Radar Taurino – Conciliación, No Arguendaje.

Todos han sido novilleros. Aquí Miguel Angel Perera a dos manos en Madrid. Salió a hombros en 2004.

Regresamos tras leve ausencia con nuestro “Radar Taurino”. Mitad del año y luego de las primeras grandes Ferias en España el panorama taurino ha reacomodado sus posiciones en la escala global mientras en México, con la lluvia y los festejos que no llegan, la Ferias del Corpus, San Juan y San Pedro no acarrean la cantidad de ambiente taurino que deberían revestir. Será que solo somos ahora aficionados y taurinos únicamente invernales.

Por: Puntillero De SOL Y SOMBRA.

Se está formando una clase de público que observa poco al toro y que no acude con regularidad a la Plaza.

Los toros siempre han sido caros. Pero anteriormente eso no era un pretexto para ver los tendidos poblados. Algo tiene el taurino espectáculo que nos hace ir, a veces más a veces menos.

Hoy la cosa está nublada. En medio de crisis económica, no aparece la llovizna ni se levanta la niebla. Los aficionados menguan en su voluntad taurina y los que aspiran a ese status encuentran dentro de su juvenil fe muy pocas repuestas.

Tras ver en televisión las Ferias de Valencia, Sevilla y Madrid, leyendo lo consignado aquí en DE SOL y SOMBRA y haciendo nuestro seguimiento diario del medio europeo y mexicano, necesario es constatar que nuestro panorama taurino local requiere de acciones que hagan ver que nuestra Fiesta puede ser mejor.

Y esa idea recorre tertulias y redes sociales, se adentra al aficionado y debiera se indicador para las empresas.

Pero tengamos cuidado. “Hay toreros, decía Santiago Amón, que llevan el pase montado y son criticables” A estos diestros siempre la negra verdad del toro les derrumba y duran poco. La Feria de San Isidro ha tenido, en parte, efecto de filtro.

Sin embargo, continua Amón, “Pero también está habiendo aficionados que llevan el criterio montado y tampoco es recomendable.” Estos muchas veces perduran, para la negación de la madurez de la afición.

Hace poco tiempo un gran crítico español me comentaba algo que considero cierto. “Todo el mundo habla de crisis en el toro, en los toreros, en la critica… pero casi nadie habla de la crisis del público, el peor de la historia.” Afirmación durísima pero que tiene mucho que reflexionar e incluso, para el que esto escribe, mucho de entendible.

Y el efecto “Digital +” puede tener algunas de las respuestas.

Es una maravilla tener la televisión en vivo, vía satelital. En los toros siempre se ha debatido su presencia en el espectáculo y más que debate es una disputa, vean si no las calladas “razones” de José Tomás. Pero la televisión muestra, más después de Nimes, que visualmente la corrida de toros es un espectáculo mayor pero del que no se puede hacer calca de una Plaza a la otra.

Cada coso tiene un acento, cada público un paladar y comprar la idea que en nuestras Plazas las cosas “deben ser como en…” puede que derive en un grave error de apreciación. Mal van los asuntos del arte cuando nuestras afirmaciones parten de ideas como “debe de ser” o “tiene que ser” El toreo es, por sí mismo, una afirmación.

La seriedad, la vergüenza, la responsabilidad, más que reglas propias de una región o plaza, son principios fundamentales no privativos de una región en particular. Este contraste que el público mexicano practica cada vez que ve una corrida española tiene que tener las debidas reservas así como los necesarios puntos críticos.

Pero ahora que las novilladas están en entredicho, que los espacios taurinos en medios de comunicación se pierden absurdamente, que los tribunales se llenan con alegatos y caprichos; que más que de toros se habla de política taurina, que los aficionados son poco afectos a leer y se hacen juicios faltos de memoria histórica queda la responsabilidad particular, cada uno de nosotros, de procurar la mejora de nuestra afición, no con el criterio montado sino con la integridad del juicio.

A partir de Julio vendrán las novilladas, de principio seis, en la Plaza México. Pero me parece que todos esos aficionados que reducen el ejercicio irrenunciable de la condición taurina a la asistencia del acto social llamado “corrida de toros” y constreñido únicamente a la Temporada Grande, son los primeros en provocar que hoy las empresas duden si hay público para los festejos menores, incluso a quienes consideran que el espectáculo no necesita de regulación.

Porque las novilladas son tan necesarias como lo que más. Que ahora, que todo el mundo vanagloria a Sergio Flores pocos se acuerdan, porque pocos le vimos, en su paso triunfal en la Plaza México. Y todo porque no les parecen “atractivas” las novilladas. Vaya error más grande.

Tal como los comentadores taurinos que no tienen frente taurina suficiente para listar hoy ni diez novilleros. Además, les colocan la presunción casi absoluta que ninguno vale. Valientes taurinos.

Ese mismo error es el que las plazas grandes compran y sobre el cual solapan la “pérdida de su capital” para no dar festejos menores. Muy respetable, nadie manda en el dinero de otros. No olvidemos, lo decía también Santiago Amón, el arte es «pura entrega sin recuperación posible». No nos quejemos después.

Pero se les olvida que el capital “perdido” en las novilladas equivale a la sangre que se derrama en la ganadería, sin ella no habría toros bravos y vaya que eso también cuesta dinero. Después no vayamos a reprochar que los novilleros mexicanos terminen haciendo carrera novilleril España y le echemos en cara que no pasen por México.

Que sin conciliación previa, un arguende es cosa segura y cosa malsana. Que vale más, siempre el peor arreglo que el mejor pleito. Pero evitémonos disgustos, señores aficionados, arreglemos las cosas vayamos a las Plazas.

Twitter: @CaballoNegroII.

4 Comentarios »

  1. Estimado Puntillero:

    En viernes leí tu columna y concuerdo salvo con el tema de Sergio Flores, aquien yo si vi en la mexico. Te doy la enhorabuena por el radar, pero por lo que tiro el sombrero es por la muestra de categoría que diste ayer en el radio abc.

    La categoria no se compra y menos mal que a cada minuto que corre se quedan sin fondo. Un abrazo.

  2. Duras verdades. Coincido en que la peor crisis es la del aficionado, la del público que nos volvimos flojos para ir a las plazas, que nos hicimos aficionados de loveseat, viendo la corrida por Sky o Justin TV y viendo la paja en el ojo ajeno sin darnos cuenta de la enorme vig que cargamos en el propio.
    Gracias por la claridad de ideas y por el llamado a poblar de nuevo las plazas. El futuro de la fiesta está en nuestras manos…porque el toro seguirá bravo, y el valiente torero se seguirá plantando frente a él, así sea bajo la luna, solo, en la mitad de la noche que cubre el campo bravo.
    Pero el aficionado, ése debe cultivarse, multiplicarse y afianzarse en su barrera de la plaza. Un buen libro de tauromaquia en el regazo de todos nosotros tampoco caería mal.
    Tomemos la responsabilidad que nos toca y vamos al toro!
    Saludos
    Aureliano

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