Radar Taurino -Navideño – “La Gran Tentación”. Macías, Talavante y Silveti en Querétaro.

La Santa María aguarda callada su Corrida Navideña.

Cierra el año taurino pero prosigue el invierno mexicano con esperanzas e interrogantes. Con la llegada de la Navidad, es momento de responder preguntas y cuestionar algunas respuestas en torno al futuro taurino cercano. A modo de roja nochebuena la jornada taurina invita a la intriga y brinda oportunidad a la respuesta.

Por: Luis Eduardo Maya LoraDe SOL Y SOMBRA.

Supondría que “la época de la gran esperanza” habría de traer la cordura y la reflexión incluso en los bajos fondos y estamentos taurinos. Nada más equivocado, tan solo uno más de los buenos deseos navideños.

Hay un nuevo lugar en Querétaro, por la avenida Constituyentes, que navega dentro del concepto de restaurante italianos. Si dicen que en el Paseo de la Reforma, cerca del Puente de Lieja se come a lo italiano como si se estuviera en Roma, el mencionado paraje no se queda atrás. Y para rematar como invitación la frase, sugerente por los cuatro costados: “La Gran Tentación”, que en una ciudad como Querétaro dice mucho.

Como en Pastorela navideña, la época taurina que vivimos acarrea consigo interesantes trampas y sugerentes tentaciones.

Si revisamos, hace diez e incluso quince años nos quejábamos de la falta que hacía la aparición de toreros jóvenes que “interesaban”. Hoy da la impresión que ya los tenemos y que, con todo respeto para el taurinismo militante, no se sabe que hacer con ellos.

Los gestores tratan y algunos compran publicidad en kioscos de periódicos y la ya clásica camionetita que va en las colonias de la Ciudad de México. Todo suma y todo cuenta. Por supuesta, todo cuesta y es de aplaudir el esfuerzo, por mínimo que sea, de gastar –que no, muchas veces, invertir- en publicidad. Sin embargo, requerimos un punto que indique y haga definitivamente romper a esos potenciales aficionados que van una y no regresan, aún con ofertas taurinas considerablemente buenas.

La gran oportunidad y a la vez la gran tentación, se encuentra en la seriedad de los toros. ¿Qué hacer con esta generación de toreros que apunta cosas distintas a las anteriores?, ¿Cómo hacer para no caer en errores pasados? La difícil pregunta tiene una respuesta paradójica por lo sencilla y por lo compleja. Si los bajos fondos colocan a los ocho o diez toreros que han demostrado durante 2011 tener capacidad taurina delante de un enemigo que alumbre su potencial, quizá el planteamiento que hace quince o diez años se ejercito pueda hoy tener un nuevo enfoque.

Esto es, la actual generación de toreros mexicanos ha tenido que buscar en España el toro y la estructura que les otorgué una vía para formarse y exponer su potencial. En México, como ocurre en tantas profesiones además de la taurina, da la impresión que no tenemos respuestas a todos nuestros talentos, hay mexicanos en muchas especializaciones profesionales que les queda corto el medio. Y no todos pueden salir de él.

Ojalá y la gran tentación que representa obtener el retorno de la inversión antes que otra cosa ocurra – que implica gastar poca publicidad y cuidar demasiado el “toro” que se lidia en los “grandes eventos” taurinos- ceda algún espacio a la seriedad pues esta generación que hoy le toca ser yunque pronto será el martillo que dictará –si no es que ya lo hace- las circunstancias de tiempo, modo y lugar en las que se da el espectáculo taurino.

Cuando los toreros que hoy son los prospectos que hace diez o quince años añorábamos puedan elegir, tendrán –si no es que ya tienen- en sus manos la máxima responsabilidad que implica capitalizar el espectáculo taurino no a su mínima expresión de la estética que es fuego de artificio sino a la genuina emoción taurina que acarrea consigo un toro, no más grande, sino un toro mejor en todos sentidos.

Todo esto en razón de que al torero se le está acostumbrando a gastar poco en su publicidad y encontrarse lo más cómodo posible en México, aduciendo muchos que la verdadera carrera “está en España”. Lo anterior, parcialmente cierto, deja al descubierto que claro hecho que México, otrora centro taurinamente productivo, se está convirtiendo un mero consumidor de un producto caro con materiales baratos.

No olvidemos, las baratijas, aunque sean importadas, se rompen al primer uso. Así, acabaremos tragando pases del celeste imperio a los que ni las cuotas compensatorias salvan.

