Y ocurrió en Zafra…Inmenso Sabado de Talavante

Por Cristina Padin

Y ocurrió en Zafra, iniciaba octubre andadura con calor de treinta grados, aroma a feria y a verano…… Zafra se deshacía en rostros amables y exquisitos asi como en conversaciones gratas.. Que gran lugar Zafra…y qué nobleza abunda en las tierras extremeñas…

Se vivía un especial fin de semana torero y dulce, todavía nos sentábamos en esa piedra regia de ese bonito coso de la localidad pacense con el sabor de la garra de Juli y el lío de Morante en la retina.. Inmenso sábado fue…

Y en un segundo, la hora lorquiana y media hora más, treinta grados de sol y mucha ilusión por disfrutar a un Talavante que apareció en el ruedo en purísima y oro y pleno de entrega… Emoción a flor de piel y lágrimas en las pestañas… En las mismas pestañas que tuvieron la suerte de presenciar siete faenas perfectas y mágicas..

Siete, fueron siete…y todas ellas distintas y completas. Pareciera que los más de ciento cincuenta minutos se convirtieran en apenas tres segundos, Alejandro es un gran torero, completo en variedad y en arte, magnífico en cada tiempo de la lidia y gran conocedor del toro…. supo hacer que en el deseo de todos los presentes anidara el sueño de que continuara toreando toda la noche, bajo las estrellas del pueblo de sus orígenes..

La corrida remató con nueve orejas y un rabo..y una sonrisa talavantina  pura que fue conducida en hombros hasta el Parador..pero en el alma y en el corazón habita para siempre ese gesto del torero.

Ese capote que sólo él danza en un baile de gloria y pureza, esa cintura cimbreada, esa largura y ese temple..esas muñecas que Talavante mima en el albero, esa música y esa comunión..todos y cada uno de los detalles…

Gracias, Alejandro, por regalarnos esas sensaciones…

Twitter: @CrisTinaPadin

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