Carlos Rodríguez, Promesa del Toreo – Novillero a Hombros en El Paseo Potosino.

Rodríguez triunfó en San Luis Potosí.

El torero potosino cortó 3 orejas, Riveiro el portugués una y el hidrocálido Cubitas vuelta. Salida a hombros y triunfo en San Luis.

Por: Tino Portillo Quijano – San Luis Potosí

En Carlos Rodríguez los potosinos tienen la promesa de un buen torero y ayer lo demostró al ser el triunfador de la Novillada del sábado de gloria tras cortar tres orejas, una en su primero y dos en su segundo, mientras que el portugués Joaquim Riveiro demostró su valentía y ganas de triunfar al cortar una oreja en su primero, aunque en su segundo no tuvo suerte.

Por su parte, El Cubitas, Nicolás Gutiérrez, con lo malo del encierro tuvo aplausos y vuelta al ruedo.

Los toros fueron de La Alianza de Fermín Rivera, que resultaron tres buenos y tres regulares. Mereciendo aplausos en su arrastre el cuarto de la tarde.

Hubo poco menos de media plaza, pero con afición conocedora que traía ganas de apoyar a los nuevos toreros.

CARLOS RODRIGUEZ Perla y plata.

El primero de la tarde se llamó “Luz de Luna”. Número 72 y de 380 kilos, al que el potosino recibió de verónicas y luego se hizo aplaudir en el quite por chicuelinas. Su brindis fue para toda la afición, de inmediato se fue al centro del ruedo en donde pronto conectó con la afición con tandas de derechazos y aprovechando el buen novillo al que se enfrentaba, luego una tercera tanda por el mismo lado la afición le respondía bien.

Por naturales el astado le resultó un poco suelto, pero Carlos lo supo perseguir para evitar que se le cayera la faena, volvió a lidiar con derechazos y se escucharon nuevamente los oles, así le repitió hasta tres tandas más. Se decidió entrar a matar y cobró una estocada entera, caída, para que el juez le concediera una oreja ante la exigencia del respetable.

El segundo para Carlos fue el de nombre “Sol Naciente”, número 58 y de 380 kilos, al que recibió con un farol de rodillas y luego toreó de verónicas, enseguida se lució en el quite, que remató con rodilla en tierra.

Brinda a toda la afición e unicia su faena con los pies muy fijos en la arena, luego en el centro del ruedo toreó de derecha, llevando muy bien su faena metiéndole la muleta al astado, siguió llevándolo con pases cortitos, pero muy bien templados, así llegó a dar tandas casi en redondo del agrado de los aficionados, que le corearon sus pases y se entusiasmaron ante la música de la Acuarela Potosina.

La última tanda fue de rodillas y los oles se escucharon fuerte. Entró a matar y cobró una estocada entera de rápidos efectos y el novillo rodó patas pa´riba. El juez concedió una oreja y la afición exigió la segunda, la que tuvo que conceder. Aplausos para el de La Alianza en su arrastre. Dos vueltas al ruedo, una con el representante de la ganadería, Gabriel Rivera.

NICOLAS GUTIERREZ Malva y oro.

El primero para el de Aguascalientes fue el de nombre “Gota de Rocío” marcado con el número 51 y de 415 kilos de peso, sin que hubiera gran cosa con el capote. Se fue sin brindar y al tomar la muleta se enfrentó a un novillo difícil y que derrotaba a la hora de pasar, luego por naturales ligó algunos buenos pases y al volver por derechazos le bajó más la muleta y consiguió mejores pases, pero sin llegar a conectar con la afición, de modo que se decidió entrar a matar y para colmo pinchó dos veces antes de la estocada entera para que el astado doblara y El Cubitas se retiró entre aplausos.

El quinto de la tarde se llamó “Agua Dulce”, número 66 y de 366 kilos de peso. Al que el Cubitas recibió de verónicas y se hizo aplaudir en su quite, que remató con una media. Brindó su faena a toda la afición y en especial a Ricardo García Rojas.

Abrió con el escalofriante y muy ajustado péndulo y luego volvió a pasarse al novillo por la espalda. Se enfrentó a un novillo peligroso, que lo arrollaba en la embestida y dos veces lo enganchó y lo mandó a la arena, pero El Cubitas seguía ahí tratando de sacarla faena hasta que se decidió ir por el acero, toreó primero por alto.

Se tiró a matar y cobró una estocada en todo lo alto y aunque tardó un poco, finalmente el novillo dobló y el de Aguascalientes dio vuelta al ruedo..

JOAQUIM RIVEIRO Sangre de toro y oro.

El tercero de la lídia fue el de nombre “Noche Blanca”, número 70 y de 410 kilos, al que Joaquim recibió a portagayola y ahí mismo le repitió otros dos faroles de rodillas, luego lo toreó de verónicas y lo remató con una media. El mismo cubrió el segundo tercio y se hizo aplaudir en los tres pares.

Brindó a todos los aficionados e inició su faena con dos tandas de derechazos, luego por naturales también le sacó buenos pases, lo toreó con lentitud, aunque el novillo se le empezaba a rajar, pero el portugués demostró valentía al pasársela entre los pitones de su enemigo y los pocos pases que logró fueron de calidad.

Entró a matar y cobró una estocada entera, caída y suficiente para que doblara. El juez concedió la oreja ante la exigencia de la afición.

El que cerró plaza fue el de nombre “Nocheoscura”, número 60 y de 374 kilos, al que el portugués volvió a recibir a porta gayola, luego toreó de verónicas, para después realizar quite por chicuelinas.

Tomó las banderillas para cubrir el segundo tercio y la afición le aplaudió en los tres pares.

Brindó a un aficionado de sombra y su faena la inició pegado a tablas, luego se pasó al centro del ruedo, en donde el toro lo avisó de lo difícil que era, le hizo algunos extraños, pero Joaquim estuvo ahí para sacarle la faena aun a costa de arriesgar su vida, sin embargo sabía que había que utilizar recursos, como torear un poco a distancia.

Al no haber más optó por ir por el acero para entrar a matar y lo mejor de la faena fue esa estocada, con la que el astado pronto dobló y hubo aplausos para el portugués.

Via: El Sol de San Luis.


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