la zurda que el cierraplaza cobrará caro después.

Al natural el toro desploma su bravura. Manzanares lidia a favor pero el cuvillo malentiende su nobleza y en un cambio de mano empitona al de Alicante rompiendo la taleguilla nazareno y oro. Imagen terrible. La sorprendente majestad, en esa calma casi marítima de Manzanares, contrasta con la mala llama de fuego del toro cuando vuelve a su cara con asombrosa tranquilidad y prepara el gran momento de la tarde en pleno centro de la Monumental venteña.

Los medios son el terreno de la Plaza donde se está equidistantemente alejado de las querencias del toro pero, igualmente, ahí se está más lejos de cualquier asistencia. Ahí el enfrentamiento es pari passu: dos defensas y el pulso del torero que se encuentran bajo el silencio del público. En ese sitio, de manera tan monumental como la Plaza, en la suerte de los toreros machos, matar recibiendo, Manzanares parte en dos al astado desatando la petición. El manso, claro muere en tablas.

Y el doble premio. No acorde con la faena, más después de lo de Talavante. Sin embargo, ¿No es acaso la estocada la máxima de las suertes, la que no tiene nada encima de ella? Y aunque muchos consideren el pase natural como la suerte de suertes, los reyes conquistan a espadas y la de Manzanares ayer revaloró la emoción trágica y estética de enfrentar de la forma originaria la muerte del toro. Quedará quizá pendiente la gran faena pero, infravalorar la suerte suprema jamás es aconsejable, menos en la primera Plaza del Mundo.

De cualquier modo, orejas de más, salidas a hombros de menos, la romana apostura de José María Manzanares brinda su primer golpe de autoridad en Madrid.

¿Suerte? Claro, ésta siempre ha de acompañar toda actividad que entraña riesgo. De ahí que a los tres actos de la corrida se les denomine de tal forma –suertes- porque entrañan riesgos. Que, como decía Napoleón, es indispensable.

Como la espada de Manzanares.

Twitter: @CaballoNegroII

Madrid. Monumental de Las Ventas. Novena de San Isidro. Lleno. 4 toros de Núñez del Cuvillo, desiguales de presentación, blandos y nobles; el cuarto, encastado. Primero y quinto -devuelto-, de Ortigao Costa, mal presentado y blando; sobrero de Camen Segovia, manso y soso.

Julián López “El Juli” (Botella y oro) Silencio y Oreja; Sebastián Castella (Grana y oro) Leves palmas  y Silencio tras aviso;  José María Manzanares (Nazareno y oro) Ovación tras aviso y dos orejas. Salió por la Puerta Grande. Destacó la cuadrilla de Manzanares.

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