Abellán, «El Viti» y las cornadas que da la vida

Sol y Sombra

«El percance ha podido ser bastante peor. Afortunadamente el pitón entró por una zona muy delicada pero gracias a Dios no ha producido destrozos importantes y no corro ningún peligro». Son palabras de Miguel Abellán, herido el pasado sábado en la boca en la plaza de Las Ventas de Madrid, en su primera entrevista que concede a los medios de comunicación y de la que se hace eco en el diario El Mundo.

El madrileño, a quien el toro hirió desde la comisura del labio derecho hasta la barbilla, con pérdida de varias piezas dentales y necesidad de 37 puntos de sutura, ha asegurado que esta cornada no ha sido la más grave aunque «sí posiblemente la que más daño me ha podido hacer», afirma Abellán, que añade: «Afortunadamente todavía sigo no de una pieza porque me faltan algunas -bromea- pero seguimos contando a pesar de que he tenido cornadas muy serias».

Graves cornadas en los últimos tiempos

Dentro de menos de mes y medio, el 23 de julio, José Tomás estará de nuevo frente a un toro. Será en Valencia. Un nuevo día grande para el toreo, que ve regresar a su hijo pródigo un día antes de cumplir un año y tres meses de sufrir una grave cornada en Aguascalientes. Aquel día, José Tomás lidiaba a su segundo toro. «Navegante» le propinaba una cornada de 15 centímetros, lo que hizo temer lo peor a los aficionados ahí presentes. Era la segunda que sufría en el escenario que le vio crecer desde novillero.

El drama en los toros es una seña de identidad, que juega en los extremos. Solo los grandes toreros son capaces de controlar las embestidas de un animal y convertirlas en «olés» como banda sonora. Y solo ellos son capaces de resistir como si tuvieran siete vidas.

Lo hizo José Tomás en México y lo hizo Julio Aparicio en España. En la memoria queda aquel pitón que le atravesaba la boca en la plaza de Las Ventas. Un tropiezo, un momento de despiste… suficiente para verse a merced de «Opíparo», de la ganadería de Juan Pedro Domecq. Salió de ella, como también lo hizo el joven diestro Sergio Aguilar. La enfermería de Bilbao recibía en agosto del pasado año al torero tras sufrir una similar a la de Aparicio. Pero como los toreros están hechos de otra pasta, salió adelante.

Las cogidas son solo un elemento más y los toreros los saben. El último en comprobarlo ha sido Miguel Abellán, quien el pasado sábado resulto herido en Madrid. «El toro me quitó varias piezas, aunque yo sigo estando de una pieza. Me sentiré más fuerte. Ahí será cuando reaparezca». Aparició regresó, José Tomás lo hará y Abellán cuenta los días desde el hospital. Como dice el diestro de Galapagar, «vivir sin torear no es vivir».

Las cornadas que da la vida son más grandes y más fuertes que las de un toro

El ex matador de toros Santiago Martín «El Viti» aseguro que «las cornadas que da la vida son más grandes y más fuertes que las de un toro», si bien, ha reconocido que las catorce heridas por asta de toro que sufrió a lo largo de su trayectoria le enseñaron «humanidad y respeto».

«El Viti», que expuso en la conferencia inaugural del XXIX Congreso Nacional de Cirugía Taurina el pasado 2 de junio, ciclo que por cierto reunio en Salamanca a más de un centenar de especialistas nacionales e internacionales, califico a los cirujanos taurinos de «salvadores de la salud y de la profesión».

En declaraciones a los periodistas, ha señalado que a lo largo de su trayectoria en el mundo de los toros -este año se cumplen cincuenta años de su alternativa- ha sufrido «demasiadas cornadas, catorce en total», pero ha sostenido que estos percances le formaron porque «la realidad fue mejor cuando los recibías».

«Las cornadas -ha proseguido- me enseñaron muchísimo, especialmente humanidad y respeto, y sobre todo cuando te ibas mezclando con los médicos, esos hombres que te robaban tu espíritu para ser entrañables toda la vida».

A su juicio, «todo lo que está dentro» de la fiesta de los toros, «incluidas las cogidas», contribuyen a «potenciarla» porque «te realizas en la profesión y en el mundo en el que vives con mayor entereza». El diestro, nacido hace 72 años en la localidad salmantina de Vitigudino, ha subrayado que cuando se echa la vista atrás «te das cuenta que la vida te da cornadas más grandes y más fuertes que las de un toro». 

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