Pares y Dispares – Salvando la Cita. Primera de Aniversario en La México.

Derechazo de Talavante al primero de la tarde.

Digamos que Usted prepara su fin de semana de Aniversario, su acompañante acepta gustosa la invitación a un espléndido lugar. El recibimiento y el marco son incomparables, pero las horas pasan y la incomodidad, en este caso que trae la flojedad, amenazan a tanta armonía. Menos mal al primero de los regalos de Aniversario lo salva un bravo toro que hace memorable la tan esperada ocasión, solo uno.

Por: Luis Eduardo Maya LoraDe SOL Y SOMBRA.

Siendo febrero un referente de cambiantes imágenes en el celaje, lo cierto es que la tarde del sábado, deslumbrante por su brillo y por su sol en las primeras tres horas siguientes al medio día, encontró el toque de cuadrillas y el despeje de las cuadrillas bajo un cielo taurinamente encapotado.

Tan cambiante es el cielo de febrero como lo ocurrido en el primer turno, el de la polémica, con una rejoneadora llamada Ana Batista. Siendo el que abre plaza estrecho, algo zancudo, la portuguesa clava no en la mejor posición tres rejones de castigo.

El toro requiere estar cerca y empuja en esa distancia, el público suspira en esa espera ansiosa por ver toreo sin que medie la colocación de fierros. Pero, al no encontrar distancia, la distinguida amazona únicamente emociona bajo la contraporra al clavar de dentro a fuera. Clava y no torea, incluso se advierte que lo hace al estribo con muy poco compromiso y estrechez.

La pega de los forcados, al segundo intento, apenas dilata el suplicio de la Batista con el rejón de muerte en bajonazo como fado en la sombra. Preludio anecdótico e innecesario de la salida del serio primero de lidia ordinaria.

Trapío sobra, expectación causa en el tendido la presencia del primero. La cosa está en saber si embestirá. Flojedad de salida. Alejandro Talavante se encuentra con templado con la capa y algo sobre afectado en la versión a compás abierto de la chicuelina, que por momentos pega a la trágala.

Cierto es que Alejandro se muestra valiente, decidido, cerca de los pitones y convincente de que el toro, que en algún momento amenaza su planta, se rendirá a su poderío. Aquí, la lamentable falta de fuerza descompone todo, tanto como su desarme y su espada. El esfuerzo taurinamente queda pero nada más.

El segundo es un precioso toro con los rodetes marcados en las cepas: lomitendido, degollado, muy serio y hondo, cinco años como marca. Perfecto es ver un torero casi de veinticinco y a un toro de cinco, la ocasión lo amerita. Solo que a este toro de cinco le sientan fatal los más de quinientos kilos que carga.

Lo entiende de principio Joselito Adame, bien a la verónica. Exceso en las chicuelinas –¿No habrá algún otro lance en todo el catálogo?- la falta de fuerza sería la condicionante. Menos aun ayudan las banderillas donde emociona incluso en el cite de poder a poder y es muy lucido -incluso palmeado por el público- pero poca consecuencia tiene en la lidia.

Ojalá y la concurrencia entendiera que más que el par importa el capotazo, más que el ruido importa el silencio y, en ese segundo tercio, más que el lucimiento importaba la efectividad.

Por eso Adame que conoce el oficio, se observa torero al principio con apostura y planta en los derechazos. Pero la poca administración de la fuerza y el tranco del toro se cargan lo que se estaba levantando, por supuesto y parece moda, con el segundo desarme de la tarde. Mal matando se diluye todo.

Sobre el tercero de la tarde, feo y con poco de trapío, solo diremos que su matador lo alivia, le construye, le cambia lo inicialmente manso, pero el torero hoy corto está de todo, por eso “El Payo” no encuentra el sitio. Por supuesto, también es desarmado.

Mitad de corrida: un bajonazo a caballo, una pega no lograda, tres desarmes, cuatro flojos toros. Una primera cita Aniversario en mesa de pista, en lujo de orquídeas, canciones y coplas portuguesas y españolas pero con el vino aguado.

Menos mal cuando una cita se tuerce de inicio, si se encuentra el momento justo, se puede el terreno enmendar. Por eso cuando Talavante pide el tequila blanco a gusto va con el quinto de la tarde. La cosa pinta en grande cuando Alejandro, cuando es Talavante, clava los pies al piso, quiebra cintura y rompe la muñeca en el natural. Como ruge la Plaza en la liberación plena del sopor, la sensación aliviadora del arte que se cierra con uno de pecho sobre las rayas frente a matadores, perfecto.

