En el Alto Mando – Lo que a “El Juli” le da la Gana. Octava de San Marcos 2012. Crónica de Feria.

¿Torear? Es esto, «Juli» dicta con la izquierda.

Ha decepcionado la corrida de Don Fernando de la Mora por desigual, demasiada manga ancha y demasiadas complacencias en la presentación. Pero, a pesar de ello, la tarde de Julián López “El Juli” ha sido modélica por su mando y calidad, la claridad de su mente ha hecho hacer valer su enorme categoría en el Toreo, pasó lo que él quiso que pasara. En sorprendente rehabilitación, Fernando Ochoa y “El Payo”, en distintos tonos, han dado una tarde sumamente destacable a pesar de la cortedad de su lote.

Por: José NiñoDe SOL Y SOMBRA. Aguascalientes.

La entrada no ha sido lo esperado, la corrida tampoco lo que hubiéramos esperado de un hierro como Fernando de la Mora.

Podrán decir que son muchos festejos y muy seguidos pero esto prueba que hace falta un poco más de promoción para hacer que la gente acuda sin parar, a pesar de crisis económica. Es complicado para el público hacer el gasto pero siempre hay gente para todo aunque mentalmente a la gente le pese.

El encierro ha sido descastado, desplazándose en lo general y, como mal se dice ahora, con “toreabilidad”, lo que gusta a los toreros. Pero lo que enciende, el carbón tan necesario, es la bravura.

Sin embargo, hay que hacer un alto y detenernos en lo que ha sido la lidia del segundo de la tarde, pues se trata de un toro importante, cárdeno obscuro, bajo, aleonado, un toro en tipo de la casa, de los que no fallan. Ha soportado las telas bajas y arrastradas reaccionando bien a cada momento en que “Juli” le exigía. Quizá esto es bravura, aguantó con el hocico cerrado y rompió gracias al torero.

Como “Juli” estaba doblemente espoleado, con la determinación de darlo todo, cuando encontró a este “Fina Estampa” imprimió ritmo y cadencia a la verónica llegó a los medios, siempre empapando de percal al toro, que de haber tenido chispa y más raza habría sido completo. Suavidad en el camino del piquero que picó trasero y que condicionaría al astado. Pero “Juli” comenzó a dictar a llenar la plaza con sus solos hombros.

Bien Luis García, Niño de Leganés a la brega ha estado espléndido. Cuando decimos que los toreros pierden pasos es para que cuando los toros que se incomodan al sentir los engaños, ganen en su tranco lo que el torero “pierde” en su paso. Buena brega que mejora y fija el buen fondo al toro.

Toda la torería de “Juli” podría resumirse en ese inicio de faena, rodilla flexionada, en un palmo, sin dejar pensar al toro. Claridad absoluta y temple que envolvieron el paso del toro cuando el cambio de mano por delante, en magnetismo de torería. Y aun falta lo mejor. Con la distancia generosa “Juli” tiró de la mano derecha, muleta, decíamos, arrastradísimo, medio trapo por la arena, al cuarto muletazo la franela está en la cadera.

Toreo grande, el pase de pecho, nunca mejor expresado, así como suena, a la hombrera contraria, el torero es mástil la zarga, en lo alto, bandera.

La muñeca zurda rota, la comba de la muleta al natural en la arena, rompiendo en todo momento y eso que el toro no era el mismo por el izquierdo. Primero a media altura, toreado llevaba y al tercer pase el trapo debajo de nuevo a irse por detrás del pase, con el toro mejorando su cabeza arriba inicial.

Vuelta al derecho fundamental, con un detallazo: la música que suena como a cualquiera. Pero había que tocar la de casa para reivindicar la cresta del gran gallo. Previo al “¡Viva Aguascalientes!”, vino la preparación de la dosantinas que acabó, sobre el tercio, en la ranchera con el cambio de mano abajo. Con el toro reventado, exhausto, “Juli” lo partió.

Pena del saltito. Hay que reconocer que se pasa en el brinco, que pierde algo de clasicismo. Importa poco cuando la dicha es tanta. Dos orejas que se guardó para él. Para que nos demos cuenta de lo que esto significa para él.

Gente impactada, pasmada con “El Juli” quien ha demostrado su verdadera cara, la del privilegio taurino. Absoluto.