Así tenemos la tradicionalísima, envuelta en rojas y blancas nochebuenas, corrida navideña de la Santa María de Querétaro, la gran plaza de la Capital queretana. Olvidada por muchos, ha reducido la preciosa Plaza su otrora gran programación a cambio de unas novilladas y un gran cartel para mañana. La doble responsabilidad de Nicolás González Aréstegui que debuta como empresario y como ganadero dentro de un intrigante cartel taurino, una de las mejores combinaciones que podrían conjuntarse.

Seguro es que el lleno vendrá puesto que, aún teniendo que soportar el carrusel del rejoneador que abrirá Plaza, la Santa María muestra lo que tendría que tener cada sábado de diciembre un cartel al máximo nivel.

La presencia de Arturo Macías de cara a la negociación que podría devolverle a La México es por demás clave en un año donde todos han abordado el tren del triunfo menos él, que tantas veces había tenido asientos de primera clase. Talavante, autor de faenas entre tremendas y apasionantementes, se presenta en Querétaro con la esperanza en que la Espada de Santiago le otorgue algo de filo a la propia que le ha privado del triunfo. Y claro, todo Guanajuato está con su gallo que aparece en plaza de tranvía tras el histórico y guadalupano triunfo de La México. Diego Silveti se presenta en la Plaza que vio reaparecer a su Padre ocho y medio años antes. Atención, con una legión que puede ir creciendo. Así resulta que este es un cartel para no perderse. Para hacer el viaje a un tras la fiesta.

Pero los empresarios, cansados de tanto perder y sin entender razones , tienen muy a la mano la tentación de arrear estandartes taurinos e izar velas que apuntan los dineros a otros puertos, no obstante es sus manos está no caer en la tentación, que como todo mal, viene disfrazada con el velo de la verdad. Aún con carteles como estos.

Verdad es que es más fácil dejar hacer y dejar pasar una nueva y prometedora generación en la medianía de aprovechar el viaje del toro del boletaje y no torear ni construir la afición que derrochará su dinero en las plazas. Esa tentación, casi inevitable, se ha de afrontar con toda la responsabilidad taurina, misma que esperemos acarre el encierro a lidiar de Santa María. Es tiempo de quitar tópicos y poner a los toreros serios sinodales por lo menos en las Plazas de Primera.

La empresa taurina por lo general, afecta a los pucheros por definición, tacaña por necesidad y corta de imaginación por falta de espíritu, tiene es sus manos la imperiosa mejora de negociación respecto de gestores y veedores, esa especie dentro de la fauna del taurinismo que gusta de echar las cosas a perder levantando cejas y guardando intereses. Si los empresarios no razonan taurinamente proseguiremos en una época donde las posiciones de importancia, ya sea en los estamentos taurinos como en los medios de difusión, acaban en manos de los menos capacitados.

Y si los particulares que componen el espectáculo no desean cumplir queda la autoridad, a menos que esta, por falta de dentadura regulatoria, haya cedido de antemano a la tentación y solape que la larguísima expectativa que es la decadencia del arte arribe lo antes posible.

Pero no se preocupen taurinos, que esto, como pueden observar, es tan solo un catálogo de buenas intenciones que se centra en la corrida de mañana, tan trascendental que más que una corrida debería ser todo un evento.

No se molesten en recordarnos que esto es tan solo una carta, como dicen el Bajío al “Niño Dios”, ya lo sabemos. Pero es Navidad y el deseo mío es el de toda la Afición e incluso el de Ustedes mismos. Lástima que el juguete que les pedimos de Navidad salga tan caro y no haya meses sin intereses.

Ese recién inaugurado lugar se llama, no irónicamente, “Il Diávolo” su lema es “La Gran Tentación”, como en una Pastorela. Haya sabrán ustedes si caen redondos y, a diferencia del local ubicado en Constituyentes 73, donde las tentaciones tienen el premio del sabor, la tentación taurina tiene como recompensa el placer de una noche y la cruz de varios años. Ya dijimos aquí, pasaron casi quince para conjuntar tanto talento.

La época de la gran esperanza es época de nacimientos, espero en Dios los sea para los aficionados taurinos. La redención sería simple y taurinamente, la dicha. Que deseamos venga para todos nuestros lectores en De SOL Y SOMBRA esta Navidad.

¡Enhorabuena!

Twitter: @CaballoNegroII.

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