Radar Taurino – Las Aguas y la Pascua. Encrucijada Torera en Semana Santa.

José Mauricio en el pase de la firma con la izquierda. Foto: Jorge Prado.

Razones y argumentos, realidades y perspectivas, tienen a la torería mexicana en el punto crucial de avanzar o retroceder y, sobre todo, de no desperdiciar la oportunidad grande, ya histórica, de no dejar de pasar una gran generación taurina, en todo aspecto. Si en medio de agravios y denostación hacía la Fiesta, la propia Fiesta respondiera con la fuerza de lo taurino, la eterna y categórica respuesta envuelta siempre en la sencillez de lo real.

Por: Luis Eduardo Maya LoraDe SOL Y SOMBRA.

Si revisamos los carteles taurinos, son muchos los que revisten alto interés.

De Juriquilla a Aguascalientes, de Texcoco a Tlaxcala el día de mañana por la noche y, por supuesto, la temporada española que el domingo formalmente comienza, la gran noticia es que, a diferencia de hace diez años, los nombres de toreros mexicanos dan mayores alientos a acudir a las plazas. Al menos a quien de ser aficionado se precie.

Sin embargo, la realidad, buena parte de ella, es que en los meses que vienen los toreros mexicanos se juegan el prestigio –o el desprestigio- delante del toro y el público español. Y como en México –a algunos- gusta y encanta el atole aguado y las rajas desflemadas, la coba está lista en portales y medios oficialistas, todo en pos de conseguir mantener el status taurino, solo en caso de un posible despropósito o error.

Afortunadamente, para el oficialismo militante, esta Temporada no habrá televisión satelital y el internet –tabla salvadora para muchos- no alcanzará para la difusión y para lo que habría de significar este ciclo taurino para los toreros mexicanos.

Al momento, en el estado que guarda el crédito y expectativa de los diestros aztecas, los que estén aquí y los que estén allá, respecto de su categoría y posición taurina, la tele podría disparar el interés o sepultar expectativas. Noten ustedes las consecuencias que tendría la televisión en los festejos tanto españoles como nacionales y no me refiero solo al canal “oficial” de la televisión por cable, que no por artísticamente corto deja de ser importante. Todo lo contrario.

Es momento, sobre todo los estados que han asumido el compromiso de proteger jurídicamente la actividad llamada Fiesta Brava, hacer el esfuerzo, concertar intereses públicos y privados y traer la televisión aun local a las plazas de Toros. Porque, lo que no esté en televisión no existe. No importa, es irrelevante para el resultado final –hacer afición nueva- si los personajes de la fauna taurina no logran acordar el impulso hacía la difusión. Al no contar con difusión todos fracasamos.

Lógico es, si no se ofrece un espectáculo de toros –aunque muchos no lo crean es de toros- por todo lo alto la tele vendrá a generar el efecto contrario. Un ejemplo, Texcoco la semana anterior. En el actual esquema de difusión, radio y televisión, siempre hay quien ha de poner dinero, cuando son las propias estaciones difusoras, bien podrían poner mucha más atención en el espectáculo que se presenta.

Menos mal, la corrida de Piedras Negras aun ligera de presencia, aun falta de remate, ha brindado un juego en lo bueno y en lo malo –para que entienda la rémora del taurinismo, “el que se deja y el que no se presta”- que puede sacar lo mejor o lo peor de los actuantes, hace las cosas de tal modo que no queda espacio para la mentira y la coba, bien lo decía un aficionado, es el examen en el que no se puede copiar.

Así, que es preferible caer en la “falla” de la bravura que en la falla de la nobleza, esa que condena a Ferias y carteles postineros en la aburrición de la monotonía, a diferencia de cuando la bravura “equivoca”, pone las cosas, sí difíciles pero con interés.

Así tenemos –vergüenza tendría que darnos- que cuando los toreros mexicanos, cartas fuertes inclusive como Saldívar y Silveti, llegan a quedarse por debajo de lotes como el que tuvieron en Valencia se echa mano del catálogo habitual ya no respecto de la enorme brecha que existe entre el toro español y el mexicano, que es real y que existe, sino de la seriedad de los compromisos que se dan aquí y allá.

Como taurinos, el toro puede –es- y tiene que ser distinto, la seriedad no debería serlo.

Pero algo podría abonarse respecto de esta falta de sitio respecto de una Fiesta a otra y lamento redundar en lo que siempre he dicho, la respuesta de nuevo está en el toro en todas las plazas de ser posible, si mantenemos la norma de la comodidad, la falta de autoridad, seguiremos “llevándonos los parneses” sí, seguiremos luciendo como “taurinos de mentideros” pero dejando muy poco legado a lo que viene.

Da la impresión que en México nos gustan los problemas más típicos del patio de un vecindario que la punga propia de la arena de un ruedo de toros bravos.

