Capotes nazarenos – Corrida Picassiana 2012

Por José María Vera

Cuando se encierre el último nazareno, muchos aficionados estarán pensando en la tarde del Sábado de Gloria, cuando el albero de La Malagueta acoja a dos diestros malagueños y cofrades, que realizarán el paseíllo en una edición de la Corrida Picassiana.

Pero estas dos artes, tauromaquia y cofradías se han dado la mano en más de una ocasión aunque parezca algo descabellado. Hablar de toros en la provincia de Málaga obliga a mirar a Ronda, la Ciudad del Tajo es cuna de dinastías toreras y alberga una de las plazas más antiguas de la nación. Pero centrándonos en la capital, encontramos cómo las corridas de toros son un recurso más para encontrar financiación.

En el libro El Turismo, la Hacienda Municipal y la Semana Santa en Málaga, de Rafael Esteve Secall, teniente hermano mayor de la Archicofradía del Paso y la Esperanza, habla cómo en la primera mitad del siglo XX, en torno al 1921, se inscribe en los presupuestos de la ciudad una partida a favor de la Agrupación de Cofradías que acababa de nacer. Esta incluía una nota que imposibilitaba en un futuro a las cofradías solicitar la exención de las tasas de espectáculos, ya que los ingresos municipales estaban siendo mermados.

Según las actas capitulares, fue la Archicofradía del Paso y la Esperanza la primera en solicitar la exención del pago del tributo de espectáculos taurinos, organizando de esta forma y como indica el cartel una becerrada el domingo 19 de mayo de 1918.

Francisco Villarejo, mayordomo de la archicofradía en aquél entonces, pedía una subvención para celebrar una becerrada que serviría para sufragar los gastos de la procesión de la cofradía. El importe de ayuda solicitada al Ayuntamiento equivalía a lo que tenía que abonar la hermandad por el impuesto de espectáculos.

Más tarde a los archicofrades del Paso y la Esperanza se les unieron, en junio de 1918, los hermanos de la cofradía de Nuestra Señora de la Soledad; la cofradía del Sepulcro en 1919; y la Sangre en 1920.

Corre el verano de 1920 y de nuevo la Archicofradía del Paso y la Esperanza decide organizar dos corridas de toros. Esto supone un salto importante ya que hasta la fecha sólo se había tratado de novilladas y becerradas con aficionados y hermanos. A continuación, Sepulcro y Misericordia también promovieron corridas.

Sería también la propia Agrupación de Cofradías la que tomara las riendas en la organización de eventos taurinos. En 1921 rifa un Maxwell para sufragar gastos, además de ingresar el dinero recaudado en la corrida. Se consiguió 40.000 pesetas de la época a través de la rifa y la misma cantidad por la venta de localidades.

Este tipo de eventos no eran muy bien recibidos por parte de estamentos de la ciudad, porque la mayoría de los festivales taurinos acababan en una fiesta generalizada y no corrían buenos tiempos. De hecho, los representantes republicanos en la ciudad intentaban en todo momento impedir que se realizaran y en una becerrada organizada el 2 de mayo de 1920, parte del público intentó prender fuego al coso taurino.

 El 22 de julio ocurre un episodio negro de nuestra historia que frena la celebración en el presente año de corridas de toros. La batalla de Annual, fue un episodio bélico que acarreó una severa derrota a las tropas españolas. A este hecho le continuó una pronunciada crisis política. Málaga se vio afectada con los hechos debido a su cercanía portuaria donde llegaban combatientes nacionales.

Expiración, años 40. La Expiración toma las riendas de los espectáculos taurinos cofrades en los años 40, una serie de eventos anuales que tienen lugar cada 18 de julio a beneficio del Colegio de Huérfanos de la Guardia Civil, Hermanos Mayores Honorarios de la corporación nazarena. Es sin duda, una gran fiesta en la ciudad y en los carteles figuran espadas de renombre de la época como Vicente Barrera o Gitanillo de Triana.

La amistad del hermano mayor de Expiración de la época, Enrique Navarro, con matadores les facilita la composición del cartel y la organización de las corridas. En el archivo de su casa hermandad guardan con esmero manuscritos y telegramas invitando a las figuras del momento a vestirse de luces en el coso de La Malagueta con motivo de la corrida anual.

 Toros y Semana Santa. En la pasada Cuaresma tuvo lugar una conferencia de Juan Ortega en la Archicofradía de la Esperanza con el título Toros y Semana Santa, que abordó lo que une a estas dos grandes tradiciones.

No son pocos los diestros que encomiendan su suerte a titulares de cofradías malagueñas. Destacan también en sus capotes de paseo las imágenes de Vírgenes malagueñas, como nuestra Patrona, y últimamente la que ha recibido Saúl Jimenez Fortes por parte de sus hermanos de Estudiantes, que lleva la imagen de su Virgen de Gracia y Esperanza.

 Éste torerará el próximo sábado con Javier Conde, que enriquecerán esta vinculación entre toros y Semana Santa. Conde profesa una gran devoción a la Esperanza y Jiménez Fortes es hombre de trono de la Virgen de Gracia y Esperanza de Estudiantes.

Via: http://www.laopiniondemalaga.es

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