Fantasía Plena, Inspiración Bordada – Magna Obra de José Mauricio.

Derechazo de José Mauricio al manso tercero de la tarde.

Con el duro y con el de azúcar, José Mauricio toma revancha de su anterior año taurino en la Monumental. Envuelto en aire de singular y personalísima expresión, aun con solo una oreja, pese a todo, entra de lleno al corazón de la Plaza México. Capea en corrección con un amplio lote queda en la raya, mientras que Fermín Rivera reafirma toda la planta y toda la torería que puede caber en un terno torero pese a la mansedumbre manifiesta de su lote.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA.

Si cada Temporada Grande tiene episodios como varios de los que atestiguamos hoy es difícil, si no imposible, privar la expresión del Toreo y a sus aficionados de su disfrute.

Siempre habrá cosas que no se dan como uno sueña pero, como en la vida, a eso hay que imponerse, tal como hace la terna ante el flojo, manso, noble, con evidente excepción del tercero, y descastado en general encierro de La Estancia, corrida que a punto está de condenarnos a la borreguna trampa de la búsqueda de la nobleza.

Para muestra el lote, más el de regalo, de “El Capea”.

El primero es chico y desde salida en las largas cambiadas y la chicuelina muestra flojedad. Se alivia un tanto puesto que Gutiérrez, pese al viento, procura llevarle templado y, no obstante su falta de soltura, consigue tandas estimables de realización. No derrumba el astado porque le alivian y cuidan, incluso mejora pero “Capea”  mata mal.

El cárdeno claro, de hermosa pinta, que hace cuarto es un manso casi perdido. Uno de esos toros que siguen la muleta como no queriendo perder su condición de toro de lidia, es decir corto de raza, pero en cuanto son podidos y tienen la rendija de escape no lo piensan dos veces y van. Tal como ocurre al momento de que “Capea” le puede y el toro observa la puerta de arrastre.

Justo es decir que Pedro Gutiérrez logra, principalmente con su mano derecha, templar y por momentos gustarse, principalmente frente al palco de médicos. Pena que a veces haga falta soltura y algo más de mando pues su brazo, lo hemos señalado siempre, fluye poco y se queda cerca de su cuerpo.

Menos mal que al mansito le tapa la salida, lo mismo en los derechazos que por el lado izquierdo en el cite contrario pues el cárdeno lo toma bien e incluso “Capea” remata abajo y mejor. Nuevo pinchazo.

Hasta ese cuarto toro solo el lote del salmantino tiene posibilidades no obstante más cerca está de un rebaño que de un encierro de lidia. Consignamos esto porque Fermín Rivera se encuentra con que el segundo le plantea una dificultad relativamente similar, la flojedad y el ahogo.

Es un toro silleto, con esa curva que viene desde los cuartos traseros hasta la parte media del lomo del toro. Es estrecho y pronto se ahoga. Para bien, el torero potosino lidia a favor del burel. Hay expectación por ver y sobre todo sentir a Rivera que llena por su proporcionada forma, por su impronta y torería la escena del ruedo de La México. Hombros de protagonista, diríase anteriormente.

Pese al poco acomodo inicial reviste su chicuelina de personal acento y despaciosidad, la tercera destaca por incluso garbosa, al hielo de su valor añade el gusto de su expresión pero el toro frena en interrogante de incierta respuesta. Rivera es desarmado por el viento y los devaneos del burel.

Pero, atención, aun en lo que en otros podría ser la desesperación tras perder el engaño, en Fermín es serenidad y calma en afirmación clara de su irrenunciable planta.

Dificultad en banderillas con la sobre brega de Beto Preciado. Las cuadrillas ayer tampoco lo tienen sencillo ni pueden andar templados. Rivera se va al viento y a los medios con la misma decisión con la que brinda, tiene Fermín el tino de alternar templadamente al comienzo y mostrar, en medio del vendaval, la noble pero sofocada condición del toro.

Poca continuidad inicial. Alivio del trazo largo emociona y, no obstante, flamea la muleta a partir de la ventisca provocando el enganchón por el izquierdo, al volver Fermín a la diestra consigue una de las tandas más rotundas de la Temporada, cinco muletazos en un palmo, cinco golpes de cincel que no derrumban el frágil mármol.

