Radar Taurino – Albur Venteño. Nuevo San Isidro Mexicano.

Lo Mejor del su toreo, largueza, mando. Saldivar, se presenta hoy en Madrid.

Tuve la suerte el pasado domingo que Luis Cuesta, también editor de este querido espacio, me acompañara en mano a mano radiofónico. Básicamente se habló sobre lo que puede ser un San Isidro taurinamente para recordar, con la apuesta mexicana que comienza hoy, el décimo octavo día del quinto mes del año 2012. Porque necesariamente debemos reflexionar: la isidrada, que solo la cerrazón televisiva impedirá que se siga en directo y sin furtivos “diablitos” electrónicos, marca el ser o no ser para la torería mexicana, quizá en definitiva.

Por: Luis Eduardo Maya LoraDe SOL Y SOMBRA.

Son demasiados años, un compás de espera lo suficientemente grande sin que para el toreo mexicano venga un triunfo en Madrid.

Sumando esto a la esperanzadora nueva generación de toreros mexicana hay indicios suficientes como para volcar todas las ilusiones y esperanzas taurinas para que ocurra un suceso para la torería mexicana con ganancia en este San Isidro

Ayer, leyendo la segunda y formidable parte de la columna semanal de El Bardo de la Taurina es claro que el albur madrileño, que tal como le llama el aclamado columnista damos nombramos este Radar Taurino, es una muestra de la tremenda expectativa que a partir de hoy se dispara con la presentación de Arturo Saldívar.

Las acciones comienzan a moverse con más vivacidad en la gran bolsa taurina.

Pero, tal como hacíamos el pasado domingo en radio, hay que poner hielo al asunto y afrontar la realidad como afrontan los toreros al siempre volátil toro de Madrid.

En febrero pasado escuchamos una verdad de a libra en una conferencia taurina dictada en México: “Deben los mexicanos estar consientes  de que de todos estos toreros, solo uno, siendo realistas, puede hacerse una gran figura del toreo… Porque (serlo) es verdaderamente un milagro. Hablo en la gran escala del toreo.”

Y es cierto, realmente lo que buscamos, quiero pensar, no es una figura local.

Lo hemos mencionado infinidad de veces, lo hacíamos aquí en De SOL Y SOMBRA hace un año (http://wp.me/paTPo-1eJ), siguiendo una idea de la Familia Lozano, “No hay mejor negocio en el mundo taurino que lograr una figura del toreo mexicana” Pero la empresa, como debe de ser, no es ni remotamente sencilla.

En muy poco tiempo el nuevo bloque torero mexicano ha llegado a una altura a la que las generaciones que le anteceden costó décadas y para muestra tres botones: A “Zotoluco” y Spínola les tomó diez años respectivamente lograr confirmar su alternativa en Madrid luego de haberse doctorado. A Garibay poco más de seis años volver a Las Ventas y ha cumplido ya la década de su confirmación.

Es decir, en tiempo breve, taurinamente pronto y en la mano, la circunstancia de los toreros mexicanos se encuentra muy cerca de romper pero sincrónicamente, también muy cerca de romperse.

Hoy, en parte, gracias a que la segunda fila de la torería española resulta una de las menos interesantes en mucho tiempo, a las buenas gestiones administrativas, al costo y, claro, al sabor distinto, al empaque con diferencia y a las indudables virtudes de los toreros mexicanos, el escenario se abre y dibuja un marco que se antoja ideal para por fin cantar un triunfo en Madrid, aun en contra de todo.

Porque hay ocasiones en que hay que elevarse a las circunstancias que serán finalmente las que dicten, cualquiera que sea su sentido, la forma y el fondo que los diestros habrán de aplicar a cada toro, a cada caso concreto, en tiempo, modo y sitio particulares,  que en Madrid enfrenten a partir de hoy.

Esto, no es otra cosa más que capacidad taurina, es decir, la posibilidad de adaptarse sobre la marcha y lograr que el entendimiento taurino consiga lo fundamental en el Toreo contemporáneo: la solvencia, ya no técnica, sino artística de lograr muchas veces a partir de muy poco, levantar un monumento.

Sí, esto es necesario se toree donde se toree, pero que en Madrid, con ese velo traslúcido que existe entre el tendido y  la arena, siempre permea más que nunca. Porque aunque en Madrid “Que atoree San Isidro” Y aun sabiendo que se trata de una plaza que “Se enfada por nada y se entrega por nada” según “El Guerra” y Ojeda, sigue siendo la puerta de la gloria.

Por esto, si el triunfo llega, no vendrá de la casualidad, sino de la consecuencia.

De entrada, los imponderables venteños, lo caprichoso de su tendido, la cerrazón de su autoridad, los vuelcos del destino, son siempre el primer enemigo que se sortea y el primero sobre el que se ha de triunfar y ahí es donde hoy, por ejemplo, Saldívar tiene su primera afrenta a sortear, el cambio de ganadería.

Además, atención, en Madrid, suele salir, de pronto, el toro bravo y sale cuando menos se espera, por ello “El Payo” juega la apuesta, el albur diría El Bardo, de los picos de Torrestrella, la que puede salir brava y con demasiado “público”, a eso, además se ha de imponer el torero.

¿Cómo poderle al toro sino es a partir de la absoluta seguridad de movimientos aun frente a cualquier imprevisto? Las Ventas, catedral del toreo, es también altar de la imprevisión, veamos ayer la tarde de Castella, todo un ejemplo. Por ello la capacidad de los toreros, a pesar de quedar en vuelo del destino, no puede subordinarse a este, lo revierte cuando es adverso, lo eleva doblemente cuando éste es alto.

Por eso, como los buenos jugadores, el albur de Saldívar es saber si es capaz mantener la impasibilidad de mente con el fuego helado del corazón y la nieve ardiente de la razón. Si Arturo administra los murubes de Bohorquez, como hiciera Fernando Cepeda varias veces, ese tranco extra del murubueño le puede dar más que lo que pensamos.

Porque hay veces que es menos conveniente salir a «comerse el mundo» a riesgo de salir devorados. Hay que tomar del Mundo lo que más de él necesitemos, incluso éste trate de negarnoslos. Hay que arrebatar pero con cabeza. Pegar, una y dos o m{as veces, sin que nos peguen.

Tan solo, no poco es pedir y esperanzarse, a que las fuerzas –tan necesarias- le alcance a su lote. Filo a la espada y el Reino puede que se le abra por entero.

Lo mismo que a “Payo”. Si Octavio es capaz de no permitirle al torrestrella estar por encima durante toda la lidia, si García puede extender su buen momento, su mentalización y, claro, uno de sus más preciados activos toreros, el valor, impondrá todo lo que de él se espera.

Y como en toda actividad que entraña riesgo menester es la buena fortuna, de ahí que a los tres actos de la corrida les llamemos “suertes” como nos mostró incontables veces Santiago Amón, este primer tramo mexicano puede que guarde la mejor plata de la tierra a fin de poner en la bandeja lo mejor del toreo mexicano.

Conste que hartos estamos de pinchazos y apenas saludos en el tercio…

Para toda la Afición, como para los toreros, realmente, el mañana, sin importar más nada es hoy. ¡Suerte!

Twitter: @CaballoNegroII.

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