Ahora, Fernando Ochoa ha mostrado, para sorpresa de varios de los congregados su madurez como torero, incluso un sabor distinto en los lances a la verónica con la planta bien asentada, jugando los brazos con ritmo y con temple, subrayando la sorpresa de verle así. Llevar al caballo al paso y por las afueras con media tijerilla de recorte y, aunque el toro se queda en la medianía, Ochoa enterado estaba que había fondo.

Por ello lució en los doblones de inicio, largos y sometiendo, estructura perfecta y bien rematada que utilizó para continuar con la mano derecha envuelto de empaque y disfrute, muleta puesta, figura relajada que sumado al oficio, abonó en el arte. La gente con él y con la zurda, aplicó bien la cabeza torera para tirar largo del toro. Fernando Ochoa nos dejó ver su lado más sensible.

De los medios al tercio, al paso y adornándose Ochoa ha gustado porque en ese tenor, cuando se disfruta si añadimos la madurez y la claridad de ideas, impacta. Pena que todo el encanto se acabó con la espada. Dos avisos, tres pinchazos, descabellos… muy mal. Gran ovación desde el tercio.

Aun Ochoa estuvo empeñoso en el quinto. Recibió por lances de “el ojalá” casi pegado a las tablas. No olvidemos que cuando se gira y no es por las afueras, ya no es gaonera, ni tapatía, sino “ojalá” La rebolera bien rematada hizo que la gente le impulsara aun más. Prosiguió en chicuelinas y se esforzó en la muleta pese a lo reservón del toro y a pinchar otra vez.

Por eso regaló el impresentable séptimo, ¿Esos son cuernos? Bueno, ha sido un manso de lío y cuando Ochoa no solo tapó sino cortó la salida del astado, la cosa creció con fuerza pero otra vez echando todo a perder con la espada. Ser un torero recuperable está en Fernando, recuperar el tiempo perdido está en el propio Ochoa dictar que lo de hoy no ha sido un espejismo.

Aun quedó otra lección de “Juli” con el galafate quinto. Le enseñó a embestir pese a puntear. Inició por alto y a presentar el trapo al frente y a media altura. El toro sacó el genio, “Juli” sacó el látigo a lo Ojeda, hasta el borde de espantar. Nuevo espadazo y el resultado final, a lo Rafael Guerra: Lo que a mi me de la gana. Un respeto.

Interesantes notas, de verdad lo decimos, “El Payo” ha dejado la tensión y sus procedimientos han sido mejores. Lo que siempre hemos criticado del torero es su actitud, a sabiendas de sus cualidades toreras, sus armas técnicas y el conocimiento taurino que ha aprendido.

Perder el sitio y recobrarlo es algo que ha dado muestras el torero de haber encontrado. Ha pasado de damnificado a ganarse el respeto, lo mismo que con el insulso primero del que se contagió un poco.

Sin embargo, cuando salió el sexto, sin hipérboles y a verdad sabida, aguantó parones tiró y llevó largo. Pareciera “El Payo” aun estar a tiempo de componer. Ganando pasos, siempre bien colocado y sintiéndose mejor, con el engaño bien y abajo. Afortunadamente, sin echar campanas al vuelo, Octavio García ha mostrado valor y habrá de pulirse más para regresar al circuito en el que aun no está.

Hay que ser justos con los toreros, a partir de lo que han lidiado hoy era como para tirar pronto por la calle de en medio. La muestra está ahí esperando que en lo inmediato lo que solo es muestra sea un completo regocijo. Ojalá.

Twitter: @JoseNinoG.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Monumental de Aguascalientes. Octava Corrida de Feria, San Marcos 2012. Martes, Mayo 1 de 2012. Más de media plaza en tarde de mucho calor. Sin viento.

7 Toros, 7 de Fernando de la Mora (Divisa Amarillo y Blanco) el último lidiado de regalo. Corrida mal presentada por desigual hacia lo chico y dejando mucho que desear. El de regalo, impresentable. Con bravura el segundo, manso de lío el séptimo.

Mal la Autoridad otra vez al dejar pasar varios toros que nunca debieron si quiera reseñarse.

Fernando Ochoa (Obispo y oro) Ovación tras dos avisos, Palmas tras dos avisos y Gran Ovación en el de regalo. Julián López “El Juli” (Turquesa y oro) Dos Orejas y Oreja. Salió a hombros. Octavio García “El Payo” (Granate y oro) Silencio y Oreja.

Destacó Niño de Leganés espléndido a la brega.

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