Se va para arriba La México y se emociona Rivera quien se impulsa al grado de subir los colores de su rostro. El de La Estancia tiene un tiempo perdido al acudir al envite del torero Rivera lo resuelve al esperar y aguantar, tirar y desengañar, pero lo corto del fondo del toro impide que la cosa eleve más todavía. Pase de la firma magnífico –clásico y componiendo el terreno con toda la torería- comienza el final de la faena.

Espléndida, aunque tendida, estocada. Atención con el modo de entrar a matar de Rivera con la muleta baja, la parte de Agüero. La facilidad es evidente y la petición corta porque delante de un público que la semana pasada “afloja” el criterio, castigan lo “tendido” de la estocada. La sobriedad resulta un concepto elevado. Menos mal, de torería envuelta, en aroma de reconfortante flor de invierno, es la salida al tercio a lo sumo ovacionada.

Palmas todo el tiempo para Rivera delante del insulso y molesto quinto, al que trata como no se merece. Al manso protestón le expone y despeña de otra buena estocada para que el burel aplique “la de Sevilla” y a corretear, si eso es bravura… Apenas apuro en Fermín que “pa´pronto”, a fin de quitar estelas pasadas, acierta en el certero descabello y nueva ovación le es tributada. Por demás justa, por demás entregada.

Los toros no salen a dejarse.

Mal van los asuntos de la torería cuando chambona y vulgarmente, los que habrían de ser los primeros en usar adecuadamente el lenguaje taurino salen con la simpleza de “se prestó” o “se dejó”.

Para ejemplo está el tercero, cárdeno claro, abanto de salida, incierto, esquivo, extraño a los engaños, quizá derivado del doble estrellón en burladeros, su nombre: “Fuentespina”. Con su salida comienza un herradero.

Como hay un torero denostado la cargada juega contra y algunos –a mi izquierda- comienzan a acomodarse y frotarse las manos. Siendo José Mauricio, anticipadamente, sin audiencia, le dan por muerto. E indicios hay.

Dijimos en Radar Taurino que el estilo de la ganadería le podría venir mejor que a nadie, al tercer espada. Pero nunca imaginamos que la fuerte prueba del manso que arrea en banderillas, gracias a la falta de capacidad –con tristeza lo digo- de Paquiro, y que dobla contrario por sistema yendo a peor, podría hacer surgir chispazo de torería.

Buena parte ocurre gracias a que Sergio González se lo juega a la brega, sujeta y al menos fija al manso. José Mauricio se dobla, muleta abajo con el pico clavado que rompe el cuello y la mala cabeza del burel. La cosa comienza a crecer más allá de la segunda raya frente a la puerta de arrastre. La quietud hace que el manso se desplace y mejore, en pleno mérito del torero, que abrocha los emocionantes derechazos con amplio pase de pecho con la zurda.

La sucesión de derechazos es rápida pero templada, templar es conseguir estar a la velocidad del toro sin que enganche, ocurre pronto porque el manso cambia y entre arrear y embestir, se encuentra con la muleta de José Mauricio. Cuando hay una pugna, una lid en el sentido más amplio y a la vez más estricto, aparece el sentido más primigenio del toreo, el de la lucha sin cuartel ni tiempo.

En ese estado, el toreo, sus conceptos y sus consecuencias son más primarias y elementales.

A cada derechazo, más cerrado en tablas porque el manso podido se siente, José Mauricio se juega el tipo, incluso con la extraña reacción del manso que retrocede y casi se cruza en el camino del torero y que a punto está de echarle a los lomos. No hay espacio para la despaciosidad porque el posible fondo bueno del toro es corto.

Con el toro hacía atrás, el torero responde, casi, con el mismo procedimiento, cambiado por la espalda y nuevo pase de pecho rebosante de drama y emoción.

La condición del toro tiene un límite y eso se nota en el sensacional toreo de castigo, por la cara, abajo apuntado y al pitón contrario rematado que corona igualmente con un desplante ensalzador de la imposición del orden torero a la desordenada forma en el caos de la embestida del toro.

Todo lo ha puesto José Mauricio. En el tercio de banderillas ni por asomo la Plaza México habría pensado que la faena remataría en la raya de la emoción.

Como no todo es toro, entre un resbalón y el extraño tranco del toro, el torero no atina en el primer intentó, se va de bruces. Al siguiente la espada, aunque baja, pone a José Mauricio una oreja protestada para añadir a la pugna con la naturaleza, la pugna de los hombres.

En buena parte, esto es la Fiesta. Drama y arte juntos.

