Asi vio la prensa española la actuación del novillero Diego Silveti en Madrid:

Sin poder triunfar, pero una buena impresión causo Diego en Madrid

Por el Guerra

Patricia Navarro / La Razon: Había muchas ganas de ver a Diego Silveti. La cuarta generación de mexicanos de su estirpe torera. Le hizo pasar apuros el primero, manso y con peligro, y por tanto querer justificarse, se llevó un volteretón. La faena al cuarto la comenzó por estatuarios. Quería Silveti, no rompía el novillo, desigual en el viaje y sin fijeza ninguna. Una vez medio iba, a la otra quedaba corto, salía brusco en la siguiente… Hasta que se rajó. La faena contuvo poco lucimiento, mucho valor y demasiado tiempo, tanto que sonaron los dos avisos.

Zabala de la Serna  / El Mundo: Diego Silveti se presentaba en Madrid como cuarta generación de su dinastía: los Silveti. Del viejo Tigre al Tigrillo pasando por el Rey David (su padre) y su tío Alejandro. De algo le viene la casta al galgo. Eso pudo demostrar: raza y valor. Genio y mansedumbre derrochaba el novillo de El Ventorrillo en sus arreones, rematado y redondo. Por el derecho se metía con sentido; embestía con todo. Fuerza arrolladora. Silveti se puso sin probarlo en los medios. Y allí fue como un trueno. Al tercer viaje se llevó la muleta puesta y no al torero de milagro. La izquierda lo perseguió. El utrero toro se volvía al revés. Al hilo de las tablas. Otra vez la diestra, consciente Silveti de lo que se jugaba. El volteretón no tardó en llegar. Afortunadamente lo empaló solamente. Resolvió con la espada. Le faltó al novillo un puyazo como Dios manda.

Al altón cuarto le sacó Silveti un quite por gaoneras. Se apretó Barrio por chicuelinas. Brindó al público Diego. Principió por estatuarios y un cambiado muy del tío Alejandro. Pero el toro se frenaba por la izquierda y aunque iba con mayor recorrido por el derecho carecía de finales y de ritmo. Debió empezar al revés, de todas formas. Finalizó por bernadinas en un arreón terrorífico. Rajado acabó el manso. Lo pasó mal Diego Silveti con el descabello.

Carlos Ilian / Marca: El mexicano Silveti, heredero de una legendaria saga de toreros importantes, tiene buenas maneras y quiere hacer el toreo lento y cadencioso. Pero ayer tan sólo dejó constancia de sus posibilidades artísticas y de su valor auténtico ante un lote manso. Tan manso como el que le correspondió a Víctor Barrio que, sin embargo se ajustó en los muletazos a su primero, dejando patente su devoción por el toreo sin trampa. Además mató de un soberano volapié. El quinto no humillaba y estaba derrengado de los cuartos traseros.

Íñigo Crespo / Mundotoro.com: Diego Silveti debutaba en Madrid, donde fueron grandes un día su abuelo y su padre. Un nuevo eslabón de sangre torera brava. Y a fe que la tiene. Brava por valiente, torera por concepto y por empaque. Con el descompuesto y violento primero, Silvetí se puso de verdad y se puso con determinación. La opción era ninguna, pero sangre brava y torera manda. Empaque para estar. Seguridad para resolver. Y valor para dar la cara.  El cuarto cambiaba de ritmo en cada muletazo. Embistió más por el pitón de fuera que por pitón de dentro. De nuevo Silveti tuvo el fondo de los que no sufren. Y la gallardía de los que tiran la moneda con el toreo metido dentro. Se atascó el descabello.

Burladero.com: Diego Silveti, hijo del azteca rey David, puso su empeño y arrestos frente a un lote hostil. Frente al Hilandero primero, el de la devanadera por cabeza, que sacó guasa y derrotes certeros en su pitón derecho, hasta hacer presa en horrible volteretón. Quiso Silveti, cómo no, con arrestos, aun sin la languidez auténtica de su progenitor. Se la jugó sin fortuna ni brillo. Con el intrascendente y manso cuarto no llamó la atención hasta la hora de las bernadinas, tan farragosas como ajustadas.

Paco Mora / Aplausos: Diego Silveti, hijo de “El Rey David”, nieto del Juan Silveti de mi primera juventud y biznieto de aquel “tigre de Guanajuato” que tenía bemoles para batirse en duelo a pistola por la mañana, matar seis toros por la tarde y fugarse a caballo con la primera actriz del Teatro Mexicano a la grupa por la noche, demostró en su debut en la plaza de la Calle de Alcalá que de casta el viene al galgo. Otro mexicano con riñones, pundonor y lo que hay que tener para abrirse paso en el intrincado bosque que actualmente es el toreo en España.

Sixto Naranjo / COPE: Se presentaba Diego Silveti, mexicano, novillero de dinastía legendaria, y lo hizo con dignidad, con un valor consciente y seco. Aguantó los bruscos viajes del novillo, resultó volteado en los terrenos del 4 y no le volvió nunca la cara. Emprendió una persecución detrás del novillo al final de faena que no tuvo recompensa final. Con el sosito y rajado cuarto, el novillero azteca lo volvió a intentar. Al igual que en su primero quitó por gaoneras para después trenzar una faena correcta pero de escasa conexión con los tendidos por la condición del utrero de Fidel San Román.

Rosario Perez /ABC: Se presentaba un novillero de legendaria dinastía, Diego Silveti, hijo del Rey David y bisnieto del Tigre de Guanajuato. Menuda joyita le tocó para su estreno en Madrid. Suelto y huido durante la lidia, puso pezuñas en polvorosa en cada pase, con arreones de manso. Hasta que mediada la faena imposible, le propinó un feo volteretón. Menos mal que de lo malo que era ni hizo por el chaval mexicano, que le hurtó algún muletazo en el que se atisbó su enjundia torera. Como toda la camada de valientes mexicanos que han pasado por Las Ventas, Silveti demostró su arrojo en las gaoneras al cuarto. La firmeza se erigió aún más en los estatuarios y en las bernadinas con la muleta ondeando cual bandera. Con el acero pasó penurias y a punto estuvo de oír los tres avisos.


Antonio Lorca/ El Pais: Mala suerte tuvo con su lote el mexicano Silveti, muy entregado toda la tarde; se estrelló con el peligroso y acobardado primero, al que persiguió por todo el ruedo, y poco pudo hacer ante el rajado y huidizo cuarto. Bueno, podía no haber sido tan pesado, lo que estuvo a punto de costarle que se lo echaran al corral. Dejó clara su voluntad y se justificó con el capote.


RESUMEN DEL FESTEJO

Novillos de El Ventorrillo, correctamente presentados, muy mansos y sosos; violentos y deslucidos los dos primeros, y de gran nobleza el sexto.

Diego Silveti: pinchazo y estocada (palmas); pinchazo -aviso-, pinchazo hondo, tres descabellos -segundo aviso- y dos descabellos (silencio).

Víctor Barrrio: estocada (ovación); cuatro pinchazos -aviso-, dos pinchazos y un descabello (silencio).

Rafael Cerro: estocada caída -aviso- (ovación); -aviso- estocada caída (silencio).

Plaza de Las Ventas. 30 de mayo. Vigésimoprimer festejo de feria. Más de tres cuartos de entrada.

1 comentario »

  1. Interesante manera de ver la Fiesta, haciendo siempre mención de las 4 generaciones pero destacando las cualidades y voluntad de Diego…en mi punto de vista concuerdo con ellos, dos Mansos Peligrosos que no tuvieron más de lo que se les hizo!….

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