Pero dejemos las cosas como están, “así conviene”. Sigamos descartando de antemano, sigamos cuidando mezquinos intereses, eso es lo que hay que hacer. Pero lo lamentable es que mientras se siga escabullendo el bulto de la emoción dramática y se siga insistiendo en la nebulosa de solo la emoción estética, la falta de sitio, la falta de mortal sensación habrá de brindar armas a quien no se debe.

Pasando de los ramos de final de cuaresma, a las aguas gloriosas y la redención volvemos a insistir que la, hace tiempo disparatada, idea de que en México carecemos de un toro que forme a los toreros, es más vigente que nunca. No porque no o exista, sino porque no se lidia y se esta perdiendo mucho de lo que hacía a los toreros mexicanos importantes, personalidad y sello.

Recuerdo una frase de Fermín Rivera al hablar de los primeros tres años como matador de toros de Curro Rivera en España: “el toro español es un enemigo muy fuerte y muy serio, lo único que tiene que hacer el torero mexicano, cuando está debidamente preparado, es acoplarse” Lo interesante es que esas vacas y esos toros sesenteras con los que Curro se puso en la posición de atravesar el Atlántico hoy no existen o peor aun, no se están lidiando.

Que la crucifixión del toro, bravo, mexicano a manos de la farisea búsqueda de la “calidad”, de la “toreabilidad”, de la “dejación” del toro nos tiene acostumbrados así, como pagando cosas compradas en abonos, viviendo, sintiendo, soñando y queriendo en abonos. Pena.

Por eso, los otrora bravos y fuertes taurinos están temblando a la primera embestida de olas mansas, tanto así que se pueden pasar horas en radio y televisión, incluso, hablando de reformas que aun no llegan perdiendo de vista que cuando se tiene un derecho o un crédito a favor, éste no se defiende, al contrario, se hace efectivo, se hace vigente, pues defenderlo implicaría cuestionar su existencia.

Hace poco hablábamos en De SOL Y SOMBRA sobre un Piedras Negras que salió a no dejarse ni a prestarse y que hace treinta años en la Plaza México hizo valer su instinto de lucha haciendo vigente su bravura y su poder.

Porque en los toros, donde no vale llorar, donde si uno no arrebata le arrebatan, la “defensa” es ataque, eso sí es de toro bravo. ¿O no?

Ustedes, taurinos y aficionados, tienen parte de la respuesta y la decisión.

Twitter: @CaballoNegroII.

3 Comentarios »

  1. para elogiar una buena actuación, como para criticar severamente una mala de nuestros paisanos. Tocas un punto interesante respecto a la personalidad y el sello de los toreros jóvenes mexicanos que buscan su sitio de figuras en la actualidad y sin duda el carecer de él es una desventaja desde mi punto de vista. La eterna discusión sobre el «toro» que estamos viendo en las plazas del país, empezando por la desprestigiada Plaza México. Que es diferente del español, sin duda, yo no llamaría brecha a esa diferencia porque me parece que hacerlo sería poner en una misma línea con difererencias en cuanto a calidad, prefiero decir diferente en cuanto a sus características y, por lo tanto la lidia que requieren. El porque Bernaldo de Quirós lidia mas corridas que por ejemplo Piedras Negras, creo que no es ningún misterio si vemos los nombres que cuelgan en los carteles cuando se anuncia dicha ganadería, es lo que piden las figuras, y si, también lo que a la gente no le importa ver, pues los nombres de los matadores son los que llenan las plazas en provincia. Aqui y allá se cuecen habas, también es cierto y vemos encierros mansos y descastados en ruedos españoles pero por diferentes razones quiero pensar.Buena columna como siempre.

    • Gracias Dr, siempre es bueno leer a los aficionados.

      Yo creo que de poner atención al factor toro, le caería mejor a todo el mundo. Porque decir sialostoros es muy bonito, muy lucidor pero fundamentalmente es todo un compromiso que muy pocos asumen.

      He mencionado Piedras Negras a modo únicamente de ejemplo porque hay un puñado de ganaderías que de lidiarse mas seguido serían filtro de muchas cosas que ocurren en Mx. que no deberían pasar.

      Pero a estos buenos deseos debemos agregar reflexión y afición para ser mejores.

      Saludos.

  2. Este año la presencia de varios toreros mexicanos en las ferias españolas sin duda es motivo de orgullo y expectativas al mismo tiempo por ver su desempeño ante el toro español, y el público español también que les exigirá como ha sido tradición. Buena pregunta de si para nuestros toreros es positivo o negativo que no se transmitan por televisión satelital este año las corridas, lo que no esta en la televisión no existe y a pesar de que algunos contaremos con el recurso del internet, el público taurino mexicano sin duda será mucho menor, tanto

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