Para la salida del berrendo en negro, calcetero y careto sexto, la noche y las luces aparecen.

El tranco y la condición del nombrado “Piamonte” es otra, salida recta y remate abajo en el burladero.

Aun José Mauricio carece de soltura a la verónica, pero Pepe Luis Vázquez bien decía que al toro se le mata a partir del primer capotazo. En la formidable y vertical media verónica por el lado derecho el toro queda impregnado de temple, clave fundamental en su lidia. Si no, ahí queda como vuelve el berrendo para ser recortado toreramente.

El temple encela siempre.

Decir que el toreo a caballo fue bordado por Curro Campos es poco, magistral puyazo, con cite previo, el toro por fuera de la segunda raya, chorreada la vara, bien tapada la salida ante la huida del manso y medido el castigo, antecede quite combinado, de quietud y arte investido, villaltina -chicuelina y tafallera- de inicio, lujosa caleserina antecede remate airoso. Breve y efectivo tercio de banderillas.

Bajo noche cerrada la expectación se abre ilimitadamente.

Alternando comienza Mauricio con el toro caminando largo aunque afectado, me da la impresión que la pata trasera derecha está afectada. Formidable y suave el cambio de mano abajo, no obstante el toro flojea.

Cortos son de trazo los derechazos, pero poco es lo que se necesita cuando la verticalidad, el sentimiento y el sello son largos. La pierna de salida sostiene y carga clásicamente la suerte del derechazo, amplio y lento porque el toro ritmo y nobleza tiene, el trazo a la cadera y en cadencia plena hacen que José Mauricio en pleno desate el frenesí.

Parecen imposibles derechazos de cintura rota más los remates arriba rotundos y abajo enteros. Viene en los medios tanda natural con el toro corto y bajo fuerte protesta. Como debe ser, a división desatada, el arte prevalece.

A José Mauricio le desarman en el afán torear abajo y despacio, cosa que vuelve a conseguir, en plenos medios incluso comenzando con la capetillina, como es habitual la protesta suena fuerte. A punto está de irse para arriba en un momento de drama que acabó resuelto con la arrucina a cara o cruz de la que sale resuelto en el delirio del pase de pecho mayormente rematado.

Ahí, La México cintila en ascua de oro de entregada y taurina milagrería.

Con el toro notablemente a menos, a cada momento perdido y agotando su tranco, viene una petición de indulto en claro insulto al matador. En el brillo del toro tiene más que ver el temple del torero, pues aun sin llevar “largo” cuando temple impregna la embestida los toros mejoran y un toro flojo nunca se torea solo.

Drama en los medios de la plaza cuando al irse cambiando de mano alternadamente, “Piamonte” levanta a José Mauricio que vuelve para imponerse totalmente y, por dentro en la suerte natural, citar a recibir.

Pero a toro parado hay que partirle, no lo digo yo sino un señor llamado Joaquín Rodríguez, por “Costillares” conocido.

Se lo juega el torero, lo intenta pero el error viene. Lo firmo muy personalmente, si no lía José Mauricio la muleta cómo iba a tragar el toro el engaño. Manoletinas y nuevo pinchazo. Habrá tardado en matarlo mas no en comprender que el triunfo, aun sin orejas, es suyo. Ni falta hubiera hecho regalar otro más.

La corrida debió acabar ahí, en el homenaje del arrastre lento, la división, más chillante todavía porque en el ruedo torea un artista con quienes las protestas son siempre más estridentes. Vuelta al ruedo pletórica. Si “Capea” no regala el séptimo, con el que no pasa de estar plano y simple, a Mauricio se lo habrían llevado camino de Mixcoac.

Pues, aun sin orejas, aun con protestas, sobre la querencia cuando hay toreo así de grande, así de bueno, ni las veredas pesan. Así confirmamos que el toreo tiene un tiempo, que las suertes no se adelantan y sobre todo que en la vida hay que planear para sorprendernos.

Regla cabal, ferviente y sanadora en el edificio del Toreo.

Twitter: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO. 

Plaza México. Temporada Grande 2010-2011. Domingo, Enero 8 de 2012. Décima de Derecho de Apartado. Un cuarto de plaza en tarde fría con viento fuerte al principio e intermitente del tercero en adelante.