Pero cuando Alex es Tala, lo habíamos dicho en Querétaro, los efectos especiales se consumen la realidad. No pongamos refresco al tequila. Tomemos como los hombres. Con ello solo demuestra Talavante que el tequila del toro no era lo bueno que pensábamos, porque con la arrucina invertida a tan poca distancia, el toro hipnotizado, la sensación de peligro es nula. Emoción estética, sin alcance trágico. Al menos en apariencia.

Enésimo pinchazo, enésimo regalo del extremeño en una campaña absolutamente dispar y no solo en La México.

Anunciado el regalo, nuestra primera cita de Aniversario parece enmendarse cuando salta “Clavellero” quinto de lidia ordinaria, alto, con cuajo, de tremenda seriedad, castaño (…) y que de salida se le observa un tranco largo y con emoción. Adame pese a perder algo de terreno en los lances llega a los medios y su remate a una mano es lucido. Pena que al toro se le pica y mal, incluso en la querencia al segundo encuentro.

El quite, la zapopina, rehilete amarillo y solferino, envuelve al toro en el espiral de su cascada y por supuesto dianas desde lo alto se desgranan. Regresión en banderillas a cargo de Saldaña y Campos, tanto bueno no podía continuar, pena grande que al toro le afecta tanto capote, tantas carreras. Adame resuelve de dentro afuera, con mérito y valor.

Brinda a “El Juli”, su padrino de alternativa y espejo taurino, el hidrocálido se va de rodillas, criticable sí, pero efectivo porque el alto toro se templa y rompe por abajo. Joselito remata por alto en la misma posición y el olé surge. La cosa crece en los medios con asentamiento y reposo sobre la derecha, Joselito va al frente, el toro responde pero su tranco se agota, Adame plantea la cosa al parladeño como si de un saltillo se tratara y el toro no va a mas. Siendo importante le hizo falta, por ejemplo, el sobre fondo de “Don Palillo” o de “Pitito” célebres toros de Barralva.

Sin embargo, Joselito mantiene viva la esperanza en el pase por alto y en nuevos derechazos hasta que se materializa para su desgracia el aura del pinchazo que desata la división y, por supuesto, que diluye un triunfo que tampoco llegaría con un toro de regalo serio en absoluto y difícil con el que vuelve a pinchar.

El más chico de todos ha sido el que regala Talavante sin necesidad alguna. Poco luce en lo fundamental mucho en lo accesorio. Corta una oreja, sin tanto o más que decir, que es todo lo que este año nos ha dicho el extremeño. Ojalá y pronto encuentre la definición. Será hasta la otra Temporada.

Con el respeto debido, de Octavio García “El Payo” diremos poco más. No debemos hacer leña del otrora frondoso y animoso árbol de la esperanza. Solo apuntamos que sin valor, sin cabeza, no se puede caminar. Fuerte por fuera, vacío por dentro. No lo dejemos –empezando por el propio torero- perder. Más todavía. Queda en ustedes.

La suerte del cabeceo, esa que los aficionados tienen que sortear es la que ha estado a punto de cargarse el festejo y el primero de los regalos de Aniversario. Menos mal la alegría de ver un toro bravo no diluyó la expectativa del toro, porque la bravura puede con todo.

Ojalá esto ocurra siempre, en cada esquina de cada día, y no solo en cada Aniversario.

Twitter: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2010-2011. Sábado, 4 de Febrero de 2012. Décima cuarta de Derecho de Apartado. Primera Corrida del LXVI Aniversario de la Monumental. Media plaza en tarde nublada con frío al final. Viento hasta la lidia del cuarto. Público variopinto.

9 Toros, 1 de La Punta (Divisa oro, rojo y gris) estrecho con movilidad y bravura; 8 de Barralva (Divisa Amarillo, Azul pastel y rosa) Desiguales de presencia. Muy serios primero, segundo, quinto, sexto y el segundo de regalo. El resto chicos y anovillados. Aplaudido de salida y en el arrastre lento el quinto. Flojedad y falta de fuerza preocupantes en la mayoría.

La Rejoneadora Ana Batista, División. Alejandro Talavante (Grana y oro) Silencio, ovación y oreja en el de regalo. Joselito Adame (Sangre de toro y oro) Leves palmas, división y silencio en el de regalo. Octavio García “El Payo” (Azul rey y oro) División y pitos.

Destacó picando Efrén Acosta hijo al sexto de la tarde, Juan Pablo González delante del tercero. A la brega en buen sitio Sergio González y Rafael Romero.

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