7 Toros, 7 de La Estancia (Divisa Azul, rosa y blanco) uno de regalo. Desiguales de presentación y variopintos. Anovillado el primero. Con debilidad en general y mansedumbre, así como nobleza. Destaca, para mal, el tercero por manso e incierto, por bravo y noble, el sexto premiado adecuadamente con el arrastre lento. Noble y con fondo bueno el primero, sin opción alguna el quinto, el peor de todos.

El sexto, “Piamonte” nombrado, número dos, berrendo en negro fue homenajeado justamente con el Arrastre Lento.

“El Capea” (Carmesí y oro) Saludos, Ovación tras aviso y palmas en el de regalo. Fermín Rivera (Tabaco y oro) Saludos tras petición y Palmas tras aviso. José Mauricio (Burdeos y oro) Oreja con protestas y Vuelta al ruedo con protestas tras aviso.

Destacó a la brega Sergio González del difícil tercero. Formidable y medido a caballo Curro Campos con el cierra plaza.

El Juez de Plaza Jorge Ramos adecuadamente negó la improcedente petición de indulto al sexto de la tarde.

6 Comentarios »

  1. lo de jose mauricio interesantisimo muy bien con sus dos una faen DE DETALLES sobrios y de buen gusto una media de antologia y hace mucho que no vveiamos en la mexico caminrle al toro y este torero lo ha hecho muy bien y de fermin un torero sobrio valiente sin enganos en estos tiempos que hace falta honestidad torera ahi tenemos un torero sin tricos valinte serio recio con los conceptos en que se basa el toreo y no digo antiguo ni moderno EL TOREO, bien por estos dos toreros por demas interesantes de el capea no me acuerdo

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  2. QUE GRAN TARDE DE JOSE MAURICIO!!!
    ESOS PASES DE CASTIGO AL FINAL DE SU PRIMERA FAENA, ESO ES LIDIAR…
    OJALA LO REPITAN PRONTO. SE LO GANO CABALMENTE

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    • Pues sí Doctor, creo que ese ha sido uno de los momentos de la tarde…

      Si recuerdas desde novillero, el día de su alternativa, igualmente con el Barralva en noviembre de 2009, José Mauricio ha practicado del toreo por la cara rotundamente.

      Pero afortunadamente para nosotros ha salido un toro con ese estilo que planteó una pelea incluso con cabezazos incluidos y donde ese toreo no solo era a fin de lucir sino de dominar. Por ello juntar poder y arte siempre cala muy hondo en la Plaza México.

      Para que luego nos digan que no sabemos calar ese toreo.

      Saludos.

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  3. Como siempre un Deleite leerlo Maestro!! no podía estar más de acuerdo aunque a mi punto de vista la Faena de Fermín al primero merecía un premio mayor (que el juez negó). Una muy buena noticia es que la baraja taurina de nuestro país parece ser que se cimienta en los jóvenes y los que van por su segunda oportunidad! hay toreros para rato con mucho arte y verdad al parecer!
    por cierto ayer se cansaron de decir en la transmisión de un “grupo de reventadores” contra José Mauricio, que me puedes decir al respecto? si así fué lamentable! pero muy rescatable la actitud del Torero para sobreponerse a los hechos!
    Un abrazo

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    • Sí, estoy de acuerdo Dr. Yo creo que La México, como lo consignamos en la crónica, no valoró el esfuerzo en plenos medios de Rivera. Esos cinco muletazos ligados han sido de lo mejor de la Temporada. Para mi por supuesto era de oreja.

      Hay un tema interesantísimo. Rivera y Mauricio se revelan como dos toreros que aun sin contar con la experiencia española y las horas hombres detrás de la otra parte de la baraja joven, han podido mostrarse con capacidad pero fundamentalmente con sello, personalidad y arte, cosa en la que nuestro escalafón no anda tan sobrado.

      “Grupo de Reventadores” Se sentaron arriba de toriles a la izquierda viendo de frente la puerta de los sustos en primer tendido. No son reventadores, simplemente son ignorantes. Se lo digo yo que los sufro domingo a domingo. La traían contra Mauricio y luego contra algún cronista de la TV con el que cruzaron recordatorios familiares.

      Darle importancia no es más que reconocer la ignorancia que prevalece en varios sectores de la plaza méxico. Le recomiendo un artículo que hice para DeSyS el año pasado: https://desolysombra.com/2011/08/03/por-motivos-de-leduc-–-25-anos-sin-renato-leduc-25/

      Observe ud la crítica de Don Renato al público en el año 81… Sobran los motivos.

      Un gusto y gracias por visitarnos.

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